El pobre dogmatismo de la escuela austriaca de economía

El pobre dogmatismo de la escuela austriaca de economía se ve reflejado en este artículo de José Carlos Rodríguez:

Un Nobel por hacer experimentos con los pobres

Este planteamiento calma el ansia de parte de la profesión que anhela, desde William Petty, la equiparación del método de las ciencias sociales, y de la economía en particular, al de la física y otras ciencias naturales. Pero este deseo sólo se puede cumplir a costa de sacrificar la misma ciencia que anhelan servir. Pues el método, en las ciencias sociales, no puede ser el mismo que en las naturales por al menos dos motivos.

El primero es que el objeto de estudio es muy diferente: en unas el estudio se refiere a seres que tienen voluntad propia y un acervo de ideas sobre cómo es el mundo que cambia de forma incesante. Y en las otras los fenómenos ocurren sin intervención de la voluntad de los elementos observados. En el fondo, querer aplicar los métodos de la física a la acción humana es el envés del atávico error intelectual de aplicar a la naturaleza voluntades y categorías propias del hombre; lo que llamamos antropomorfismo. El segundo motivo es que, a diferencia de las ciencias naturales, en las sociales el científico participa de la naturaleza del objeto de estudio. En este sentido, la concesión del premio Nobel supone un paso atrás en la consideración de la verdadera ciencia económica, que es el estudio formal de la acción humana.

Así, el método que es válido para los estómagos u otros órganos humanos no es válido para las mentes que descansan sobre el órgano más complejo que tiene el hombre, que es el cerebro. No hay ni una sola afirmación monista sustentada en datos reales, y aunque existiera, tendríamos que aceptar a efectos prácticos el dualismo entre materia y mente, y por tanto el distinto método que estudia una y otra materia.

El método de las pruebas controladas de forma aleatoria (RCT por sus siglas en inglés) tiene, además, problemas bastante graves, como que su relevancia práctica es en realidad muy pequeña. Sus conclusiones no logran elevarse sobre el terreno en el que se hacen los ensayos, y en el período específico en que se hacen: son conclusiones constreñidas a esas únicas circunstancias de tiempo y lugar, por lo que su contribución es hacer con una técnica más depurada proyecciones que no tienen ni pueden tener mucha relevancia.

De modo que todos sus hallazgos sólo valen por tiempo limitado a los políticos del momento, y sólo en el ámbito del propio estudio. Pasado ese tiempo acaso sólo sean hilos con los que el historiador pueda tejer la historia de aquélla sociedad. Nada más.

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