Tonterías selectas

Transición y cuidados: desterrando la pobreza energética, de Paca Blanco, activista ecologista y del movimiento por la vivienda, y Joana Bregolat, activista del movimiento climático juvenil y militante de Anticapitalistas

Discurso de Greta Thunberg ante los líderes mundiales en la cumbre del clima de la ONU

625 kilómetros a pie: “No peleamos por nuestras pensiones sino por las de nuestros hijos y nuestros nietos”

Vox critica la “profanación” de la tumba de Franco y el “ataque a la libertad” de sus familiares

Noemí López Trujillo: «En lugar de pedir préstamos para una casa los vamos a pedir para tener hijos»

Dicen de que el feminismo se ha vuelto una moda. Pues bienvenida sea, porque dentro de esa moda, dentro de que el capital absorbe esos relatos, nosotras estamos abriendo grietas, y me parece necesario.

… No hay estructuras que faciliten que podamos cuidar de otras personas. Por eso ironizo con la frase de poner la vida en el centro, cuando en realidad lo que está en el centro es el capital, la propia economía, y tú te adaptas a ese centro y tu vida queda totalmente desplazada, en los márgenes. No solo hablo de tener hijos, es que ni siquiera podemos cuidar de las relaciones de amistad, de las de pareja… Todo se complica porque hay que dedicarles un tiempo que no tenemos. Cumplo 31 años esta semana, mis padres se van haciendo mayores y la estructura ahora mismo no me facilita que si enferman yo el día de mañana me pueda ocupar de ellos. Los cuidados han sido desplazados de la vida y te sumerges en una dinámica en la que solo puedes pensar en mantener tu trabajo. Pero para qué. Luego tampoco puedes realizar esos proyectos de vida que quieres. Es vivir en una disonancia entre lo que quieres y lo que puedes o debes hacer. La elección propia sobre cómo te has planteado tu vida hoy no tiene cabida.

P: Se ha puesto el trabajo en el centro de la vida.

Ni siquiera lo hemos decidido, es que nos dicen que si no tienes un trabajo no puedes vivir, no puedes acceder a un piso, no puedes mantenerte. Cuando consigues ese trabajo que se supone que va a ser un trampolín para otras cosas, porque el trabajo es un medio, no es el fin, de pronto te das cuenta de que el trabajo es el fin en sí mismo. Que vives para trabajar y que las cuestiones que te atañen a ti como individuo no cuentan, porque no forman parte de la estructura, de sostener el Estado del bienestar y pagar los impuestos… Para mi generación vivir es un constante asumir riesgos, pero si eso te molesta te repiten que otras generaciones antes también lo han tenido muy difícil.

P: ¿Qué supone para la sociedad esa merma de la natalidad? Los hijos son una forma de contribuir a la economía, algo que recuerdan hoy en día los políticos.

Mi visión no es natalista, de tenéis que posibilitarnos tener hijos para sostener el Estado del bienestar, sino que pienso que habrá que adaptar el Estado del bienestar a las nuevas formas y estilos de vida y ver de qué manera se puede sostener, independientemente de que las mujeres quieran o no tener hijos. Cuando los políticos enarbolan ese discurso del invierno demográfico me parece muy incoherente e injusto que apelen a nosotras para que tengamos hijos cuando no nos están dando las herramientas, no ya para tener hijos, sino para tener una vida digna. Te das cuenta de que la precariedad es otro sistema hegemónico con el que poder llevar a cabo determinadas políticas sobre nuestros cuerpos, como la culpabilidad de no tener hijos. Al final la lectura que haces no es ‘hay algo estructural que me lo está imposibilitando’, sino la culpa propia del ‘no puedo, no llego, esto es problema mío, no me atrevo’… El cuerpo de las mujeres sigue siendo una herramienta, algo que todavía sigue al servicio del cuerpo político.

P: También se entiende como un negocio, dices que más del 80% de los tratamientos de reproducción asistida son en la sanidad privada.

El cuerpo de la mujer se ve como un negocio porque la maternidad es un trabajo. El capital ha sido muy inteligente y nunca se ha reconocido que la maternidad o el embarazo sean trabajos, pero como sabe que lo son los han acabado rentabilizando.

P: ¿Esto conlleva a que la maternidad en el futuro será algo a lo que solo puedan tener acceso personas acomodadas?

Totalmente. Si esto se mantiene así la brecha ya no va a ser solo de género, sino que va a ser de clase, porque no todo el mundo se va a poder permitir el costear esos tratamientos, y el intentarlo una y otra vez. Porque lo que las clínicas de reproducción asistida te venden es como una falacia probabilística brutal: cuanta más veces lo intentes, más posibilidad de éxito hay. Es como tirar una moneda, si la tiro cien veces voy a tener más posibilidades de que salga cara que si la tiro una. ¿Quién se puede permitir eso? No quiero ponerme distópica, pero en lugar de pedir préstamos para la hipoteca de una casa vamos a pedir préstamos para tener hijos. Es algo que en la lógica del mercado funciona muy bien, pero a nivel ético, y sobre todo a nivel de cuestión de clase, me parece absolutamente terrible.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: