Fernando Herrera no entiende los tanques

Según Fernando Herrera:

[…] es necesario explicar […] cuáles son las causas del progreso tecnológico. Hay gente, demasiada y sobre todo en el ámbito político, que piensan que el progreso tecnológico es algo natural y que pasa por qué [sic] sí. De hecho, los economistas mainstream carecen de una explicación para este fenómeno, y por ello se limitan a configurar la tecnología como algo exógeno a sus modelos. En el modelo de competencia perfecta, por ejemplo, la tecnología viene dada.

¿Alguna cita o referencia sobre toda esa gente que piensa que el progreso económico es algo natural (entiendo que en contraposición a artificial) y que pasa porque sí? ¿Conoce Fernando Herrera toda la economía mainstream? ¿Realmente cree que ningún economista mainstream se dedica a explicar la tecnología? ¿Se ha molestado en buscar un poco? ¿En todos los modelos la tecnología es algo exógeno? ¿Es el modelo de competencia perfecta el único existente? ¿Confía en que sus lectores ignoren tanto de la economía mainstream como él?

Sin embargo, la tecnología es un fenómeno humano, económico, y por la tanto su explicación y la de su progreso ha de encontrarse en la praxeología y la teoría económica. No es el momento ahora de extenderse mucho en el tema, para el cual recomiendo leer a Kirzner o a Rothbard.

¿Alguien cree que la tecnología es un fenómeno no económico? ¿Es la tecnología un fenómeno exclusivamente humano? ¿Qué entendemos por “tecnología”? Aunque la tecnología es un fenómeno esencialmente humano, ¿ningún ser vivo desarrolla nada de tecnología? ¿No es la evolución biológica un proceso de desarrollo de tecnologías orgánicas para sobrevivir y desarrollarse? ¿La praxeología y la teoría económica son necesarias y suficientes para entender todo lo humano? ¿Kirzner y Rothbard son las únicas figuras recomendables o son las únicas que él conoce?

En una nota al pie, al referirse a “las necesidades de los individuos”, Fernando Herrera realiza un interesante comentario:

Entiéndase individuo en sentido amplio, pero sin incluir a los Estados.

¿Qué quiere decir “individuo en sentido amplio”? ¿Quiere incluir a los grupos de individuos como individuos o tal vez como agentes? ¿No sería mejor hablar de agentes en lugar de individuos y aceptar que los grupos pueden actuar? ¿Por qué dejamos fuera a los Estados?

Si volvemos nuestra mirada al desarrollo tecnológico en armas, y siguiendo la hipótesis recién planteada, es claro que él [sic] mismo debería tener su explicación en las necesidades individuales. ¿Es así? Francamente, me cuesta ver de qué forma las necesidades individuales han podido dar lugar a la creación de un tanque o un bombardero, no digamos ya de un portaaviones o la bomba atómica. O planteado de otra forma, ¿para qué puede necesitar un individuo un tanque?

Es evidente que todos los individuos, en mayor o menor medida, tenemos necesidad de protección, de protegernos a nosotros, a nuestras familias y a nuestros bienes. Es esa necesidad de protección la que da lugar a la existencia de armas (sobre la faceta ofensiva hablaré un poco más abajo), y a su consecuente desarrollo tecnológico. Pero también es evidente que la inversión que estemos dispuestos a hacer en nuestra protección depende básicamente del valor de lo que queramos proteger, y de los recursos que tengamos disponibles.

Creo a Fernando Herrera cuando afirma que le cuesta ver todo esto que menciona. Tal vez debe revisarse la vista, pensando un poco sobre la guerra como fenómeno colectivo y sobre muchas tecnologías como algo muy relacionado con la guerra. Los individuos no sólo incrementan su capacidad ofensiva o defensiva con inversión en tecnología bélica (armas): también lo consiguen asociándose con otros individuos, sumando esfuerzos, formando grupos cohesionados y coordinados que atacan y se defienden juntos, como una unidad. Estos grupos son más fuertes cuantos más miembros tengan y cuanto mejor cohesionados y coordinados estén. Para el individualismo metodológico todo esto debe de parecer una herejía, claro está.

En estas condiciones, es hasta cierto punto imaginable que se desarrolle el tanque. Pero, ¿un caza? ¿Qué clase de propiedad ha de tener un individuo para que le sea rentable protegerla con un caza o con un portaaviones?

Un par de párrafos después Fernando Herrera afirma que comienza a ver para qué puede necesitar un individuo un tanque, aunque otras armas pesadas aún se le resisten. El problema es que en realidad no lo ha entendido porque ni menciona el carácter colectivo de la guerra ni, lo que me parece más sorprendente, las carreras de armamentos entre contrincantes, que son un fenómeno esencial para entender el desarrollo de la tecnología, y no sólo la armamentística (mucha tecnología civil se beneficia de avances en el ámbito militar).

[…] Al individuo que invierte en armas le tiene que salir bien el cálculo económico para su empresa: ¿qué beneficios se han de esperar de un asalto o robo para que esté justificada la inversión en un portaaviones? ¿Y en una bomba atómica? Es difícil de imaginar.

Los individuos, individualmente, no suelen utilizar portaaviones (que además no podrían manejar solos) para ningún asalto o robo. La inversión en armas pesadas no es individual sino colectiva, del mismo modo que son empresas con múltiples accionistas (corporaciones) y no personas físicas únicas quienes llevan a cabo grandes proyectos empresariales, industriales o tecnológicos. Los beneficios colectivos de un portaaviones o una bomba atómica pueden ser muy altos: te permiten ser muy poderoso tanto para atacar a otros como para defenderte de otros.

Como Fernando Herrera no encuentra explicación para la aparición de armas pesadas en el mercado libre, culpa de ellas, con acierto, a los Estados. Pero entonces surgen algunas preguntas: ¿las empresas de defensa del mundo anarcocapitalista no tendrían armas pesadas?; ¿cómo tendrían éxito contra enemigos con armamento pesado?; ¿un grupo humano establecido contractualmente para defenderse con armas pesadas es equivalente a un Estado?

Termina Fernando Herrera apelando a los pacifistas para que luchen contra el Estado y que así desparezcan las muy destructivas armas pesadas. Esto tiene varios problemas: los pacifistas pueden intentar desarmar a sus propios Estados (de los que son ciudadanos y en los cuales tienen voto y cuenta su opinión), lo cual podría dejarlos indefensos ante Estados enemigos; una vez hayan desaparecido los Estados y las armas pesadas, ¿el equilibrio resultante sería evolutivamente estable?

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