Tonterías selectas

21/12/2017

El día en que Uber intentó dar gato por liebre, de Carlos Sánchez

Yay@flautas: “Las gangas se sustentan en una mano de obra esclava en el Tercer Mundo y hasta en la explotación infantil”

El bitcoin está destinado al fracaso, de Eduardo Garzón Espinosa

… como explicó Hyman Minsky, todo el mundo puede crear dinero, el problema reside en que sea aceptado. Y el grado de aceptabilidad de la moneda en cuestión depende de la capacidad que tenga su emisor de lograr (violenta o pacíficamente) su utilización. Es decir, cuanto más poder tenga el emisor para lograr que su moneda sea utilizada, mayor robustez tendrá. Por eso la moneda más sólida y utilizada es la que emite el Estado más poderoso del planeta (en términos militares, económicos, tecnológicos y culturales) que es capaz de imponer incluso por la fuerza su utilización: el dólar. Y también por eso el bolívar venezolano es dejado de lado por buena parte del país: porque el Estado de Venezuela no es capaz de imponer su uso generalizado.

¿Y qué capacidad tienen los emisores del bitcoin de lograr que su moneda sea ampliamente utilizada? Muy poca, teniendo en cuenta que no hay ni siquiera un único emisor, sino que cualquier usuario puede (tras un proceso complicado y prolongado) crear nuevos bitcoins. Ninguno de ellos -tampoco la empresa responsable del software- tiene la capacidad de imponer por la fuerza que la gente utilice la moneda. Hoy por hoy la gente utiliza el bitcoin porque de momento parece que tiene utilidad y robustez, pero esa creencia se puede romper en cualquier momento porque no hay ningún agente poderoso respaldando la emisión de esta criptomoneda.

No hay más que mirar alrededor: ¿cuántas experiencias de monedas emitidas y reguladas únicamente por el sector privado han triunfado? Muy fácil: ninguna. El caso de las monedas sociales suponen un ejemplo cristalino: las únicas que han tenido éxito han sido las que han estado respaldadas por algún tipo de administración pública. Como en Bristol, donde el Ayuntamiento apoya la emisión de la moneda social y le da confianza. La gente tiende a desconfiar de los “papelitos” que crea una empresa o asociación privada. En cambio, cuando esos mismos papelitos incluyen el logo de un ayuntamiento o de un Estado, su grado de confianza se dispara. La gente sabe que las administraciones públicas no son un invento de un día y que gozan de mucha mayor solidez y estabilidad que cualquier empresa privada. Los Estados raramente quiebran, y aunque lo hagan no dejan de existir. No ocurre lo mismo con las sociedades privadas.

La pérdida de confianza en la criptomoneda puede ocurrir por muchos motivos, pero hay una amenaza que sobresale frente a todas: la posibilidad de que sea perseguida por las autoridades. De momento el bitcoin hace poco daño a las haciendas estatales, pero como su uso se siga extendiendo, los Estados tarde o temprano comenzarán a regular fuertemente su utilización pudiendo incluso llegar al punto incluso de prohibirla, como ocurre ya en China. Ni que decir tiene que si ello ocurriese, el auge del bitcoin se detendría y ya solo le quedaría retroceder hasta poder incluso desaparecer.

… hay más: el desarrollo de los ordenadores cuánticos pone en peligro la seguridad del almacenamiento y uso de bitcoins. Las criptomonedas tienen características de seguridad importantes que evitan que sean robadas o copiadas gracias a una serie de protocolos criptográficos de difícil desciframiento con la tecnología informática actual. Sin embargo, se estima que la enorme potencia computacional que adquirirán los ordenadores cuánticos de aquí a 2027 permitirá resolver fácilmente esas encrucijadas de seguridad. Y los primeros ordenadores de este tipo ya están en desarrollo.

Por último, por si fuera poco con las debilidades y amenazas de carácter estructural, se ha unido recientemente otra de carácter coyuntural: la generación de una burbuja especulativa. Hoy día buena parte de la gente compra bitcoins para venderlos a un precio más caro, haciendo una ganancia rápida por el camino. La espiral inflacionista es notoria: mientras que en el año 2010 un bitcoin se podía cambiar por 0,05 dólares, en la actualidad se puede hacer por más de 16.000. Y ya sabemos perfectamente que pasa con las burbujas: que en algún momento estallan y todo el artificio se va al garete.

Bob Black: “Lo mejor sería una renta de subsistencia para todo ser humano”

El capitalismo y el euro no admiten reformas, de Alejandro Inurrieta


Recomendaciones

18/12/2017

Romanticizing the Hunter-Gatherer, by William Buckner

La desigualdad de riqueza no ha aumentado en España desde hace 30 años, de Juan Ramón Rallo

Bruce Caldwell reviews The Knowledge We Have Lost in Information: The History of Information in Modern Economics

The World Might Be Better Off Without College for Everyone, by Bryan Caplan

The Simplicity Assumption, by Arnold Kling


Tonterías selectas

17/12/2017

How I think about Bitcoin, by Arnold Kling

La utilización de las banderas para ocultar las políticas responsables de la gran crisis social, de Vicenç Navarro

Presidente Trump: Misión “La Luna”, ¡no! Misión: “ ¡la Tierra!”, de Federico Mayor Zaragoza

La renta básica y la prueba de la felicidad, de Begoña Huertas

Adiós, puteros, de Anita Botwin


Tonterías selectas

15/12/2017

Resisting Jesus, by Joseph Sobran

Born to Run: Bank Liquidity and the Solvency Illusion, by Cantercap

When there’s even the slightest hint that a bank might be in trouble, bank creditors have every incentive to pull their deposits. There is no upside to maintaining that deposit, only downside. To bank creditors, the bank looks like a “black box.” (This is a prime example of what economists call “information asymmetry,” a concept made famous in an article on used cars by Nobel Prizewinner George Akerloff. His spouse is also a pretty good economist.) Shoot first, ask questions later is always the default strategy. That’s why liquidity for all banks can evaporate so quickly when any individual bank is perceived to have a problem. And that’s why it has always been crucial for the Fed to stand ready to backstop any bank with funding problems — to prevent a problem from escalating into a systemic panic.

… Within limits, trying to improve bank liquidity can be a good thing. Certainly, this should have been an imperative for regulators of European banks. But in their ardor to purge liquidity risk from the financial system, US regulators are missing something absolutely fundamental: PROVIDING LIQUIDITY IS WHAT BANKS DO. When a bank makes a loan, it creates a demand deposit that the borrower can draw on whenever he or she chooses even though the loan itself might not come due for years. So a bank’s basic function creates liquidity risk by definition, and creates money in the bargain. (The most cogent description I have found of this basic banking identity can be found, of all places, in the book Sapiens by Yuval Harari, pages 306 – 309.)

So you can see that if banks are doing their job, the banking system is illiquid, and the rest of the economy —us— have lots of cash. In Econ 101 this is known as “maturity transformation.” Liquidity-wise, the banking system is simply the mirror image of the economy. Thus, compelling banks to become more liquid inevitably drains cash from all of us who are not banks. That is, we can’t get loans. And credit restriction slows the economy.

I have a modest proposal that will be loved by liquidity freaks and equity fetishists alike. If we really hate leverage and fear illiquidity so much, we should simply require banks to hold 100% capital – no borrowing at all. Failures and runs would become a thing of the past. And so, of course, would loans. No bank could ever again make a loan, because a new loan automatically creates a deposit (debt) — verboten under our new regime. If a regulator’s prime objective is to avoid a Congressional Finance Committee grilling, this solution seems optimal.

Entrevista a Richard Gere

La lucha de clases sigue: yo estoy esperando al momento a que los ricos, el 1% que está arriba se despierte, como si se despertaran de un sueño… y digan “Dios, ¿qué ha pasado? ¿Por qué nosotros tenemos todo y ellos no tienen nada?”. Y empiecen el proceso de levantar a todos los demás, especialmente en cuestiones de salud y educación.

… el insecto es algo que siente dolor y siente hambre, que tiene familia, que tiene un pueblo, que forma parte de una sociedad… “Este ser es igual que yo, está intentando buscar felicidad y evitar sufrimiento”.

P: Nos cuentan que vivimos en sociedades cada vez más prósperas, nos hacen acumular más y más cosas… entonces, ¿por qué cada vez estamos más tristes? ¿Por qué la depresión se ha vuelto una plaga en el primer mundo?

Yo creo que porque la diferencia entre los súper ricos y casi todos los demás nunca ha sido tan grande en la historia del mundo, esta división tan gigantesca… y claro, eso trae caos. Si alguien está trabajando 40, 50, 60, 70 horas a la semana en un trabajo que no le gusta y no puede comprar comida para sus hijos ni pagar el alquiler, y no duerme lo suficiente… empieza a volverse loco. Con ese tipo de locura viene la violencia, y viene el caos.

P: ¿El capitalismo ha fracasado?

(Risas). Bueno, lo que no funciona es lo de cuidarse de uno mismo. No es culpa del sistema. Era lo mismo con el comunismo, porque el motor era la furia o el enfado en vez del amor, en vez de desarrollar un sentimiento genuino de querernos todos. Lo que propuso el antiguo sistema soviético o lo que ocurre en China ahora con el Partido Comunista no funciona. Igual que el capitalismo no funciona: nunca ha habido más gordos en EEUU, nunca hemos tenido una tasa tan alta de obesidad, y, a la vez, tanta gente hambrienta, tanta gente por debajo del umbral de la pobreza. ¿Cómo es posible tener las dos cosas…? Ambos sistemas crean diferencias inmensas entre la gente. La transformación es de cada uno, de cada persona.

… hay que saber que no salimos con impunidad de nada. El mundo entero conoce ahora la palabra “karma”. El karma está en los sitios más profundos de nuestra conciencia y no se va, no desaparece. No puedes salir con impunidad sólo porque en esta vida no hayas acabado en la cárcel. Al final, todos pagamos las consecuencias de nuestros actos y de nuestros pensamientos, de lo que decimos y lo que hacemos. Es la ley del universo, y es inmutable. O pagas hoy, o pagas mañana, pero tienes que pagar.

… Ahí da igual quién sea rico y quién sea pobre: si tienes salud pública y verdadera educación universal que solvente tu vida emocional además de tu vida intelectual, todo lo demás no importa. Voy a ser más específico: el problema que hay en Europa ahora son los refugiados, los trabajadores emigrantes… la explotación de toda esta gente, que en realidad es gente sin hogar, es el problema más gordo que tiene el planeta ahora mismo.

P: ¿Cómo pasa EEUU de Obama a Trump?

Es una pesadilla. Sabes que a veces estás en una pesadilla y dices “sé que es una pesadilla, me quiero despertar”, e intentas despertarte… pues América entera se siente así ahora. Estamos atrapados en una pesadilla y nos queremos despertar.

La dignidad de las mujeres prostituidas, de Lidia Falcón

Lo más perverso de la defensa de la legalización es que dice hacerse desde el “derecho” de las mujeres a escoger libremente ese “trabajo”. No solamente la ONU se pronunció hace años contra la definición de trabajo para la prostitución, alegando que carece de la dignidad propia de una actividad laboral, sino que con esta justificación se pervierte el noble concepto de libertad. Únicamente la malvada actuación del capitalismo que considera a las personas como mercancías y la profunda represión de que el Patriarcado hace víctimas a las mujeres y las niñas –y también hombres y niños- introduce en la sociedad el perverso discurso de que la prostitución puede ser libre y consentida por las víctimas. La libertad exige la posibilidad de escoger entre diferentes opciones, y las prostitutas no tienen opción. Las que intentan liberarse de la explotación son apaleadas, heridas, secuestradas y tantas veces asesinadas, como ha sucedido con la última víctima en el Raval, hace dos días. La libertad implica también tener opciones para no ser prostituida y alegar ese noble derecho en un mundo en el que el paro, el trabajo precario y la pobreza avanzan sin límites, es simplemente una burla.

Hace tiempo que las feministas consagramos el grito de que “NINGUNA MUJER NACE PARA PUTA” con el que reclamamos la abolición de la prostitución, la persecución eficaz de las mafias de la prostitución, la penalización de los clientes prostituidores y la protección social, laboral y educacional de las víctimas. Porque ninguna mujer escoge libremente ser sometida a los caprichos sexuales de 20 a 40 hombres cada día para poder mantenerse, y tantas veces a otras personas de la familia que dependen de su protección.

Porque señores y señoras de la coalición En Común, no existe ninguna dignidad en estar desnuda todo el día frente a hombres desconocidos, soportando decenas de penetraciones vaginales, manoseos sin límite, la utilización de su cuerpo como objeto, para la satisfacción placentera de los llamados clientes, tantas veces desconsiderados y hasta brutales. No señora Colau, no señor Doménech, no existe ninguna dignidad en darse de alta de la seguridad social con el ítem laboral de prostituta, aunque le llamen “trabajadora del sexo”. Porque el sexo NO se trabaja. El sexo se disfruta, se entrega por amor, por simpatía, en busca de placer, siempre voluntaria y gratuitamente, en condiciones de igualdad entre los participantes. De otro modo ni es sexo, ni es trabajo, ni es placer, es simplemente explotación. Y la máxima, porque es la utilización de todo el ser humano, que se contiene en el propio cuerpo, como la esclavitud.

Quizá ustedes querrían legalizar la esclavitud para que a los esclavos se “les garantizara el derecho a una vida digna”, pero eso hoy no se le ocurre a nadie. A partir de la abolición de la esclavitud todo el mundo sabe que es más digno pedir limosna en la calle que ser esclavizado. Y de la misma forma, una mujer que mendiga mantiene su integridad corporal, psíquica y mental, que la prostituta pierde.

… Ya conocemos la comprensión y la tolerancia que muestra la señora Ada Colau con la industria de la prostitución y la pornografía. Es la primera ciudad en España que tiene el dudoso honor de haber montado una Escuela de Prostitución donde se enseña a las advenedizas las diversas formas en que deberán dejarse violar por un poco de dinero.

… no se ha abandonado el propósito de legalizar esta clase de actividades infames. No sé si porque la convicción de los y las redentoras de las prostitutas es tan firme y tan profunda o porque la recompensa de las mafias es cada vez mayor. O porque se espera el voto de los millones de prostituidores que hacen cola en los puticlubs, en las casas de masaje y en la carretera de Castelldefels, para utilizar a una mujer, pobre, triste, asustada y vulnerable, tantas veces traficada desde América o África, en satisfacer una sexualidad enferma que se contenta con abusar de un ser que se le entrega indefenso. Esa mafia de la prostitución, que desde hace 25 años está intentando lograr su legalización, para lo que constituyó la asociación ANELA, llamada eufemísticamente Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne, que gracias a la tolerancia y la ignorancia –no quiero creer que a la corrupción y la prevaricación- funciona en nuestro país legalmente como una asociación civil más.

Al parecer En Común pretende que Cataluña imite a Alemania y Holanda que han legalizado la prostitución hace años y que han convertido varias de sus ciudades en lupanares, exhibiendo a las mujeres en las ventanas de los burdeles. Nadie que tenga la más elemental sensibilidad ante este denigratorio trato a las mujeres puede defender que semejante tráfico sea legalizado en ninguna comunidad de nuestro país. Ni aunque las víctimas declaren que lo hacen con su consentimiento, porque no se puede prestar consentimiento para la propia esclavitud, para la más grave humillación, para la pérdida de toda dignidad humana. Desde la Declaración de Derechos Humanos de la ONU, proclamada el 10 de diciembre de 1948, ningún ser humano puede ser sometido a trato humillante, ofensivo ni degradante, y eso es precisamente lo que soportan las mujeres prostituidas.

No, señores y señoras de la candidatura de En Común, legalizar la prostitución no significa “garantizar a las víctimas el derecho a una vida digna”, sino todo lo contrario”. Significa entregar indefensas a las mujeres y a las niñas a las redes del proxenetismo, a las que se les garantiza la impunidad, para satisfacer la salacidad sin límites de los prostituidores.

El Común de esa candidatura es al parecer el común denominador de los prostituidores, los proxenetas y los chulos.

Nuestro fango: hambruna, pobreza y subdesarrollo: A propósito de burros, elixires y ambición (1/3), de Juan Antonio Palacios Castaño y grupo LARCS (Laboratorio Abierto de Reflexión Científica y Social)


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14/12/2017

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Our enemies are human: that’s why we want to kill them, by Tage Rai, Piercarlo Valdesolo & Jesse Graham

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