Tonterías selectas

Viñeta de Forges

¿Recuperación económica?: la gran mascarada, de Juan Laborda

Why a gold standard is a very bad idea, by Stephen Cecchetti and Kermit Schoenholtz

La idiotez nuestra de cada día, de Cristina Fallarás

La agenda sobrevenida del feminismo, de Amelia Valcárcel

Dos debates se le han unido más recientemente. Se trata de la prostitución voluntaria y los vientres de alquiler altruistas. Respecto del primero hay que decir que proviene directamente del debate sobre la pornografía habido en los años setenta del XX, cuando la demanda de libertad sexual por parte de las mujeres feministas rompió el sobreentendido puritano que regía la dinámica de la obtención de derechos. Al atacar la base de las pretensiones patriarcales de decencia femenina, las mujeres se negaron a los viejos estándares y, en consecuencia, todas las actividades sexuales se vieron bajo otra luz. Obviamente el patriarcado supo reinterpretar ese movimiento a su favor: desde el inicio intentó incluir la vieja maquinaria pornográfica y prostitucional dentro del orden de la libertad. Con los resultados que conocemos.

Y otro tanto sucede con la maternidad. Adquiridos por fin los derechos de filiación, custodia y patria potestad, ser madre se convirtió en algo diferente. Y cuando a ello se añadió la libre elección, en algo radicalmente diferente. Sin embargo en el momento presente se pretender comprar y alquilar los cuerpos de las mujeres para que unos terceros tengan hijos, criaturas que a ellas no les pertenezcan. Naturalmente la sacrosanta palabra “libertad” va a ser de nuevo asociada a esta práctica inmemorial de dominio. Los hijos e hijas siempre han sido del padre o del amo. O un estigma si de ellos carecían. Ahora pueden ser un mercado fluido de deseos o caprichos. Basta con incentivar la indocumentada confianza en el genotipo. Asistiremos a una nueva agenda sobrevenida que, por muy molesta que resulte, no puede ser abandonada. Los vientres de alquiler han de ser explicados y combatidos.

La bandera del feminismo es pesada. Se enfrenta desde el principio a un sistema de minoración, humillación y venta que funciona razonablemente. Que produce privilegios, por lo tanto apoyo, en casi la mitad de la humanidad. Que cursa necesariamente con violencia porque nunca ha tenido todo el asentimiento que tanta falta de equidad requiere. La violencia es el huracán que llena las velas. Deflactar esa violencia, desaparecerla, es por lo tanto una condición sine que non del cumplimiento completo de la agenda. No parece que vaya a ser fácil ni que suceda espontáneamente de hoy para mañana. De ahí la constante necesidad de políticas feministas. Instalan a la humanidad frente a su propio objetivo humano. La obligan a trascenderse e inventarse como tal. La mantienen en pie. Nunca por lo tanto dejarán de ser necesarias, porque la libertad y la igualdad no pertenecen al orden espontáneo de las cosas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: