Tonterías selectas

¿Llegó la hora de resucitar la economía keynesiana?, de Larry Elliott

La democratización social como única salida, de Juan Laborda

El autor, de Miguel de Oriol e Ybarra

Desigualdad, preludio de guerras, de Luis Moreno

Los ultraliberales y la banalización de la pobreza, de Pedro Fresco, de EconoNuestra

Siempre hacen lo mismo, todo lo que muestra lo que no conviene a su dogma está mal, todo lo reinterpretan, ridiculizan y degradan en una estrategia destructiva y sectaria.

Los ultra-liberales son sospechosos habituales de la manipulación y el trilerismo numérico. Se inventan índices, agitan los números para crear ilusionismos al servicio de su causa, ignoran la desigualdad y hacen todo tipo de barbaridades ante el escándalo de quienes las leen. Pero banalizar la pobreza es probablemente de las cosas más feas que recuerdo. Quienes no pasamos necesidades no podemos frivolizar con estas cosas, hacerlo no es que demuestre ausencia absoluta de empatía es que quizá roce la sociopatía. No es moral, no es compasivo y no está bien.

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