Tonterías selectas

Cambio climático, de José Carlos Díez

El efecto principal del calentamiento global es que el agua dulce se evapora más rápido y se convierte en un bien más escaso. Por esta razón, hace un año en la Universidad de Alcalá organizamos el Foro de Economía del Agua, que tengo el honor de dirigir y ayer celebramos su tercera edición.

… El debate sobre la remunicipalización es absurdo. El agua en España es pública y su gestión siempre ha sido municipal. Con Trump volverá el discurso falaz que lo privado es siempre mejor que lo público. Y los neocomunistas son igual de falaces diciendo que lo público siempre es mejor que lo privado.

Alternativas de consumo IPC, la medicina ante el Black Friday, de la Comisión de Consumo de Ecologistas en Acción

¿Pero no fue el exceso de consumo y la cultura del despilfarro lo que justamente nos llevó a la crisis?

… La publicidad se ha instaurado como el principal canal ideológico del consumismo y, al mismo tiempo, vertebra el ideal del crecimiento productivo ilimitado y la libertad de mercado como una fuente inagotable para la satisfacción plena de las necesidades. Su capacidad seductora termina por desmaterializar los objetos anunciados y transformarlos, simbólicamente, en un conjunto de atributos intangibles, espejo de aquellos anhelos y aspiraciones que interesan al mercado. Y, sin embargo, el modelo de sociedad que defiende es insostenible.

Los casi 3.000 millones de consumidores que conforman la clase media mundial esquilman el 80% de los recursos y, aprovechando las energías fósiles, han terminado por construir un sistema depredador que provoca el deshielo en los polos, contamina el aire de las ciudades y los ríos, y provoca graves conflictos sociales en países con recursos naturales. Y es que el reino del consumo low- cost, la tiranía del beneficio económico a corto plazo y la ambición de la clase empresarial no sólo han construido una amplia clase media consumidora pasiva, hedonista y acrítica, sino que también han puesto en jaque la viabilidad de su propia materia prima fundamental: el planeta Tierra.

A estas alturas ya tenemos todas las certezas de que el olvido interesado de los límites (los recursos naturales finitos o la capacidad del aire, el agua y la tierra para ser contaminados) y la obsesión ideológica por el crecimiento económico constante ni siquiera han posibilitado una sociedad más satisfecha consigo misma, sino más bien todo lo contrario: la sociedad que ha dispuesto de los recursos más abundantes y de las tecnologías más avanzadas se encuentra aprisionada, sin embargo, de una espiral consumista que nos hace infelices, competitivos con los demás, nos enfrenta al resto de los pueblos y pone en grave riesgo la subsistencia del entorno del que dependemos.

El complicado proceso de comprar o no comprar, de Rosario Goñi, de Economistas sin Fronteras

Me sigue sorprendiendo cómo nos lanzamos a la calle en ciertas fechas a comprar de forma compulsiva. Parece que la compra desenfrenada vaya a producir un cambio radical en nuestra vida, haciendo desaparecer nuestras desventuras y problemas del día a día.

… La primera pregunta a contestar es si verdaderamente tenemos una necesidad o nos han generado esa necesidad. Si claudicamos ante necesidades que otros crean estaremos insatisfechos permanentemente. La sociedad consumista en la que vivimos, derivada de un capitalismo implacable, no tiene como objetivo satisfacer y cubrir las necesidades de los ciudadanos sino crear deseos que nos hacen cautivos de un círculo perfecto para algunos del que no podemos salir. Los deseos producen consumo, el consumo más producción, la producción más basura y más recursos naturales destruidos. Y así, los límites del planeta quedan superados. El cuidado de nuestro entorno debe situarse en el centro de nuestras prioridades y no los mercados. Seamos egoístas por una vez. Los mercados no cuidan de las personas, la Naturaleza sí lo hace. El crecimiento y el desarrollo de la sociedad no se produce sólo y exclusivamente por el crecimiento económico sino por el crecimiento y el desarrollo de las personas que conviven con el medioambiente.

Una vez establecida la necesidad de compra de un producto tenemos que seguir pensando porque antes de comprar hay otras posibilidades. Reutilizar algo que ya tenemos, repararlo si se ha estropeado, incluso pedirlo prestado si su utilización va a ser puntual pueden ser opciones magníficas antes de decidirnos por la compra. Una vez descartadas esas opciones siempre podemos decantarnos por la compra de segunda mano que alarga la vida de muchos productos.

Pero nuestra reflexión no termina ahí, un día entero dedicado al no consumo da para ahondar más en esta cuestión. Es ineludible preguntarnos cómo se ha fabricado el producto que vamos a adquirir. No basta indignarnos cuando vemos a niños y niñas explotados en fábricas de otros países. Nos tenemos que preocupar en averiguar si estamos adquiriendo productos en los que en su proceso de fabricación se ve perjudicado algún ser humano. Otra pregunta es si su producción o consumo dañan de alguna manera al medioambiente y no olvidarnos de las consecuencias que pueden derivarse de su retirada cuando dejemos de necesitarlo. De poco vale hablar del calentamiento global si seguimos consumiendo inconscientemente cosas que no necesitamos. Lo que hacemos no es consumir, es derrochar y hay que recordar que el planeta es finito. También es importante la manera en la que el producto llega a nosotros, cuánto ha viajado y desde dónde ha venido. Los productos de temporada, locales o de nuestros artesanos son magníficas opciones.

Aunque el cambio de hábitos es urgente, no nos podemos quedar en una acción individual. El problema es global y las actuaciones deben ser coordinadas y globales. Aprovechar este día sin compras para descubrir los grupos de consumo cercanos, los productores locales, los artesanos del territorio, las pequeñas cooperativas o incluso las pequeñas empresas que se distingan por su responsabilidad social, puede ser un interesante ejercicio para aclararnos en este complicado mundo de la compraventa y establecer redes que nos hagan más fuertes ante las manipulaciones. Este día nos permite darnos cuenta de la existencia de distintas y mejores alternativas, más respetuosas con las personas y con el territorio en el que vivimos.

Un consumo responsable puede ser un consumo transformador. Muchos pequeños cambios a nivel micro pueden suponer un cambio a nivel macro, sin embargo, no basta. Este día del no consumo tiene que suponer una reivindicación a la clase política para que se implique en los cambios necesarios.

Feminicidio y patriarcado, de Graciela Atencio, directora de feminicidio.net

Pacto de Estado, sí… pero contra el machismo, de Miguel Lorente

La violencia de género es el machismo y el machismo es la desigualdad. La violencia de género por tanto es consecuencia de la desigualdad, o lo que es lo mismo, de la posición de privilegio que tienen los hombres sobre las mujeres, y de todas las ventajas y beneficios que obtienen a partir de esta organización, entre ellos el de poder maltratar para controlar y dominar a las mujeres con impunidad, pues sólo un 5% del total de los 700.000 maltratadores terminan condenados.

… La progresiva sofisticación de la sociedad ha permitido introducir otros elementos sobre los que articular el poder (ideología, etnias, creencias, diversidad sexual, origen…) pero todos como instrumentos de poder que pivotaban sobre el eje principal y original hombre-mujer. Por esa razón se producen las resistencias a la transformación social que conllevaría erradicar la violencia de género,  pues hacerlo sería desarticular todo ese entramado de poder en el que los hombres ocupan la posición de privilegio.

… La violencia explícita sólo es una parte del machismo, hoy cuenta con otras formas de conseguir control sin necesidad de golpear, algo parecido a lo que ocurría años atrás cuando la violencia no necesitaba ser tan objetiva, pero tenía la misma capacidad de control. Y hoy el machismo cuenta, además de con la violencia directa, con el poder de la economía, la opinión, la religión, el mercado laboral, las redes sociales, con los mensajes del posmachismo para crear confusión… Todo forma parte de la misma realidad en la que unos mueven los árboles y otros recogen las nueces.

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