Tonterías selectas

26/11/2016

Fuck work, by James Livingston

¡Europa, despierta, tienes toda la eternidad para dormir!, de Pere Joan Pons Sampietro, diputado del PSOE en el Congreso

The 13 impossible crises that humanity now faces, by George Monbiot

Fidel, sinónimo de revolución, de Emir Sader

El papel de Fidel en la historia, de José Sarrión Andaluz, responsable federal de formación de Izquierda Unida


Juan Carlos Barba cree que el Estado mastodóntico es un mito

26/11/2016

Juan Carlos Barba critica el mito del Estado mastodóntico:

Con frecuencia podemos escuchar o leer de diversos economistas, en su mayoría de sesgo liberal radical, que el Estado es “enorme”, “mastodóntico” o que “acapara más del 50% del PIB”.

¿Para qué las comillas si no se trata de citas de ningún economista concreto? ¿No se atreve a mencionar a nadie en particular? ¿No haría un gran servicio social al denunciar con nombres y apellidos a estos malvados?

Lo afirman sin el menor rubor, a pesar de que en la experiencia diaria de cualquier persona la inmensa mayoría de lo que consume transcurre en un circuito en su gran mayoría privado. Las excepciones más notables son las redes de saneamiento, la mayoría de las redes viarias o la Sanidad y Educación públicas.

¿Esos circuitos mayoritariamente privados no están intervenidos o regulados por el Estado? ¿De verdad están todos totalmente liberalizados? ¿Ninguno recibe subvenciones cuantiosas? ¿Acaso cree Barba que el peso del Estado sólo está en cuánto ingresa y gasta y no en cuánto regula? ¿No olvida ciertas empresas públicas como Renfe o Correos? ¿Por qué no menciona las pensiones públicas y su gigantesca importancia presupuestaria? ¿Tal vez porque le estropearía el argumento?

Sobre la “supuesta” ineficiencia de lo público, para Barba esta resulta “difícil de demostrar”:

En la sanidad, por ejemplo, vemos cómo si esta es en su mayoría privada, como ocurre en EEUU, no solo es mucho más cara para las familias, sino que además se producen fenómenos de inseguridad y desamparo y peores cifras de morbilidad y mortalidad.

Tal vez Barba desconoce cómo el Estado interfiere sobre la sanidad en EEUU (Medicare, Medicaid, requisitos de acreditación de médicos, regulación intervencionista sobre los seguros médicos y las aseguradoras), y no menciona otros casos mucho más liberales como Singapur.

Respecto a la educación, es complicado decir nada, pues no existen países que no tengan una educación pública amplia, hecho que debería hacernos reflexionar sobre por qué ocurre esto. Hay razones históricas muy importantes para ello.

Eso, reflexionemos: ¿tal vez papá Estado necesita adoctrinar a sus súbditos? ¿Cuáles son esas razones históricas tan importantes y por qué no menciona ninguna ni siquiera de pasada? ¿Por qué no comparamos la calidad y eficiencia económica de la educación pública y la privada? ¿Conoce Barba el trabajo de James Tooley? ¿Por qué no se molesta en mencionar la posibilidad de cheques sanitarios y escolares, presentes incluso en las modélicas socialdemocracias escandinavas?

Sobre el hecho de que muchas personas no están conformes con la carga impositiva que tienen y que se necesita para cubrir el Presupuesto público, resulta una queja que simplemente encubre un individualismo casi enfermizo, una falta de respeto absoluta por la democracia o bien simplemente una justificación de los intereses egoístas de personas que piensan que salen perdiendo al estar económicamente en una situación mejor que la media.

Los individualistas liberales somos enfermos: Barba está sano y viene a curarnos o a evitar que contagiemos a los demás. No respetamos la democracia, esa en la que las mayorías se imponen coactivamente sobre las minorías. Y simplemente somos egoístas y Barba es muy generoso y altruista… con el dinero ajeno.

Respecto a la necesidad de que las personas sean más responsables que reclaman los ultraliberales, esta demanda responde a un concepto idealizado del ser humano como una máquina de procesar la información perfectamente racional, un concepto que proviene de la Ilustración y especialmente de Descartes. Sin embargo, como demuestran tanto la experiencia como las aplastantes pruebas empíricas de la psicología moderna, esto para nada es así. La racionalidad no es sino una capa superficial que transcurre en la conciencia humana y que oculta la mayor parte de la actividad psicológica de las personas. Si surgieron todos los sistemas de coberturas sociales, no fue más que en pequeña medida porque algunas personas pudieran tener una enorme mala suerte y quedarse desamparadas aun sin haberlo podido prever, sino porque de hecho muchas personas actúan de forma irracional a la hora de anticipar hechos que podrían pasar o hechos (como la vejez) que pasarán dentro de mucho tiempo. Ni el adoctrinamiento ni el ejemplo en cabeza ajena persuadirán a una gran cantidad de personas para que actúen como un ser perfectamente racional y previsor. Esta evidencia fue la que históricamente determinó, cuando hubo suficiente riqueza en la sociedad, que se instauraran los programas sociales y servicios públicos que conocemos.

¿Algún nombre por favor de pensador ultraliberal que idealice al ser humano como perfectamente racional? ¿Ha leído Barba a algún economista de la escuela austriaca, que enfatiza las limitaciones cognitivas de los agentes económicos? ¿Cree que los liberales no conocemos nada de la psicología moderna?

Si muchas personas actúan de forma irracional, ¿no lo harán también al votar?; ¿no lo harán también al gobernar? Si un individuo es mal previsor, ¿por qué deben ser los demás quienes carguen con el peso de sus errores y problemas? ¿Se ha parado Barba a pensar que quizás la protección Estatal haga que los individuos sean aún menos previsores y más irracionales? ¿Se da cuenta de lo flojo que es su argumento, de cómo se está inventando con total desfachatez la historia, de cómo ignora cómo los políticos lanzan programas para comprar votos y así crece el Estado?

Por otra parte, también se hizo evidente que determinados servicios de las sociedades complejas no surgían de forma espontánea por la iniciativa privada y que tenían que ser los poderes públicos los que los proveyeran. Este hecho también parecen olvidarlo los ultraliberales.

¿Cuáles son esos servicios? ¿Defensa, orden público, derecho penal, calles y carreteras, alcantarillado? ¿Qué impacto presupuestario tienen?

Esta ofensiva de una ideología caduca y que parecía ampliamente superada, a mi modo de ver, tiene un motivo claro, y es la cooptación cada vez mayor de las instituciones democráticas por los poderes económicos. Es decir, que estos economistas solo son las correas de transmisión ideológica de la codicia sin límites de personas extremadamente poderosas que buscan una justificación ante la ciudadanía para llevar a cabo sus objetivos. Con ello están llevando a la sociedad a una situación en que todos tendremos peores servicios y más caros, tendremos más inseguridad en nuestras vidas y muchas personas se verán abocadas a una situación personal pésima sin necesidad alguna.

Que alguien de limitada inteligencia como Barba califique el liberalismo como ideología caduca y superada no es nada extraño ni sorprendente. Falto de argumentos serios necesita recurrir a la superioridad moral: el liberal es el secuaz del poder económico codicioso; Barba está a favor del bien.

Tengo una pregunta quizás impertinente: ¿de qué vive Barba? ¿Es verdad que tiene una farmacia de esas bien protegidas por papá Estado? Ese sector no lo liberalizamos, ¿verdad?

 


Beatriz Gimeno contra Peter Singer sobre la legalización de la prostitución

26/11/2016

Peter Singer es un filósofo utilitarista de reconocido prestigio: puede estar equivocado en muchos asuntos, pero suele ser interesante leer sus artículos y libros. Beatriz Gimeno es una actitivista política española de Podemos defensora de los derechos LGBT: no destaca como pensadora y sus escritos muestran sistemáticamente graves taras intelectuales.

Peter Singer ha escrito un artículo bastante bien argumentado: Razones para legalizar el trabajo sexual. A Beatriz Gimeno no le ha gustado y ha perpetrado una lamentable réplica: Desinforma, que si es acerca de la prostitución seguro que cuela. Acusa a Singer de desinformar, mentir y decir tonterías: cree el ladrón que todos son de su condición.

Singer describe el deseo sexual y cómo las personas pueden utilizar los intercambios monetarios para satisfacer sus deseos. Gimeno replica:

Que sea un deseo fuerte no lo convierte en un derecho. Y eso mismo lo podíamos hacer extensivo a otros deseos o necesidades, pero no voy a entrar en la razón neoliberal que convierte cualquier deseo individual en un derecho al que se puede acceder por precio.

Singer describe las relaciones sexuales y los mercados, pero no comete el torpe error de inferir prescripciones a partir de descripciones, sino que como buen utilitarista investiga las consecuencias de prohibir o permitir ciertas actividades.

Según Gimeno para un liberal cualquier deseo se convierte en un derecho accesible por precio: o sea que si alguien quisiera practicar el sexo con Beatriz Gimeno tendría derecho a ello a cambio de un precio; curiosamente este precio no queda especificado y no se sabe si podría ser cualquier cantidad; tampoco queda claro si se trata de un derecho negativo (de no interferencia coactiva) o positivo (que obliga a otro a su satisfacción).

Gimeno no entiende que el hecho de legalizar una actividad voluntaria y libremente consentida entre dos personas significa que no está prohibida por terceros: que las partes tienen el derecho a negociar y a llegar a acuerdos, e igualmente a negarse a intercambiar o relacionarse; no se trata de que una parte tenga derecho a exigir a la otra la satisfacción de sus deseos a cambio de dinero. Gimeno es simplemente una autoritaria intolerante que quiere prohibir relaciones libres de otros y que carece de la inteligencia necesaria como para pensar argumentos mínimamente presentables en apoyo de su causa.

[…] sí quiero entrar en que no son los seres humanos los que compran sexo porque tienen deseos fuertes y ubicuos, son los seres humanos hombres.

¿Las mujeres no tenemos deseos sexuales fuertes y ubicuos? Resulta que sí los tenemos, pero que eso no nos da derecho a comprar sexo, porque comprar sexo es, en realidad, un privilegio sexual masculino. Escribir un artículo sobre prostitución y no hablar de que es una actividad absolutamente generizada, en la que las mujeres son la mercancía y los hombres los que compran, descalifica el artículo. El autor se empeña en hablar de “personas” y ni una sola vez, ni una sola, habla de mujeres y hombres.

Porque si es una actividad generizada es de eso de lo que hay que hablar en primer lugar. Preguntarse por qué los hombres compran sexo, por qué hay millones de mujeres en el mundo dispuestas u obligadas a venderlo pero, sobre todo, qué consecuencias tiene la existencia de ese mercado en las relaciones de género.

Los seres humanos que compran sexo son mayoritariamente hombres pero no son solamente hombres. Las mujeres tienen el mismo derecho que los hombres a comprar sexo, y si no lo hacen tal vez sea porque no quieren o no lo necesitan: no sólo no se trata de un privilegio sexual masculino, sino que la mujer puede considerarse el lado fuerte en la negociación porque sabe que la otra parte, el hombre, es quien tiene el deseo más fuerte y urgente y está dispuesto a pagar. También hay hombres que venden sexo, pero Gimeno obvia este incómodo hecho.

Las mujeres no son ninguna mercancía porque el hombre que paga a una prostituta está contratando la prestación de un servicio y no la compraventa o alquiler de ningún bien. Esperar un mínimo rigor terminológico tal vez sea demasiado.

Gimeno está sesgada por su visión feminista liberticida y exige a cualquiera que hable o escriba sobre prostitución qué es lo primero que debe mencionar: la asimetría entre hombres y mujeres. Quien no lo haga así queda absolutamente descalificado, al menos según su muy limitada capacidad de calificar.

Este artículo no permite extenderse en dichas consecuencias pero de manera muy simple ayer en Podemos denunciábamos las consecuencias que tienen los artículos sobre deportes, muy machistas, en dichas relaciones; denunciamos también en Murcia que una empresa de transporte se anuncia con una mujer desnuda y eso nos parece que incide negativamente en la igualdad; nos parece también que el amor romántico apuntala relaciones desiguales…

Efectivamente en Podemos hacen muchas cosas de forma muy simple, más bien simplista. Están obsesionados por el igualitarismo liberticida en las relaciones de género.

¿No tiene absolutamente ninguna consecuencia para la igualdad el hecho de que un varón, por el hecho de serlo, rico o pobre, europeo o asiático, de cualquier edad y condición, sepa, desde que tiene uso de razón que por el hecho de ser varón goza del privilegio de poder acceder por precio al cuerpo de una mujer?

Los varones no pueden “saber” algo que es falso. Y Gimeno debería aclarar quién es esa mujer a cuyo cuerpo cualquier varón puede acceder por precio: ¿es una mujer concreta, la misma para todos los varones, son algunas mujeres, o se trata de cualquier mujer, o sea de todas las mujeres?; ¿el precio sería el mismo para todos los clientes y todas las mujeres?; ¿si alguna mujer se niega a aceptar un precio a cambio de sexo dónde hay que denunciar?

El artículo continúa diciendo que el estado debe abstenerse de criminalizar las relaciones sexuales consentidas entre adultos. En España la prostitución no está penalizada, por lo que regularla significaría exactamente lo contrario de lo que el autor exige; significaría que el Estado se inmiscuiría en las relaciones sexuales entre adultos, sean por precio o no.

El artículo de Singer no es acerca de España. En muchos sitios la prostitución está en un limbo legal: no está explícitamente prohibida pero tampoco permitida.

Muchas trabajadoras sexuales no están por apoyar que el Estado favorezca aún más a la industria del sexo, sino que piden al estado que las libere de ella. El autor confunde sin parar legalizar, prohibir, regular, penalizar, no sabe de qué habla.

Hay tanta diferencia intelectual entre Singer y Gimeno que esta resulta especialmente patética al acusarlo de estar confundido.

Dice el autor también que una de las razones de legalizar es evitar la corrupción policial. Miente. En España la prostitución no es ilegal (es obvio, esa sí que es ubicua) y a pesar de eso, la corrupción policial alrededor de la misma es grande y así lo han denunciado los medios a menudo, igual que en otros países donde está regulada. También dice que la prohibición del trabajo sexual vuelve mucho más peligroso para quienes lo ejercen pedir ayuda a las autoridades. De nuevo miente. En España la prostitución no es ilegal, pero las mujeres, aun así, no denuncian a sus proxenetas. Y no lo hacen porque, simplemente, no están protegidas.

Con completa desvergüenza Gimeno acusa a Singer no de estar equivocado sino de mentir, o sea de decir falsedades a sabiendas. La corrupción policial tal vez nunca pueda evitarse por completo, pero en los mercados negros, ilegales o de legalidad dudosa, seguramente es mayor.

Gimeno asume que todos los proxenetas son explotadores y esclavizadores que deben ser denunciados: no se plantea la posibilidad de que algunas prostitutas tal vez prefieren libremente trabajar para un empresario del sector.

¿Puede explicar alguien cómo la prostitución mejora a la sociedad en su conjunto? ¿Cómo mejora la lucha por la igualdad entre mujeres y hombres?

Que la prostitución sea legal mejora la situación de quienes libre y voluntariamente desean participar en ella: tal vez empeore la situación de quienes de forma autoritaria, como Gimeno, quieren imponer a la fuerza sus preferencias, morales o no, sobre los demás. Las sociedades suelen mejorar cuando no hacen caso a los totalitarios cruzados de causas liberticidas. La lucha por la igualdad entre mujeres y hombres tal vez haya que entenderla como igualdad en libertad ante la ley, y no de la forma coactiva que promueve Beatriz Gimeno.


Tonterías selectas

25/11/2016

Cambio climático, de José Carlos Díez

El efecto principal del calentamiento global es que el agua dulce se evapora más rápido y se convierte en un bien más escaso. Por esta razón, hace un año en la Universidad de Alcalá organizamos el Foro de Economía del Agua, que tengo el honor de dirigir y ayer celebramos su tercera edición.

… El debate sobre la remunicipalización es absurdo. El agua en España es pública y su gestión siempre ha sido municipal. Con Trump volverá el discurso falaz que lo privado es siempre mejor que lo público. Y los neocomunistas son igual de falaces diciendo que lo público siempre es mejor que lo privado.

Alternativas de consumo IPC, la medicina ante el Black Friday, de la Comisión de Consumo de Ecologistas en Acción

¿Pero no fue el exceso de consumo y la cultura del despilfarro lo que justamente nos llevó a la crisis?

… La publicidad se ha instaurado como el principal canal ideológico del consumismo y, al mismo tiempo, vertebra el ideal del crecimiento productivo ilimitado y la libertad de mercado como una fuente inagotable para la satisfacción plena de las necesidades. Su capacidad seductora termina por desmaterializar los objetos anunciados y transformarlos, simbólicamente, en un conjunto de atributos intangibles, espejo de aquellos anhelos y aspiraciones que interesan al mercado. Y, sin embargo, el modelo de sociedad que defiende es insostenible.

Los casi 3.000 millones de consumidores que conforman la clase media mundial esquilman el 80% de los recursos y, aprovechando las energías fósiles, han terminado por construir un sistema depredador que provoca el deshielo en los polos, contamina el aire de las ciudades y los ríos, y provoca graves conflictos sociales en países con recursos naturales. Y es que el reino del consumo low- cost, la tiranía del beneficio económico a corto plazo y la ambición de la clase empresarial no sólo han construido una amplia clase media consumidora pasiva, hedonista y acrítica, sino que también han puesto en jaque la viabilidad de su propia materia prima fundamental: el planeta Tierra.

A estas alturas ya tenemos todas las certezas de que el olvido interesado de los límites (los recursos naturales finitos o la capacidad del aire, el agua y la tierra para ser contaminados) y la obsesión ideológica por el crecimiento económico constante ni siquiera han posibilitado una sociedad más satisfecha consigo misma, sino más bien todo lo contrario: la sociedad que ha dispuesto de los recursos más abundantes y de las tecnologías más avanzadas se encuentra aprisionada, sin embargo, de una espiral consumista que nos hace infelices, competitivos con los demás, nos enfrenta al resto de los pueblos y pone en grave riesgo la subsistencia del entorno del que dependemos.

El complicado proceso de comprar o no comprar, de Rosario Goñi, de Economistas sin Fronteras

Me sigue sorprendiendo cómo nos lanzamos a la calle en ciertas fechas a comprar de forma compulsiva. Parece que la compra desenfrenada vaya a producir un cambio radical en nuestra vida, haciendo desaparecer nuestras desventuras y problemas del día a día.

… La primera pregunta a contestar es si verdaderamente tenemos una necesidad o nos han generado esa necesidad. Si claudicamos ante necesidades que otros crean estaremos insatisfechos permanentemente. La sociedad consumista en la que vivimos, derivada de un capitalismo implacable, no tiene como objetivo satisfacer y cubrir las necesidades de los ciudadanos sino crear deseos que nos hacen cautivos de un círculo perfecto para algunos del que no podemos salir. Los deseos producen consumo, el consumo más producción, la producción más basura y más recursos naturales destruidos. Y así, los límites del planeta quedan superados. El cuidado de nuestro entorno debe situarse en el centro de nuestras prioridades y no los mercados. Seamos egoístas por una vez. Los mercados no cuidan de las personas, la Naturaleza sí lo hace. El crecimiento y el desarrollo de la sociedad no se produce sólo y exclusivamente por el crecimiento económico sino por el crecimiento y el desarrollo de las personas que conviven con el medioambiente.

Una vez establecida la necesidad de compra de un producto tenemos que seguir pensando porque antes de comprar hay otras posibilidades. Reutilizar algo que ya tenemos, repararlo si se ha estropeado, incluso pedirlo prestado si su utilización va a ser puntual pueden ser opciones magníficas antes de decidirnos por la compra. Una vez descartadas esas opciones siempre podemos decantarnos por la compra de segunda mano que alarga la vida de muchos productos.

Pero nuestra reflexión no termina ahí, un día entero dedicado al no consumo da para ahondar más en esta cuestión. Es ineludible preguntarnos cómo se ha fabricado el producto que vamos a adquirir. No basta indignarnos cuando vemos a niños y niñas explotados en fábricas de otros países. Nos tenemos que preocupar en averiguar si estamos adquiriendo productos en los que en su proceso de fabricación se ve perjudicado algún ser humano. Otra pregunta es si su producción o consumo dañan de alguna manera al medioambiente y no olvidarnos de las consecuencias que pueden derivarse de su retirada cuando dejemos de necesitarlo. De poco vale hablar del calentamiento global si seguimos consumiendo inconscientemente cosas que no necesitamos. Lo que hacemos no es consumir, es derrochar y hay que recordar que el planeta es finito. También es importante la manera en la que el producto llega a nosotros, cuánto ha viajado y desde dónde ha venido. Los productos de temporada, locales o de nuestros artesanos son magníficas opciones.

Aunque el cambio de hábitos es urgente, no nos podemos quedar en una acción individual. El problema es global y las actuaciones deben ser coordinadas y globales. Aprovechar este día sin compras para descubrir los grupos de consumo cercanos, los productores locales, los artesanos del territorio, las pequeñas cooperativas o incluso las pequeñas empresas que se distingan por su responsabilidad social, puede ser un interesante ejercicio para aclararnos en este complicado mundo de la compraventa y establecer redes que nos hagan más fuertes ante las manipulaciones. Este día nos permite darnos cuenta de la existencia de distintas y mejores alternativas, más respetuosas con las personas y con el territorio en el que vivimos.

Un consumo responsable puede ser un consumo transformador. Muchos pequeños cambios a nivel micro pueden suponer un cambio a nivel macro, sin embargo, no basta. Este día del no consumo tiene que suponer una reivindicación a la clase política para que se implique en los cambios necesarios.

Feminicidio y patriarcado, de Graciela Atencio, directora de feminicidio.net

Pacto de Estado, sí… pero contra el machismo, de Miguel Lorente

La violencia de género es el machismo y el machismo es la desigualdad. La violencia de género por tanto es consecuencia de la desigualdad, o lo que es lo mismo, de la posición de privilegio que tienen los hombres sobre las mujeres, y de todas las ventajas y beneficios que obtienen a partir de esta organización, entre ellos el de poder maltratar para controlar y dominar a las mujeres con impunidad, pues sólo un 5% del total de los 700.000 maltratadores terminan condenados.

… La progresiva sofisticación de la sociedad ha permitido introducir otros elementos sobre los que articular el poder (ideología, etnias, creencias, diversidad sexual, origen…) pero todos como instrumentos de poder que pivotaban sobre el eje principal y original hombre-mujer. Por esa razón se producen las resistencias a la transformación social que conllevaría erradicar la violencia de género,  pues hacerlo sería desarticular todo ese entramado de poder en el que los hombres ocupan la posición de privilegio.

… La violencia explícita sólo es una parte del machismo, hoy cuenta con otras formas de conseguir control sin necesidad de golpear, algo parecido a lo que ocurría años atrás cuando la violencia no necesitaba ser tan objetiva, pero tenía la misma capacidad de control. Y hoy el machismo cuenta, además de con la violencia directa, con el poder de la economía, la opinión, la religión, el mercado laboral, las redes sociales, con los mensajes del posmachismo para crear confusión… Todo forma parte de la misma realidad en la que unos mueven los árboles y otros recogen las nueces.


Tonterías selectas

25/11/2016

Cinco mitos de la violencia machista desmontados en menos de tres minutos (video)

Las 10 mentiras del posmachismo, de Anna Flotats

Black Friday, ‘enganchados’ al consumo, de Esther Vivas

… el entusiasmo consumista beneficia sobre todo a las principales marcas, quienes producen mercancías a gran escala, en pésimas condiciones laborales, contaminando el medio ambiente, compitiendo deslealmente con el pequeño comercio… para finalmente vendernos un producto “imprescindible” y “al mejor precio posible”. ¿Quién no lo puede dejar escapar?

A lo mejor ya va siendo hora de plantearnos que podemos “vivir mejor con menos”, que no necesitamos tanto como algunos nos quieren hacer creer y que la felicidad no se obtiene a golpe de talonario. Tal vez cosumiendo como consumimos acabaremos muy pronto, nosotros y el planeta, consumiéndonos.

Black Friday, el mejor momento para hablar de alternativas, de Luis Azorín, Comisión de Consumo de Ecologistas en Acción de Madrid

… el mercado low cost que cada vez cobra mayor relevancia y que no hace más que forzar un círculo vicioso en el que las ofertas continuas o precios bajos conllevan la reducción de costes laborales y por tanto de salarios.

… el mejor exponente de este modelo no es otro que el Black Friday,  un día de despilfarro y sobreconsumo. Pero es que además de injusto, se trata de un modelo en decadencia que no ofrece soluciones para la grave crisis económica, social y ambiental en la que nos encontramos, pues no puede seguir funcionando sin aumentar las desigualdades sociales, el sufrimiento humano y el deterioro del planeta.

… el comercio justo, la banca ética o las tiendas de productos ecológicos han conseguido hacerse un hueco y, a la vez, poner en entredicho el comercio convencional (no justo), la banca convencional (no ética) y la industria de la alimentación intensiva (no sostenible).

¿A qué capitalismo nos enfrentamos?, de Joan Herrera, director de la Escuela Superior de Cuadros de CCOO

… el capitalismo financiarizado, es el que viene operando en los últimos 30 años. Una de sus principales características está en salarios reales estancados mientras la productividad sigue creciendo y en crecientes niveles de endeudamiento que nutren burbujas de activos más y más grandes. El capitalismo hoy no despliega principalmente su actividad en la producción de riqueza sino en la adquisición de la misma. Mayoritariamente no produce sino que acumula y extrae. Es la expresión no de la transformación, sino de una acumulación sin precedentes. Y por supuesto expulsa a aquellos que no son necesarios volviéndolos invisibles, inexistentes, como bien explica Saskia Sassen.

Para cada unidad de PIB material nos dicen que cada vez es menos central el trabajo, pero en contraste el trabajo es fundamental en la creación de los valores intangibles de los productos y servicios y es el trabajo no remunerado, pero trabajo, el que mantiene una mínima cohesión social-.

Las reformas laborales favorecen la consolidación de un poder discrecional de la dirección de la empresa casi absoluto en la determinación del trabajo en concreto, lo que implica a su vez discrecionalidad – esta es una problemática en la que insistía siempre Bruno Trentin – en la cantidad y calidad de la información de la que disponen los trabajadores que diseñan y ejecutan el mismo. La realidad es que hoy en ningún caso se avanza hacia la flexiseguridad (más flexibilidad con mas seguridad y cobertura social) sino a la flexiexplotación, con flexibilidad combinada con salario de miseria, y en la que el papel de la renta del trabajo cada vez tiene menos de redistributivo. La flexibilidad es resultado de una decisión autoritaria del empresario, no es fruto de los consensos internos alcanzados en la empresa.

… El capitalismo financiarizado que vive de la extracción también se traduce en la financiarización del territorio y de la ciudad. Esa financiarización se traduce en una depredación del territorio, en la mayor extinción de especies de los últimos milenios, y sin lugar a dudas en la transformación abrupta del planeta, el espacio en el que nacemos, vivimos, respiramos, nos relacionamos o amamos.

Este conflicto entre capital y biosfera tiene una dimensión nueva, ya que puede hacer que ese espacio en el que desarrollan las relaciones humanos sea aún más hostil. Como muestra lo que dice espacio tan poco subversivios como l Departamento de Defensa de EEUU, en su revisión cuatrienal de su Estrategia Nacional de Seguridad incorporaba la siguiente reflexión “El cambio climático, puede exacerbar la escasez de agua y conducir a incrementos notables de los precios de alimentos. Las presiones originadas por el cambio climático influenciarán la competencia por los recursos al tiempo que supondrán cargas adicionales para las economías, sociedades e instituciones de todo el mundo. Estos factores son multiplicadores de amenazas que agravan factores de presión existentes en el exterior como la pobreza, la degradación ambiental, la inestabilidad política y las tensiones sociales”.

… La democracia, entendida como un espacio de definición de contrapoderes, estorba. El socialismo por tanto tiene como aliado los mecanismos democráticos, pero una democracia vinculada no sólo al ejercicio del voto, sino a la garantía de derechos.

En contraste con ello, la desigualdad y la exclusión empujan a nuevas formas del ejercicio del poder que limita su oferta de persuasión a un tercio de la población mientras desarrolla mecanismos de coerción y de limitación democrática para el resto. Tenemos así un sistema de captura de rentas que permite, sin crear riqueza nueva, detraer rentas de la mayoría de la población en beneficio propio, pero además tener el poder suficiente como para impedir un sistema institucional inclusivo, es decir, un sistema que distribuya el poder político y económico de manera amplia, que respete el Estado de derecho y las reglas del mercado libre.

Según Horace Mann en 1846, sólo un «ser aislado, solitario, sin relaciones con la comunidad que lo rodea podría suscribir la arrogante doctrina de la propiedad absoluta.» Hoy las élites apenas tienen entorno. Unas élites que no sólo controlan el flujo internacional del dinero sino también la información, presiden fundaciones e instituciones de enseñanza superior, tienen instrumentos de producción cultural y establecen los términos del debate público. Dicho de otro modo, tener el poder suficiente para condicionar el funcionamiento de una sociedad abierta –en el sentido de Popper– u optimista, en el sentido de Deutsch. En contraste con la “rebelión de las masas” orteguiana hoy pasamos a la rebelión de las élites.

Los poderosos ya no precisan de políticos a los que influir (o corromper, o amenazar): tienen el control directo de los Estados a través del capital financiero (los “mercados” famosos) y sus agencias de calificación (a quien se sale del dogma se le incrementa la nota, con la consecuencia de recorte del gasto público por el incremento de la deuda). Pero tienen un problema de legitimación. El poder necesita un proyecto a largo plazo que hoy el capitalismo no tiene, que está redefiniendo en la administración, la justicia y la educación. Por eso, hoy, el núcleo duro, compuesto por las fuerzas económicas y las fuerzas del orden necesitan dar la cara, salir a la intemperie. Las guerras asimétricas y las políticas de cerco son expresión de la contundencia con la que se preparan los conflictos.

El desiderátum del neoliberalismo es, en definitiva, la supresión de los controles constitucionales, judiciales y sociales sobre los poderosos. Si subir cada peldaño es fruto de un costoso proceso de acumulación de fuerzas, existe un peligro cierto de que en cualquier momento bajemos varios escalones civilizatorios por la presión que ejercen los poderosos para mantener e incrementar sus privilegios.

En este escenario de desposesión es más necesario que nunca una propuesta de reapropiación. Una propuesta en una democracia cada vez menos deliberativas y cada vez mas plebiscitaria. El debate y la deliberación apenas existen. Y en eso juega un papel la crisis absoluta del papel de los medios, lastrados por su dependencia del sector financiero y sin capacidad o voluntad de ser el espacio de deliberación necesario sobre las políticas.


Tonterías selectas

25/11/2016

El mito del Estado mastodóntico, de Juan Carlos Barba

Es evidente que el sector público podría ser más pequeño. Podrían privatizarse las redes de saneamiento, la Educación, la Sanidad o incluso buena parte de la Administración pública. Podríamos bajar los impuestos y que los ciudadanos pagáramos por todos esos servicios. Otras actividades que no generan valor añadido, como el pago de las pensiones, podríamos también ir extinguiéndolas y que cada persona se buscara la vida haciendo una previsión para su vejez o por si un día no pudiera trabajar. Los que reclaman esto denuncian la ineficiencia de lo público y también la necesidad de que las personas sean más responsables de sus vidas. También la injusticia que supone el que se les quite a muchas personas sin su consentimiento buena parte de lo que ganan para cubrir el Presupuesto público.

Respecto a la primera queja, hay que decir que esa supuesta ineficiencia es difícil de demostrar. En la sanidad, por ejemplo, vemos cómo si esta es en su mayoría privada, como ocurre en EEUU, no solo es mucho más cara para las familias, sino que además se producen fenómenos de inseguridad y desamparo y peores cifras de morbilidad y mortalidad. Respecto a la educación, es complicado decir nada, pues no existen países que no tengan una educación pública amplia, hecho que debería hacernos reflexionar sobre por qué ocurre esto. Hay razones históricas muy importantes para ello.

Sobre el hecho de que muchas personas no están conformes con la carga impositiva que tienen y que se necesita para cubrir el Presupuesto público, resulta una queja que simplemente encubre un individualismo casi enfermizo, una falta de respeto absoluta por la democracia o bien simplemente una justificación de los intereses egoístas de personas que piensan que salen perdiendo al estar económicamente en una situación mejor que la media.

Respecto a la necesidad de que las personas sean más responsables que reclaman los ultraliberales, esta demanda responde a un concepto idealizado del ser humano como una máquina de procesar la información perfectamente racional, un concepto que proviene de la Ilustración y especialmente de Descartes. Sin embargo, como demuestran tanto la experiencia como las aplastantes pruebas empíricas de la psicología moderna, esto para nada es así. La racionalidad no es sino una capa superficial que transcurre en la conciencia humana y que oculta la mayor parte de la actividad psicológica de las personas. Si surgieron todos los sistemas de coberturas sociales, no fue más que en pequeña medida porque algunas personas pudieran tener una enorme mala suerte y quedarse desamparadas aun sin haberlo podido prever, sino porque de hecho muchas personas actúan de forma irracional a la hora de anticipar hechos que podrían pasar o hechos (como la vejez) que pasarán dentro de mucho tiempo. Ni el adoctrinamiento ni el ejemplo en cabeza ajena persuadirán a una gran cantidad de personas para que actúen como un ser perfectamente racional y previsor. Esta evidencia fue la que históricamente determinó, cuando hubo suficiente riqueza en la sociedad, que se instauraran los programas sociales y servicios públicos que conocemos.

Por otra parte, también se hizo evidente que determinados servicios de las sociedades complejas no surgían de forma espontánea por la iniciativa privada y que tenían que ser los poderes públicos los que los proveyeran. Este hecho también parecen olvidarlo los ultraliberales. Esta ofensiva de una ideología caduca y que parecía ampliamente superada, a mi modo de ver, tiene un motivo claro, y es la cooptación cada vez mayor de las instituciones democráticas por los poderes económicos. Es decir, que estos economistas solo son las correas de transmisión ideológica de la codicia sin límites de personas extremadamente poderosas que buscan una justificación ante la ciudadanía para llevar a cabo sus objetivos. Con ello están llevando a la sociedad a una situación en que todos tendremos peores servicios y más caros, tendremos más inseguridad en nuestras vidas y muchas personas se verán abocadas a una situación personal pésima sin necesidad alguna.

Medallion, la empresa que es una máquina de ganar dinero, de Esteban Hernández

La tarea de Medallion, y para eso cuenta con sus científicos, es trazar modelos predictivos, que pueden ser tan peregrinos como que haga sol o que las mareas suban, con vistas a anticipar mejor el futuro.

Por decirlo con otras palabras, tienen a un montón de cerebros encerrados día tras día tratando de leer las señales de que un bien o un activo subirán o bajarán de precio, que es lo mismo que decir que tienen a un montón de gente preparadísima metida en el casino tratando de averiguar qué carta saldrá a continuación de la mano del crupier. Esto es curioso, porque es una actividad que resulta tremendamente rentable, pero que no deja de asemejarse a lo que hacían los sacerdotes de la antigüedad, que utilizaban diversos métodos para escrutar los designios divinos, solo que utilizando ordenadores, algoritmos, código y elementos similares.

La crítica principal no es que esta actividad no funcione, que no se puedan descubrir fallas en los procesos de las que sacar ventaja, o que no se pueda anticipar el precio de los bienes; se trata, más bien, de que a veces funciona, y de que cuanto mejor se puedan anticipar estas variaciones, peor resultará para todos. El problema de fondo es que estas actividades se han convertido en el centro de la generación de ingresos, que adivinar el futuro es mucho más la tarea de los fondos que el poner el capital a producir cualquier tipo de bien. Y eso es un gran problema que genera dos clases de disfunciones.

La primera es obvia: dado que estos fondos ganan mucho dinero, un buen número de personas profesionalmente brillantes deciden formar parte de su plantilla atraídas por los elevados salarios, lo cual significa que buena parte del talento contemporáneo se destina a actividades esotéricas en lugar de a mejorar sus campos profesionales y a la sociedad misma.

La segunda es que, dado que estas firmas manejan muchísimos recursos, tienen influencia sobre la economía y la política, están empujando a ambas hacia una reconfiguración poco adecuada para las necesidades sociales y personales. ¿Quiénes estaban apoyando activamente a Trump durante su campaña? Efectivamente, los ‘hedge funds’.

El salario mínimo y la Derecha, de José García Domínguez

La situación escandalosa de Gas Natural Fenosa y su responsabilidad en la creación de pobreza energética, de Vicenç Navarro

Desinforma, que si es acerca de la prostitución seguro que cuela, de Beatriz Gimeno

Que sea un deseo fuerte no lo convierte en un derecho. Y eso mismo lo podíamos hacer extensivo a otros deseos o necesidades, pero no voy a entrar en la razón neoliberal que convierte cualquier deseo individual en un derecho al que se puede acceder por precio. Pero sí quiero entrar en que no son los seres humanos los que compran sexo porque tienen deseos fuertes y ubicuos, son los seres humanos hombres.

¿Las mujeres no tenemos deseos sexuales fuertes y ubicuos? Resulta que sí los tenemos, pero que eso no nos da derecho a comprar sexo, porque comprar sexo es, en realidad, un privilegio sexual masculino. Escribir un artículo sobre prostitución y no hablar de que es una actividad absolutamente generizada, en la que las mujeres son la mercancía y los hombres los que compran, descalifica el artículo. El autor se empeña en hablar de “personas” y ni una sola vez, ni una sola, habla de mujeres y hombres.

Porque si es una actividad generizada es de eso de lo que hay que hablar en primer lugar. Preguntarse por qué los hombres compran sexo, por qué hay millones de mujeres en el mundo dispuestas u obligadas a venderlo pero, sobre todo, qué consecuencias tiene la existencia de ese mercado en las relaciones de género. Este artículo no permite extenderse en dichas consecuencias pero de manera muy simple ayer en Podemos denunciábamos las consecuencias que tienen los artículos sobre deportes, muy machistas, en dichas relaciones; denunciamos también en Murcia que una empresa de transporte se anuncia con una mujer desnuda y eso nos parece que incide negativamente en la igualdad; nos parece también que el amor romántico apuntala relaciones desiguales…

¿Y la prostitución no incide? ¿No tiene absolutamente ninguna consecuencia para la igualdad el hecho de que un varón, por el hecho de serlo, rico o pobre, europeo o asiático, de cualquier edad y condición, sepa, desde que tiene uso de razón que por el hecho de ser varón goza del privilegio de poder acceder por precio al cuerpo de una mujer? La foto de una mujer desnuda en un camión, un artículo sobre deportes, son perjudiciales para la igualdad y resulta que el privilegio masculino de poder acceder por precio al cuerpo de una mujer…¿eso no incide en la idea que los chicos se hacen de las relaciones igualitarias?

… Muchas trabajadoras sexuales no están por apoyar que el Estado favorezca aún más a la industria del sexo, sino que piden al estado que las libere de ella. El autor confunde sin parar legalizar, prohibir, regular, penalizar, no sabe de qué habla.

… Dice el autor también que una de las razones de legalizar es evitar la corrupción policial. Miente. En España la prostitución no es ilegal (es obvio, esa sí que es ubicua) y a pesar de eso, la corrupción policial alrededor de la misma es grande y así lo han denunciado los medios a menudo, igual que en otros países donde está regulada. También dice que la prohibición del trabajo sexual vuelve mucho más peligroso para quienes lo ejercen pedir ayuda a las autoridades. De nuevo miente.

… Si consideramos que la igualdad entre hombres y mujeres es lo mejor para la sociedad en su conjunto, ¿puede explicar alguien cómo la prostitución mejora a la sociedad en su conjunto? ¿Cómo mejora la lucha por la igualdad entre mujeres y hombres?


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25/11/2016

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