Malas respuestas de un presunto economista austriaco

22/12/2014

Fernando Herrera cree que mis preguntas no son relevantes para economistas austriacos, y que en realidad no tienen nada que ver con la economía: él se considera economista austriaco, y quizás esto refleja por qué tan poca gente hace caso a los economistas austriacos; o al menos a los que son como él.

Toda pregunta se puede hacer a quienquiera: pero por su especialización algunas preguntas, y sus respuestas, tienen más sentido para ciertos profesionales que para otros. Cuando un individuo no contesta a una pregunta, puede ser que no la haya recibido, que no le interese responder, o que no conozca la respuesta. Si no conoce la respuesta y lo reconoce, al menos sabe que no sabe, y las preguntas pueden serle muy útiles, sobre todo si creía que sabía. Tal vez no esté seguro de si conoce o no la respuesta e intente averiguarlo aventurando alguna contestación. Si no conoce la respuesta pero no quiere reconocerlo puede pretender que no contesta porque no le parece interesante o porque no ha recibido la pregunta. No haber recibido la pregunta puede reflejar estar mal comunicado. Reconocer que no le interesa informa acerca de sus preferencias. Asegurar que una pregunta es irrelevante para una determinada clase de personas implica conocer lo esencial de esa clase: tal vez el desconocimiento de la persona no se limita a las respuestas a las preguntas, y no sabe distinguir un astrofísico, un ingeniero de minas, un músico profesional y un economista.

Cree Fernando que lo primero que yo debería entender es “hasta dónde llega el ámbito de la teoría económica. Los teóricos economistas nos conformamos con entender y explicar los fenómenos económicos: valor, precio, salario, tipo de interés… No es nuestra ambición explicar las conductas de los seres humanos, ni lo que les mueve a hacer una cosa u otra.”

Tal vez no está tan claro hasta dónde llega ese ámbito, y lo que para unos es teoría económica no lo es para otros: las palabras son etiquetas a las cuales los hablantes otorgan significados que quizás no están completamente claros ni son totalmente compartidos.

Aunque uno sea un téorico economista (que no sé si es lo mismo que un economista teórico) tal vez no debería hablar en primera persona del plural en nombre de todos. Ni tampoco mezclar libremente la teoría económica con la economía austriaca como si fueran lo mismo.

Si uno acaba una lista de fenómenos económicos con puntos suspensivos, no queda claro cuántos faltan, si se trata de unos ejemplos ilustrativos o si la lista pretende ser más exhaustiva. No aparecen términos como acción, elección (decisión, selección), coste, riesgo, incertidumbre, y muchos otros.

Dados esos fenómenos económicos: ¿con qué se entienden y explican?; porque entender y explicar implica relacionar con otras cosas, integrar en un modelo teórico previo.

Tal vez lo que quiere decir Fernando es que el economista teórico (al menos según lo entiende él) no quiere explicar las conductas concretas, específicas, de los seres humanos, por qué en unas circunstancias hacen una cosa y en otras circunstancias algo distinto, o por qué unos hacen una cosa y otros hacen otra en las mismas circunstancias. Eso lo dejan para los ámbitos que ellos llaman historia o psicología. Tal vez por eso la economía teórica dice tantas generalidades, concreta tan poco y se acaba tan rápido.

Ludwig von Mises, claro representante de la escuela austriaca, escribió “La acción humana”, que es una obra que en realidad trata sobre la acción intencional. Pero según Fernando “que la acción sea intencional es irrelevante para el economista”, luego Mises no era economista. Por si no estuviera claro, insiste: “El preguntante asume que los economistas austriacos asumen que la acción humana es intencional, cuando tal asunción no es necesaria; así que es su asunción la errónea.” Si la asunción de intencionalidad no es necesaria hay muchas páginas de “La acción humana” que sobran o al menos cuesta explicar para qué están ahí. Y no es sólo Mises: muchos economistas austriacos, según mi experiencia personal, comienzan a hablar de muchos temas describiendo cómo el ser humano actúa para perseguir objetivos valiosos, es decir intencionalmente.

Según Fernando me corresponde corresponde “explicar de qué forma quedaría alterada la teoría económica si la acción fuera no intencional en vez de intencional”. Es algo que voy haciendo progresivamente en diversos artículos y seminarios, pero que espero no tener que hacer yo solo de forma indefinida. Él no parece muy interesado en la tarea.

Sigue Fernando: “hasta donde alcanzo, la evidencia empírica es abrumadora al respecto de la ausencia de fenómenos económicos visibles en el ámbito animal”. Esto es informativo, pero no de los animales y la economía, sino de su corto alcance en este ámbito. No sólo los animales sino absolutamente todos los seres vivos son agentes económicos: consumen recursos escasos, asumen riesgos, eligen, cooperan y compiten, a menudo intercambian, etc.

Acierta Fernando al asegurar las ciencias sociales “no tratan solo de lo que la gente cree o piensa, sino principalmente de hechos objetivos”. Pero algunos austriacos o no lo ven así, o se expresan mal y parece que sólo se interesan por los fenómenos subjetivos en la mente de los agentes.

Sobre las constancias y la economía, según Fernando “como es sabido, la razón por la que no se puede aplicar el método científico en las ciencias sociales, en particular en la teoría económica, es que no se puede asumir la constancia en el tiempo de las relaciones entre las variables independientes y las explicativas”.

Bastantes economistas parece que no “saben” esto, y tal vez por eso asumen en sus modelos ciertas constancias e intentan probar dichos modelos. Fernando no contesta por qué no se puede asumir esa constancia de las relaciones entre variables: ¿se conocen esas relaciones y se sabe que no son constantes? Y aunque esas relaciones no fueran constantes, ¿cómo de importantes son los cambios? ¿Y si resulta que la constancia es una buena primera aproximación? El economista, contra lo que asegura Fernando, sí se plantea si asumir constancias o no. Y no descarta el método científico sino que trabaja con él y con sus limitaciones.

El hecho de que las preferencias del individuo varíen (más correcto, que puedan cambiar) no significa que no pueda haber ciertas relaciones estables entre fenómenos. Esas relaciones podrían tener en cuenta esas preferencias, pero el economista austriaco parece renunciar a conocer dichas preferencias. O las variaciones de un individuo podrían compensarse con las variaciones contrarias de otros individuos y así los cambios se cancelarían estadísticamente.

Según Fernando confundo ciencias sociales con ciencias humanas, pero él no explica la diferencia. Según él la medicina es científica (“es una disciplina sujeta al método científico”) pero la economía… ¿no? Sobre el cuerpo humano asegura que “es esencialmente inanimado y cuyo funcionamiento responde a leyes físicas, químicas y biológicas, no económicas”. Así que el cuerpo humano es esencialmente inanimado, y sin embargo funciona. Tal vez no imagina que las leyes económicas son un subconjunto o consecuencia de las leyes biológicas, las cuales a su vez son resultado de las leyes físicas y químicas. Tal vez ignora los muchos agentes que constituyen el cuerpo humano que obedecen leyes económicas. La biología no es lo suyo.

Fernando asegura que la teoría económica sólo predice si nada más cambia, es decir nunca. Entonces sería necesario explicar qué utilidad tiene la teoría económica: porque el conocimiento suele existir por su utilidad para conocer el mundo y decidir qué hacer, para lo cual suele ser necesario predecir algo.

Sigue: “La crítica de la intensidad y la irrelevancia se puede extender a cualquier disciplina científica imaginable”. La física y la química tienen nociones de intensidad extremadamente precisas y cuantificadas. Otras ciencias hacen lo que pueden para medir y cuantificar y no decir solamente más que o menos que, crecer o decrecer. Respecto a la relevancia, Fernando cree que se trata de algo meramente subjetivo, de lo que interese al individuo. Pero la ciencia es objetiva e investiga qué factores son importantes, relevantes, y cuáles se pueden descartar, sin importar las preferencias o intereses del científico: la masa resulta ser importante para la gravitación; el color del objeto es irrelevante; las preferencias del observador y el teórico, también.

Fernando anda tan confundido que asegura que para el científico económico son interesantes “la viabilidad y legalidad de la banca de reserva fraccionaria”: la viabilidad, tal vez, pero ¿la legalidad?; ¿es que los juristas o los filósofos morales no tienen derecho a que se respete su ámbito de especialización?

Fernando: “No creo que a Newton le preocupará [sic] mucho el número de manzanas que iban a caer en el mundo cuando decidió investigar la razón por la que caía [sic] al suelo”. Pero a Newton sí le interesaba mucho la dependencia funcional de la fuerza con masas y distancia, y no decía solamente cuándo sería mayor o menor: incluso incluyó una constante de acoplamiento que puede medirse.

Insiste en que “el papel del teórico económico no consiste en preguntarse si sus teorías son relevantes o no, o con qué intensidad aplican en un momento dado. Lo único que pretende es, una vez más, explicar un fenómeno económico observado”. El problema es que los fenómenos observados se observan con datos históricos concretos, y un modelo teórico sin noción de intensidad y sin ninguna cuantificación puede parecer que se ajusta a los datos cuando en realidad lo que pasa es que se interpreta con excesiva libertad.

Mis preguntas no han sacado a Fernando Herrera de su zona de confort: seguramente se trata de sesgo de confirmación. Sin embargo según él es que no eran preguntas incisivas o la mayoría ya estaban resueltas: hay unos dogmas en el credo del culto a la ortodoxia austriaca de los cuales no hay que salirse bajo pena de excomunión.


Tonterías selectas

21/12/2014

Viñeta de Ramón

Piketty y la revolución económica del siglo XXI, de Jorge Otero

Solidaridad navideña: espectáculo y compasión, de Esther Vivas

“Las inversiones revolucionarias siempre proceden del sector público”, según Mariana Mazzucato

How to Prevent the End of Economic Growth, by Carl Benedikt Frey


Tonterías selectas

20/12/2014

Combatir la desigualdad: una cuestión de eficiencia, de Pau Marí-Klose

El sistema funciona: por eso hay que cambiarlo, de Ángel Cappa

Si es de ayer, ya no sirve: una reflexión sobre consumo responsable, de Julián Donoso, de Ayuda en Acción

La igualdad de género es una necesidad económica, de Vicenç Navarro

Renta básica, preferencia y necesidad, de Francisco Jurado Gilabert

Como los salarios forman parte de esos factores productivos, se tiene que aceptar su variabilidad entre 0 y alguna cifra positiva. De hecho, todo el discurso sobre la necesidad de ser competitivos con otros Estados, donde el coste de la mano de obra es más barato, deriva de este planteamiento de precios relativos y costes variables. Esto significa que el elemento del que depende la subsistencia total de una persona, incluidos sus derechos fundamentales, puede tender  asintóticamente a 0, en esa pugna por establecer precios cada vez más competitivos. Dicho de otro modo, este planteamiento dibuja una trayectoria que nos lleva de vuelta, también asintóticamente, hacia la esclavitud.

… Establecer las garantías mínimas para que una persona pueda subsistir dignamente, independientemente de las condiciones del mercado laboral o de las concepciones tradicionales del trabajo remunerado, a parte de ser un buen primer paso para revertir la correlación de fuerzas para con el 1% más poderoso, supone establecer la vida humana como elemento central de cualquier sociedad justa y democrática. Si no nos conformamos con llenar de parches este sistema cruel, si lo que queremos es destruir las relaciones de dominación que nos atenazan, hay que apostar por la Renta Básica Universal, porque vivir dignamente no es un gusto o una preferencia, es una necesidad.


Recomendaciones

19/12/2014

Why do doctors deny death to the terminally ill?

What Makes You You?, by Tim Urban

Desde Rusia, lecciones para España, de Juan Ramón Rallo

Dos embargos que deben ser levantados, de Juan Ramón Rallo

Markets and Morals, by Larry Arnhart


Tonterías selectas

18/12/2014

Extinguidos por las máquinas. Inteligencia Artificial: ¿progreso vital o peligro letal?, de José Ignacio Torreblanca

The Mind Unleashed

Learning Mind

¿Qué hacer ante el cambio climático?, de Antonio Ruiz de Elvira

Entrevista con Guy Standing


Tonterías selectas

18/12/2014

Entrevista a Guy Standing sobre el precariado

ECB must banish the specter of deflation, by Barry Eichengreen

Entrevista a Vicenç Navarro

Cómo el banco central alemán está dañando a España, de Vicenç Navarro

Ciclos económicos y aumento de entropia [sic], de Antonio Ruiz de Elvira

Hoy la región americana está llena. No hay sitio ya en el mundo a donde escapar para tratar de mejorar la situación económica de personas y familias: Hemos aumentado la entropía del planeta haciendo muy difícil su rebaje.

La teoría económica al uso en todo el mundo, hoy, en 2014, está basada en una idea estúpida, que es la de los ”ciclos”. Los ciclos económicos de generación de riqueza y disipación de la misma existen, pero son un fallo del sistema económico. Este es un sistema no lineal muy lejos del equilibrio. Como sistema no lineal tiene realimentaciones positivas del tipo el rico se hace más rico, el pobre, cada vez más pobre. En los sistemas no lineales con realimentación positiva, en la naturaleza y en las máquinas humanas, se introducen subsistemas de control de realimentación negativa que reducen, si están bien hechos, las oscilaciones al mínimo.

Otro ejemplo: Los calentadores (o sistemas de aire acondicionado) calentarían o enfriarían sin cesar, disipando energía a través de las paredes de forma inútil, generando una gran cantidad de entropía. Hay sistemas mal diseñados que dejan subir la temperatura, apagan el aparato, dejan que se enfríe la habitación, la vuelven a calentar, en un sistema de ciclos similar al económico actual.

Hay otros sistemas de control que mantienen una temperatura constante sin fluctuaciones. Estos generan un mínimo de producción de entropía.

Pues bien,  es imperativo eliminar la idea de que los ”ciclos económicos” de gran amplitud son inevitables, y diseñar sistemas de control que conviertan una evolución a saltos en una evolución suave.

Es evidente que siempre hay personas que se aprovechan de estos ciclos. La maldad es un tema desarrollado desde los textos cuneiformes sumerios, y que se ha disfrazado por lo general con el nombre de ”diablo”. Pero esa maldad es una condición genética inevitable y el sistema de control sencillamente la debe tener en cuenta.

A mi lo que me interesa no es la ”maldad”, sino los modelos económicos defectuosos que no aceptan (o al menos yo no los he visto hacerlo) la idea de evolución económica con ciclos suavizados. En ningún libro de texto de economía se propone este esquema de reducción máxima de entropía del sistema económico no lineal con realimentación positiva mediante un sistema de control óptimo.

Es urgente desarrollar estos modelos, echando a la basura conceptos tales como ”la mano invisible” que fue un invento de los comentadores de Adam Smith, ”el mercado”, las fuerzas competitivas, la ley de la oferta y la demanda, la idea de equilibrio y la exigencia de sistemas lineales, y poner en marcha modelos reales, donde ”el mercado” libre y competitivo no existe, donde no hay ley de oferta y demanda, donde los precios no los fijan los consumidores o productores, sino los que no tienen nada que ver con ellos, y donde la realidad es no lineal, fuera del equilibrio y con realimentación positiva intensa.

Es urgente!


Tonterías selectas

16/12/2014

COP de Lima: Las falacias de la ilusión, de Antonio Ruiz de Elvira

Viñeta de Ramón

Esclavitud, de Rosa Montero

Democracia y economía ‘black friday’, de Joan Subirats

‘Sapiens’, especie amenazada, de Pablo Jáuregui


Recomendaciones

16/12/2014

Free Banking and the Dollar, by George Selgin

122 Things Everyone Should Know About Investing And The Economy

AEDE, parásitos frustrados, de Juan Ramón Rallo

Nathan Branden, 1930-2014, de José Carlos Rodríguez

How horizontal gene transfer changes evolutionary theory


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16/12/2014

Una Transición para una economía más democrática e inclusiva, de Manuel de la Rocha Vázquez

Alegato contra la desigualdad económica, de Luis de Sebastián

Quiero mandarle 600 euros a Ana Botín, de Luis Fernando Medina Sierra, doctor en Economía

¿Por Qué No Soy Socialdemócrata?, de Luis Fernando Medina

Una Europa social sin brújula, de José Antonio Nieto Solís, de EconoNuestra


Tonterías selectas

15/12/2014

Hartos como en Grecia, de Paul Krugman

Los reformólogos y la jornada laboral, de Alejandro Inurrieta

Sí podemos decrecer, de Research & Degrowth

Desahucios, represión y derecho a la ciudad, de Gerardo Pisarello

Berna González Harbour entrevista a Tzvetan Todorov

Nuestra democracia liberal ha dejado que la economía no dependa de ningún poder, que se dirija solo por las leyes de mercado, sin restricción a la acción de los individuos y por ello la comunidad sufre. La economía se ha hecho independiente e insumisa a todo poder político, y la libertad que adquieren los más poderosos se ha convertido en falta de libertad para los menos poderosos. El bien común ya no está defendido, ni protegido, ni exigido al nivel mínimo indispensable para la comunidad. Y el zorro libre en el gallinero quita libertad a las gallinas.

P. El individuo hoy por tanto es más débil. ¿Qué libertad le queda entonces?

R. Paradójicamente es más débil, sí, porque los más poderosos tienen más, pero son un puñado, mientras la población se empobrece y la desigualdad se ha disparado. Y los individuos pobres no son libres. Cuando no puedes encontrar medios para tratar tu enfermedad, cuando no puedes vivir en la casa que tenías porque ya no la puedes pagar, ya no eres libre. La libertad no la puedes ejercer si no tienes poder y entonces se convierte solo en una palabra escrita en un papel.

P. Y, sin embargo, la igualdad es un valor fundacional de nuestras democracias. ¿Necesitamos un nuevo contrato social?

R. Si no se puede cumplir, un contrato social no es gran cosa. La idea de igualdad sigue presente en la base de nuestras legislaciones, pero no siempre es respetada. Tu voto vale igual que el mío y la nivelación no ha sido el objetivo de la democracia, pero sí ofrecer el mismo punto de partida a todos como iguales ante la ley, el dinero no compra la ley. Y esto no se respeta. Mire lo que acaban de aprobar los legisladores de Estados Unidos: han multiplicado por diez el dinero que pueden gastar en campaña. Quienes no tengan dinero no gozarán de la libertad suplementaria de gastar de los que lo tienen. Ese peligro de excesiva libertad de unos pocos es el que impide la igualdad de todos.

P. Cuando los derechos se convierten entonces en una realidad formal. ¿Qué nos queda?

R. Nos queda protestar, acudir a la justicia. No hay que cambiar los principios, porque ya están inscritos, pero hemos visto que hay muchos medios para esquivarlos y es necesario que el poder político no capitule ante la potencia de esos individuos que se saltan el contrato social a su favor. La idea de resistencia me parece fundamental en la vida democrática. Hay que ser vigilante, la prensa tiene que jugar un papel cada vez más importante denunciando las transgresiones de los partidos, hace falta que la gente pueda intervenir, pero sé que eso requiere ser suficientemente vigilante, valiente y activo.

… Hay que reforzar las instancias europeas porque la economía está globalizada. Un país como España o Francia no pueden hacer fuerza, apenas podrán tocar la superficie. Pero la Unión Europea es el mayor mercado del mundo, con 500 millones de ciudadanos activos y también consumidores y con gran tradición de ese equilibrio entre la defensa del bien común y la libertad individual. Si hacemos vivir esa tradición europea, si permitimos órganos más eficaces y activos de la Unión, podremos afrontar la evasión fiscal, los paraísos fiscales y también decisiones clave como el suministro de energía.

… No sé si la crisis va a terminar, sabemos que las economías no obedecen a movimientos racionales, hay movimientos de pasión o locura que desafían todos los pronósticos, tal vez desaparecerá en 2015 o tal vez nunca, tal vez nos quedemos ahí durante una década.