Tonterías selectas

Los mitos sobre el comercio internacional y las ventajas del librecambio, de Juan Torres López

Razones para creer, de Juan Carlos García Jarama

Consecuencias de la avaricia infinita, de Fidele Podga Dikam, coordinador de Estudios de Manos Unidas

Seamos serios, que estoy enfermo, de Javier González Caballero

Entrevista a Antón Costas

Con el capitalismo sucede como con el colesterol: hay uno bueno y otro malo. Pero la nueva piel del capitalismo hace referencia a las mutaciones patológicas que ha experimentado desde los 70: los niveles de desigualdad y el endeudamiento del sector privado, la monopolización de la economía capitalista, la pérdida de productividad y la aparición de los fuertes desequilibrios comerciales.

P: ¿Cuál es la peor cara del capitalismo malo?

La desigualdad y la pobreza. La pobreza es aquella dimensión de la desigualdad que le saca dignidad a la vida de las personas. Mientras que la desigualdad -la diferencia entre el que más tiene y el que menos tiene-, hace más volátil y maniacodepresiva a la economía capitalista…

Es mejor hablar de contrato que de pacto social. El contrato social es ese compromiso, desarrollado por las sociedades europeas en los 50, en el que las fuerzas de izquierda aceptaron que la economía de mercado es un instrumento bueno para la creación de riqueza, mientras que los sectores más acomodados asumieron que nadie se quedaría muy atrás. La mejor expresión de este contrato social en España fueron los Pactos de la Moncloa. Ahora mucha gente ha comenzado a quedarse atrás y a percibir que el progreso era una fantasía. Y lo que crea el malestar social es la ruptura de la confianza en el capitalismo competitivo como instrumento de progreso. El principal reto del siglo XXI es volver a reconciliar democracia, capitalismo competitivo y progreso social.

P: “O moralizamos el capitalismo o la alternativa es la barbarie”. Lo tiene escrito usted. Pero, ¿cómo se logra? Porque la moral consiste en asumir valores.

Para mí lo que Adam Smith llamaba la “economía comercial”, es decir, la que está basada en la transacción libre, o está presidida por exigencias éticas muy intensas o se desvía inmediatamente. El capitalismo es el sistema económico que tiene mayor necesidad de tener instituciones y leyes que sepan castigar aquellas conductas que no estén acordes. Y han fallado los reguladores. Eso hace que el sistema tienda a la lógica desigualitaria. Por ejemplo, en España falló la supervisión del sistema financiero y han dejado de funcionar otros mecanismos reguladores, como la prensa o los sindicatos.

… se ha roto el nexo entre crecimiento y progreso social, entendido éste como sinónimo de una mejor calidad de vida. Para reconstruirlo hay que mejorar los salarios y replantearse la regulación del mercado de trabajo. En España, a cada reforma laboral nueva, aumenta la precariedad laboral. La reforma de 2012 perseguía de facto una devaluación laboral, aunque quizá tuvo justificación en un momento determinado. Pero no se puede mantener esa política y creer que la mejora de la productividad va a venir por la vía del deterioro sistemático de las condiciones laborales. Si fuera así, acabaríamos pensando que el esclavismo es un buen marco de relaciones laborales.

… El Banco Central Europeo y las autoridades comunitarias no hicieron nada para evitar la recesión. La austeridad era una barbaridad como política macro. Cuando tienes el motor de la economía al ralentí, no puedes apagar el motor auxiliar porque el avión se te hunde. Y dijeron que era por principios morales, pero en realidad fue por estupidez.

La austeridad no ha sido buena nunca en la historia de la economía. Pero la UE lo reconoció con la boca pequeñita cuando en 2015 comenzó a aflojar su exigencia en la reducción del déficit. España no sólo crece desde 2014 por las reformas internas, sino porque el BCE cambia su política y porque la UE comienza a suavizar sus exigencias con el déficit. No soy un manirroto ni un keynesiano. Pero, como decía San Agustín, “Señor, Señor, concédeme la castidad pero no ahora mismo”. La austeridad es el equilibrio financiero público, pero no se puede aplicar cuando el sector privado está anoréxico.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: