Tonterías selectas

Contra de la liberacion de las drogas, de Etrusk

La pendiente bionarcisista, de Carlos López Díaz

Dos atributos de la economía mundial, de José Antonio Nieto Solís, de EconoNuestra

Ante el caos, se abre una oportunidad, de Juan Laborda

Maternidad subrogada, modelos de familia y la coherencia del liberalismo conservador, de Francisco José Contreras

… se extiende la impresión de que en la reproducción y la familia no hay nada fijo; que todo es reconstruible, que podemos remodelar la secuencia a nuestro capricho.

… La familia estaba sometida a reglas morales y jurídicas rígidas porque lo que estaba en juego se consideraba demasiado importante para ser abandonado al capricho individual: nada menos que la perpetuación de la especie y el bienestar de los niños.

… El nuevo modelo familiar es individualista y adultocéntrico: lo esencial ahora es el deseo de autorrealización del individuo soberano, que debe ser libre para cambiar de pareja cuantas veces sean necesarias, tener hijos o no, unirse a personas del mismo o de distinto sexo. Los niños deberán adaptarse a los vaivenes de la vida amorosa de los adultos, sufriendo las consecuencias. Y la tecnología reproductiva –convertida en “medicina del deseo”- se pone al servicio de la gratificación individual derribando las últimas barreras naturales.

… La deriva hacia la selección del fenotipo del bebé por el “comprador” es la consecuencia esperable de la mercantilización de la reproducción humana.

… Sí hay una diferencia moral entre alquilar servicios (futbolísticos o fabriles) y alquilar el propio cuerpo (órganos o funciones reproductivas). Los regateos de Messi son algo exterior a él, no forman parte de su persona, y por tanto puede venderlos sin degradarse; el útero de la madre gestante sí es parte de ella misma: al alquilarlo, se rebaja al nivel de cosa, de mercancía. El imperativo de no mercantilización del cuerpo se apoya en una antropología unitaria: la persona no es sólo mente, también es cuerpo. No tenemos un cuerpo, sino que somos un cuerpo. El cuerpo posee una dignidad no compatible con la mercantilización: de ahí la repugnancia que nos inspiran la prostitución, la pornografía, la trata de esclavos o el tráfico de órganos. Como recuerdan Angela Aparisi y José López, “los sistemas jurídicos occidentales tradicionalmente han entendido que, frente a la libre disposición de los objetos, las personas, incluyendo el cuerpo humano, sus órganos y funciones más esenciales, no pueden ser objeto de comercio”.

El libertarianismo considera que “la mujer libre” puede alquilar su cuerpo sin pérdida de dignidad: los ultraliberales absolutizan la autonomía, incluyendo en ella la completa disponibilidad del propio cuerpo. Es un planteamiento que habría repelido a los clásicos del liberalismo. El pensador por antonomasia de la autonomía moral (el sujeto se da la ley moral a sí mismo: no la recibe de Dios o algún otro poder heterónomo) fue Immanuel Kant. Pues bien, Kant afirmó que “[el ser humano] no tiene meramente valor relativo o precio, sino un valor interno, esto es, dignidad” (Fundamentación de la metafísica de las costumbres, II). Vender una parte del propio cuerpo equivale a venderse íntegramente, pues el ser humano es una totalidad psico-física: “La adquisición de un miembro del cuerpo de un hombre es a la vez adquisición de la persona entera, porque ésta es una unidad absoluta” (Metafísica de las costumbres, §25).

La GS es aberrante porque rompe esa unidad sustancial de la persona, obligando a la gestante a un desdoblamiento deshumanizador. Como explica Etienne Montero: “La madre portadora está condenada a considerar su embarazo desde una perspectiva puramente funcional, y no como un acontecimiento que concierne a todo su ser. Tiene proscrita la formación de todo vínculo sentimental con el niño que porta. […] Tendrá que vivir su embarazo en la indiferencia, en la perspectiva del abandono, con el pensamiento de que no es su hijo”.

La faceta degradante del alquiler de órganos y funciones reproductivas queda confirmada por la sórdida casuística que rodea al fenómeno, y que contradice la imagen idílica de la GS que intentan trasladar J.R. Rallo o Santiago Navajas

…el hijo necesita a sus verdaderos progenitores. Admitir el matrimonio homo y las TRA significa sacrificar el bienestar del niño a los caprichos de los adultos.

…De ahí que, mientras el criterio que rige la sociedad civil es la tutela de los derechos naturales de los individuos (vida, libertad, propiedad), el principio que preside la sociedad familiar es, en cambio, el del deber natural que incumbe a los progenitores de permanecer juntos para proteger a la prole indefensa: “Como la unión del varón y la mujer no tiene simplemente por objeto la procreación, sino la continuación de la especie, esa unión debe persistir, incluso después de la procreación, mientras sea necesaria para alimentar y proteger a los hijos” (Ensayo sobre el gobierno civil, VII, §79). La sociedad civil opera bajo una lógica de maximización de la libertad y del interés propio, pero la sociedad familiar funciona en base a deberes naturales y al principio del superior interés del menor. La lógica del mercado no debe extenderse al ámbito de la reproducción y la familia. A Locke le habría espantado la volatilización de los vínculos familiares a la que hoy asistimos.

…el mercado no lo es todo, y la familia –la reproducción- no debe ser mercantilizada. Aplicar la lógica del mercado al ámbito familiar-reproductivo significaría acabar con “su cohesión”. Y, si desaparece la familia, serán la propia sociedad abierta la que peligre.

…Así como los precios del mercado libre condensan información dispersa sobre los bienes y servicios que los consumidores necesitan, así las reglas morales tradicionales –muy especialmente, las relativas a sexualidad y familia- sintetizan el conocimiento acumulado por las generaciones pasadas en torno a cuestiones cruciales para la supervivencia de la sociedad. El mercado no es el único “orden espontáneo”: también la familia lo es. Y las reglas de la familia no son las del mercado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: