Tonterías selectas

Holy Fire, by Yvonne Lorenzo (at LewRockwell.com)

The Good Life After Work, by Robert Skidelsky

Frente a la distopía de las derechas, la TMM, de Juan Laborda

Mark Blyth: “Europa está atrapada en unas ideas económicas que ya no sirven”

Acomplejada, de Marta Sanz

Reírse de los complejos físicos está muy feo; analizar supuestos complejos ideológicos puede ser higiénico y divertido. El proceso de desacomplejamiento derechista no es equivalente al orgullo gay ni al empoderamiento de las mujeres ni a las posturas contestatarias de la población obesa contra la tiranía de la delgadez. Aunque, por debajo y por la sordi, pretendan rentabilizar esos subtextos, la derecha nunca se sintió marginada. Menos ahora que la autoridad moral de la izquierda se pone en tela de juicio utilizando argumentos franciscanos que surgen de la propia izquierda y opacan la perpetuación de los eternos privilegios del bando conservador. La izquierda, menguada por la autoexigencia de un discurso coherente, a menudo incompatible con la lógica del capitalismo, se da golpes en el pecho por sus malas conductas —reales o imaginarias— mientras la derecha decide desacomplejarse. Y lo primero que una se pregunta es si de verdad estuvo acomplejada alguna vez. Acoquinada, calladita, tapándose la nariz con la mano, visitando la consulta de endocrinología. Nos venden la moto de que han sido víctimas, como si alguien les hubiese acosado en el colegio por ser liberales y no hubiesen tenido siempre la sartén por el mango. La derecha desacomplejadamente conduce borracha, perpetra despidos, capitaliza la banca, privatiza lo público —la concertada en la enseñanza media traerá cola—, criminaliza eutanasia y aborto, hace devoluciones en caliente y chistes de gangosos. Imposta el aspaviento de desacomplejarse como si alguna vez hubiese sido modosa. El complejo ideológico de la derecha debería centrarse en la conciencia de su lado oscuro: el fervor monopolista, la acumulación, la explotación, las herencias, el derecho de pernada, el aristocratismo que compadrea con un concepto de pueblo dócil y servicio buenecito que nunca muerde la mano de quien le da de comer. Si la derecha se desacompleja más, el outfit “Santiago y cierra España” será tendencia la próxima temporada. La nariz del PP es ideológicamente espantosa y su emperador va desnudo: el hecho de que se desacomplejen no los va a convertir en algo distinto de lo que son. Incluso los puede empeorar: se les caerá la mascarita amable y saldrá a la luz su falta de solidaridad con el género humano

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: