Tonterías selectas

Una banca para la ciudadanía, de José Manuel Gómez de Miguel, exjefe de la división de regulación del Banco de España

… un modelo basado de manera exclusiva en la banca privada no es garantía de estabilidad y solvencia. No solo prueban la mayoría de los países golpeados por la crisis, donde las malas prácticas y la imprudente asunción de riesgos han sido propiedad exclusiva de sus mayores bancos privados, sino también España, en esta crisis (Popular, Pastor) y en nuestra experiencia histórica.

Y es que desde la década de 1980 solo una mínima parte de los bancos privados que entonces existían han sobrevivido hasta hoy sin algún tipo de ayuda con cargo a los contribuyentes…

… ¿no sería el momento de reflexionar sobre las decisiones políticas adoptadas en plena crisis y bajo la dependencia de un modelo neoliberal? ¿No deberíamos impulsar un debate social y parlamentario sobre qué estructura preserva mejor la estabilidad financiera, la competencia y las buenas prácticas? Creo sinceramente que nuestros políticos nos deben ese debate y que el mismo debería plantearse, inicialmente al menos:

– La conveniencia de suspender la privatización de Bankia. Produce sonrojo que el Ejecutivo mantenga como único objetivo la maximización del precio de venta, sin tener en cuenta otros objetivos de interés público como evitar potenciales daños en la competencia o minimizar el riesgo sistémico. También olvida que el fruto de esa venta es propiedad de la ciudadanía, y no es obvio que dedicar ese dinero a otros fines vaya a producir mayores beneficios económicos o sociales que una Bankia competitiva, sólida y responsable bajo control público.

… Frente a las insuficiencias que ha mostrado el modelo neoliberal en la defensa de la estabilidad financiera y las buenas prácticas bancarias, no debería descartarse una reflexión profunda sobre el papel que la ciudadanía puede tener en la gestión colectiva de sus intereses financieros y, por ello, creo necesario un debate en el que las características de una banca para la ciudadanía y no solo para sus accionistas desempeñe un papel esencial.

Por un progreso justo, seguro y duradero, de Cristina Narbona, presidenta del PSOE y vicepresidenta del Senado

Los impostores ecologistas existen y son peligrosos, de María Eugenia R. Palop, eurodiputada de Unidas Podemos

El capitalismo verde consiste en confiar en el mercado y en la iniciativa privada para lograr una restauración del equilibrio ecológico; una de las vías que el sistema capitalista ha encontrado para autolegitimarse en un momento de crisis. Se trata de defender un crecimiento indefinido de la producción material y asignar valores monetarios a todos los bienes y recursos naturales, externalizando los costes ambientales y sociales a los “otros” (a los pobres, las generaciones futuras y a las personas vulnerables) para que paguen su precio.

Si los daños ecológicos son irreparables, el objetivo social ha de ser que el daño no llegue a producirse, y el capitalismo verde conduce, sin embargo, a estimular un mercado de la contaminación. El eslogan “El que contamina paga”, con el que se pretende adjudicar un precio a la contaminación, permite a muchas empresas enriquecerse con la posibilidad de contaminar, vendiendo su cuota a quienes no les conviene invertir en tecnología limpia; en suma, comerciando con un “mal” que, aún limitado, no sólo no se suprime, sino que se estimula porque resulta rentable. O sea, que lejos de despertar nuestra conciencia medioambiental y convertirse en el camino hacia prácticas más radicalmente verdes, esta vía puede constituir un obstáculo para alcanzarlas, dado que nos acaba inmunizando, y no sensibilizando, ante la problemática ecológica.

Simplemente, no se puede ser ecologista y entregarse a la lógica del mercado (que no es la lógica de la vida, sino su contrario), privatizar recursos, comprarlo y venderlo todo. La transición socioecológica no es compatible con la obtención de un rendimiento económico indefinido y a cualquier precio.

… Los mercaderes y los ecofascistas, impostores ecologistas, constituyen un auténtico peligro, se necesitan y mantienen alianzas políticas y empresariales por todas partes. Combinan a la perfección nacionalismo reaccionario, racismo, supremacismo blanco, tesis eugenésicas y elitismo, y esta combinación fue el leit motiv declarado en la matanza de Nueva Zelanda y en la masacre de El Paso. Lo suyo no es una broma, una tesis, una posibilidad o una distopía, sino un plan homicida perfectamente diseñado para quedarse con lo poco que nos queda y para aniquilar a “los seres sobrantes” en un mundo de recursos escasos y mal repartidos. O desvelamos su estrategia o serán sus propias víctimas quienes les voten en las próximas elecciones.

El magnate de la guata, de José Carlos Fernández, doctor en Ciencias Políticas y Sociología

Un grupo de expertos, coordinado por Jordi Sevilla, defiende la creación de una renta básica universal

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: