Recomendaciones

22/02/2016

¿Qué hay detrás de mi expulsión de la Comisión del Ayuntamiento de Madrid?, de Percival Manglano

#EnseñaTuEtiqueta, de Juan Manuel López-Zafra

Lógica malthusiana, de Carlos Rodríguez Braun

No son errores de redacción, de Juan Ramón Rallo

Prizes Have Not Worked Well, by Arnold Kling


Tonterías selectas

22/02/2016

Pensiones: las mentiras convulsivas del PP, de Edmundo Fayanas Escuer

El Robin Hood de las élites, de Juan Laborda

Cómo conciliar la igualdad de derechos en un planeta sin recursos infinitos

La politóloga Susan George desgrana en Plan B siete razones para “odiar” el TTIP

Lucha contra la desigualdad salarial: el reto por la emancipación de las mujeres es inaplazable, de , del PSOE


Recomendaciones

20/02/2016

Así funciona el timo homeopático. Mezclar su fórmula inocua con principios activos eficaces

Podemos: el suicidio económico de España, de Juan Ramón Rallo

¡Hurra por la nueva economía!

GMO Alarmist Nassim Taleb Backs Out of Debate. I Refute Him Anyway, by Ronald Bailey

Pablo Iglesias o la ambición del poder, de Javier Benegas


Tonterías selectas

20/02/2016

Los destrozos económicos de la lideresa en Madrid, de Carlos Berzosa

Europa encadenada. Plan B o esclavitud, de Alberto Garzón Espinosa, diputado en el Congreso por IU-Unidad Popular; Marina Albiol Guzmán, eurodiputada de Izquierda Unida; y Carlos Sánchez Mato, concejal de Economía y Hacienda de Madrid por Ahora Madrid

El Plan A de Europa: deuda, austeridad y más deuda, de Yago Álvarez, de la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda

¿Con qué es incompatible el feminismo?, de Barbijaputa

Filantropía: pasión por mejorar el mundo, de Diego Hidalgo Schnur

Pocas personas reflexionan sobre el merecimiento de gran patrimonio; lo dan por supuesto y lo defienden con uñas y dientes. A pocos se les ocurre pensar que, hayan obtenido su fortuna por herencia o incluso por haberla ganado partiendo de cero, deben a la sociedad y a sus reglas el haber llegado a esa posición de privilegio, y tienen el deber ético de devolver a la sociedad al menos una parte.

Para comprender la importancia y necesidad de la filantropía hay que analizar los efectos del sistema capitalista, feroz y poco regulado, que desde hace varias décadas rige la economía de un mundo globalizado.

Los mercados ni se autorregulan, ni se autocorrigen, ni se autolegitiman. No existe una autoridad reguladora global, sino la ley de la selva; los mercados generan burbujas que al pincharse producen grandes crisis económicas como la que acabamos de sufrir. El capitalismo produce ganadores y perdedores y deja a mucha gente en situación desfavorecida y vulnerable. Si en algún momento no se corrigen esas desigualdades, los perdedores con las nuevas tecnologías están en posición de aguar la fiesta a los ganadores. El tema es importante para la supervivencia de la humanidad. Esa corrección y regulación debe hacerse desde una autoridad global, y no desde un país o incluso desde un continente. Quienes utópicamente lo intentan al llegar al poder, llevarán a su país a la ruina y la miseria. Es evidente el fracaso estrepitoso de quienes lo han intentado…

Los filántropos son los únicos que pueden pensar en grande, y establecer criterios para medir el impacto de sus obras o fundaciones, algo ausente en los demás agentes económicos y sociales, esencial para aprender de errores.


Recomendaciones

18/02/2016

Podemos: más impuestos, más deuda y más cuentos, de Juan Ramón Rallo

El euro como freno al clientelismo, de Juan M. Blanco

El libro que te recomienda los 10 hábitos de la gente creativa, de Jaime Rubio Hancock

El corralito de Pablo Iglesias, de Pedro Schwartz

Is Social Science Politically Biased?, by Michael Shermer


Tonterías selectas

18/02/2016

El gran atraco, de Juan Laborda

Clinton traicionó la sabiduría subyacente en las reformas del New Deal de Franklin Delano Roosevelt y que permitieron, por un lado, rescatar al capitalismo de sus propios excesos; y, por otro, que el libre mercado se mantuviera libre de verdad mediante una regulación adecuada del interés público. La terrible ironía del capitalismo es que si se deja sin trabas colapsa. La regulación gubernamental de la economía de mercado que surgió durante el New Deal tenía como objetivo implícito salvar al capitalismo en lugar de destruirlo…

Los mercados no pueden ser abandonados a su suerte, ya que no pueden autorregularse. El mercado, y muy especialmente el sistema financiero debe ser vigilado y regulado por el Estado, al igual que debe ser protegida por el Estado la propiedad privada, base del sistema capitalista. La competencia pura, favorable para todos, no es más que una situación transitoria que lleva a la constitución de monopolios u oligopolios. Por lo tanto, el Estado tiene que intervenir y tomar posiciones en la arena privada para evitar que la economía se vea abocada a una inestabilidad demasiado grande y a un enorme despilfarro de recursos.

Feminismo y política, de Lidia Falcón

Carmena pide a los vecinos que no llamen a la Policía si detectan un okupa

Queremos gobernar para que haya empleo con derechos y mayor igualdad, de Luz Rodríguez, secretaria de Empleo de la CEF del PSOE y portavoz de Empleo y Seguridad Social del Grupo Parlamentario Socialista

Entrevista a Juan Carlos Monedero

El capitalismo es hoy una amenaza no menor que el fascismo en los años 30…

Hay un consenso en Europa de que las políticas de austeridad no son eficaces…

El economista Joseph Stiglitz decía que el éxito principal del modelo neoliberal ha sido convencer a la ciudadanía de que no hay alternativas. En el momento en que niegas la validez de este axioma se abren posibilidades que parecían clausuradas. Ello no significa que sea fácil pero tampoco lo fue en los 30 contra el fascismo…

Es evidente que un capitalismo global no va a encontrar una respuesta local. La respuesta tiene que ser capaz de interrumpir la circulación del sistema. España sola es el 12% del PIB europeo y puede sumar fuerzas con Portugal, Grecia e incluso Italia. Esta acumulación de fuerzas es la que permite frenar a estos ejércitos sin fronteras que ejercen el terrorismo financiero…

Tsipras fue a matar dragones con un cazamariposas. Creyó que estaba sentado en Bruselas con demócratas y fue una ingenuidad porque estaba sentado con mafiosos…

En el siglo XX, la izquierda tuvo éxito para sacar del feudalismo a Rusia o China, en pararle los pies al fascismo, en la primera fase industrial…


Tonterías selectas

17/02/2016

Europa: ni está, ni se la espera, de José Antonio Nieto, de EconoNuestra

Pacquiao: “Los homosexuales son peor que los animales”

Políticas económicas y distopía: ¡vuelven los goebbelianos! (II), de Juan Laborda

Un programa económico reformista para España, de Pedro Saura García, portavoz de Economía del grupo parlamentario socialista

Más libres que nunca, de Antonio García Maldonado

La desigualdad parece haberse convertido en el principal reto de nuestra generación. El éxito de El capital en el siglo XXI, de Thomas Piketty, síntoma más que causa, es un buen ejemplo de ello. El discurso político contra la desigualdad es ganador, lo que pone de manifiesto (distinto es que los diagnósticos sobre las causas sean acertados o no) la urgencia de resolver un problema público que sólo niegan algunos fanáticos del libre mercado (que no de la libertad). Al menos en Occidente, la libertad parece un asunto público resuelto: mal que bien, las democracias funcionan, los derechos civiles se imponen con la lógica aplastante de los tiempos (y la ayuda de algunos partidos y la oposición de otros) y disfrutamos de un grado de tolerancia inédito en la historia. Hay libertad, hay fraternidad, pero la desigualdad aumenta. Parecería, pues, que hay un problema público prioritario a resolver y es la desigualdad en sus distintas formas…

Nadie pide una “ley mordaza” o derogar el matrimonio homosexual. Tampoco abaratar el despido, esa forma unívoca de “liberalismo” de esa contradicción en los términos que son los liberal-conservadores. Hablamos del orden moral en nuestra vida privada y como ciudadanos con derechos políticos. Sólo el liberal se preocupa de la libertad, preguntándose por su naturaleza, sus carencias, sus virtudes y sus posibilidades de mejora.