Tonterías selectas

Cómo el poder de género, además del poder de clase, explica también el subdesarrollo social de España (Parte 2), de Vicenç Navarro

Panpsychism is crazy, but it’s also most probably true, by Philip Goff

Trascender el capitalismo y las empresas transnacionales: claves para la disputa, de Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate

Un Pilar Social contra la ira, de Javier López, eurodiputado del PSC

Los avances tecnológicos y la persona, de Teresa Crespo, presidente de Entitats Catalanes d’Acció Social (ECAS)

El mercado laboral se debilita y no habrá trabajo para un gran número de personas. La crisis ocupacional será permanente y, por tanto, habrá que repensar el sistema socioeconómico porque no será posible que todos tengamos un trabajo que nos proporcione los ingresos mínimos para cubrir las necesidades vitales. Los poderes públicos deberán ofrecer una garantía de rentas para mantener la cohesión social.

Habrá que repensar también el sistema fiscal para generar los recursos necesarios para sostener el sistema de protección social. Si las arcas públicas no ingresan suficientes impuestos por las rentas del trabajo, habrá que ejercer una mayor presión fiscal sobre las rentas del capital y del patrimonio, y crear nuevos impuestos sobre elementos que han sustituido a la mano de obra tradicional. La Unión Europea, por ejemplo, está estudiando ya el tratamiento fiscal de los robots. Asimismo, será conveniente legislar a nivel internacional para evitar la evasión y la elusión fiscal, prácticas para las que el mundo globalizado ofrece muchas facilidades.

La crisis de los valores tradicionales desdibuja la centralidad de la persona y sus derechos. El individuo pierde capacidad de decidir, de relacionarse, de crear, de producir, de ser autónomo… y habrá que recuperar el reconocimiento del valor de la persona para no perder la esencia de la humanidad. Al mismo tiempo, será el momento de (re)descubrir valores como el tiempo libre, la creatividad, la expresión artística, la solidaridad, el cuidado de las personas, los afectos… para no robotizarnos nosotros mismos. Y habrá que repensar el cambio cultural que comporta la nueva organización del trabajo, que significa que deja de ser uno de los ejes vertebradores de la persona y nos obliga a definir nuevas formas de actividad y de participación social para sentirnos útiles y activos en la comunidad de la cual formamos parte.

… Creo que desde los principios éticos y sociales que defendemos deberían limitarse los avances que puedan generar malestar y mayores problemas a los habitantes del mundo, controlar los procesos tecnológicos que solo benefician a una minoría e incrementan las desigualdades, y utilizar los avances logrados para construir una sociedad más equitativa, con una mejor redistribución de la riqueza, más cohesión social y mayor bienestar.

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