Tonterías selectas

La pretendida crisis de las pensiones públicas

A vueltas con el tiempo del trabajo: maneras de vivir, de Gonzalo Pino, secretario de Política Sindical de UGT

El envejecimiento no hace al Estado del bienestar insostenible, de Vicenç Navarro

Raoul Martínez: “No hay que tener miedo a decir: ‘sí, soy anticapitalista'”

Lecciones del “aeropocalipsis”, de Slavoj Zizek

¿No son estos fenómenos otro ejemplo más de lo acertada que estuvo Naomi Klein cuando en su libro The Shock Doctrine (La doctrina del shock) describió la forma en que el capitalismo global explota catástrofes (guerras, crisis políticas, desastres naturales) para deshacerse de las caducas limitaciones sociales e imponer sus prioridades en la pizarra recién borrada por la catástrofe? Tal vez las próximas catástrofes ecológicas, lejos de socavar el capitalismo, le servirán de mayor impulso.

… Si estamos buscando la dimensión ética en todo este asunto, se encuentra en el compromiso incondicional del capitalismo con su propia reproducción en continua expansión: un capitalista que se dedique incondicionalmente a la pulsión autoexpansiva del capitalismo está efectivamente dispuesto a ponerlo todo en juego, incluida la supervivencia de la humanidad, no en aras de un rédito o de un objetivo patológico sino sólo en aras de la reproducción del sistema como fin en sí mismo. Fiat profitus, pereat mundus es la forma en la que podríamos resumir su lema. Este lema ético es, por supuesto, una extravagancia, cuando no directamente un mal en sí mismo; sin embargo, desde una estricta perspectiva kantiana no hay que olvidar que lo que hace que para nosotros sea repulsivo es nuestra puramente patológica reacción de supervivencia: un capitalista, en la medida en que actúa de acuerdo con su idea, es alguien que persigue a pies juntillas un objetivo universal, sin tener en cuenta obstáculo patológico alguno…

… Lo que importa en la reproducción capitalista es el empeño repetitivo de automejora centrada en el beneficio y, en principio, se hace caso omiso de los daños colaterales causados al entorno y no incluidos en los costes de producción; incluso los intentos de tenerlos en cuenta a través de impuestos (o por medio de poner directamente un precio a todos y cada uno de los recursos naturales de los que se hace uso, incluido el aire) no pueden sino terminar fracasando.

… La superación del expansionismo capitalista, una amplia cooperación internacional y una solidaridad que también debería ser capaz de transformarse en un poder ejecutivo dispuesto a violar soberanías estatales, etc., ¿no son todas ellas medidas destinadas a proteger nuestros bienes naturales y culturales? Si no apuntan hacia el comunismo, si no implican un horizonte comunista, entonces es que el término comunismo no tiene ningún sentido en absoluto.

 

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