Tonterías selectas

26/03/2014

Dignidad en marcha contra la ignominia, de Carlos Martínez García y Juan Torres López, de ATTAC

Las necesarias marchas de la dignidad, de Vicenç Navarro

Si lo dice la NASA…, de José M. de la Viña

Los productores desmontan las mentiras que se lanzan contra el cine español

Dicen que vivimos de las subvenciones. Y resulta que en 2012 el Estado ha concedido ayudas al cine por 41 millones de euros, y la industria del cine ha pagado simplemente en IVA 102 millones. Es decir, por cada euro que ha dado el Estado, la industria le ha dado dos.

¿Crisis económica o política?, de Juan Manuel Jiménez, sociólogo, profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública

Madrid ha ganado. Esta vez han pasado, pero de largo, las políticas neoliberales que pretendían privatizar la sanidad madrileña. Esto es tremendamente importante y debería ser motivo de júbilo para todos los defensores de una sanidad pública y universal. Debería, además, servir de ejemplo para tratar de parar otras reformas en marcha en la misma línea privatizadora que arteramente pretenden legitimarse basándose en el doble argumento de que la única salida de la crisis son las políticas de austeridad y que la mejor manera de asegurar ésta es mediante la privatización de gran parte de los servicios públicos.

Muchos e influyentes economistas a nivel mundial, entre ellos el premio Nobel Joseph Stiglitz, llevan años insistiendo en que las políticas de austeridad no solo no son un buen remedio sino que son la peor de las soluciones. Y, en cuanto a la tesis de que la privatización es el mejor garante de la eficiencia, sobran evidencias de que lo que ocurriría en tal escenario sería justamente lo contrario.

… mediante el lenguaje se está tratando de provocar la transmutación de la polis en un soez mercado especulativo.

Pero la naturaleza política de las reformas emprendidas se deja ver con mayor claridad en el tránsito que proponen del concepto de “ciudadano” al concepto de “asegurado”. Un cambio que supone la creación de un nuevo sujeto, que ya no es tanto un homo politicus sino un homo economicus. La salud, la educación o la justicia pierden su naturaleza de derechos políticos para pasar a ser productos consumibles en función de la renta. Con el agravante de que la economía del sujeto ya no dependería de su propia laboriosidad o sus habilidades para el ahorro, depende de decisiones que se toman en brumosos mercados financieros altamente volátiles. En estas condiciones se entiende lo incomprensible: que un partido político democrático tuviese miedo a unas poblaciones “educadas para la ciudadanía”. Era lógico. ¿Para qué iban a formar ciudadanos si lo que pretenden es “recortarlos” mediante su reconversión en asegurados y beneficiarios?

Por otra parte, el cambio del “asegurador”, que dejaría de ser el Estado para pasar a manos de aseguradoras privadas, implica también un desplazamiento de las responsabilidades políticas desde el Estado hacia el mercado y sus leyes. Con ello, el objetivo que perseguía el Estado del bienestar de alcanzar el máximo nivel de salud y felicidad de las poblaciones daría paso a una nueva meta: alcanzar el máximo nivel de beneficios empresariales. Lo cual deja ver claramente la enorme pérdida de calidad de la democracia formal. Asistimos a la sustitución de la política democrática en sentido pleno por las decisiones interesadas de unas élites político-económicas que solo conducen a una intensificación brutal de las desigualdades sociales. Están generando una profunda brecha de infelicidad en la vida de millones de seres humanos; un sacrifico de la colectividad para abastecer el ansia de acumulación de riqueza de una insensible minoría.

Y es la suma de todo ello lo que está dando lugar a ese nuevo sujeto: hipoconsumidor, sin trabajo, sin educación, sin salud, sin justicia y sin representación política. Es la evaporación completa de la ciudadanía; un autentico retroceso civilizatorio.

Sin ciudadanos. Casi sin Estado. Solo quedarían –como pronosticaba Tocqueville- individuos encerrados en la soledad de su propio corazón. ¿Estamos meramente ante una crisis económica o hemos llegado a la política del fin de la política?


Recomendaciones

26/03/2014

Mood Science and the Evolutionary Origins of Depression, by Maria Popova

Jeremy Grantham: The Fed is killing the recovery

Should Vaccines Be Mandatory?, A Reason Debate

El Nobel Kahneman, Warren Buffett y los mercados eficientes, de Pablo Martínez Bernal

Entrevista a Jonathan Tepper


Recomendaciones

24/03/2014

Y el diablo es, una vez más, el liberalismo, de Santiago Navajas

Una revolución liberal para España, de Juan Ramón Rallo

Technology Shall Lead Us, by Arnold Kling

Tim Crane on Metaphysics

The tyranny of experts, by Matt Ridley


Recomendaciones

23/03/2014

El arribismo del Partido Popular, de Juan Ramón Rallo

Burbuja de crédito: adictos al dinero fácil, de Daniel Lacalle

Dignidad no es paternalismo estatal, de Juan Ramón Rallo

3 Questions: Alan Guth on new insights into the ‘Big Bang’

Why Physicists Make Up Stories in the Dark, by Philip Ball


Mario Vargas Llosa contra los logaritmos vivientes

23/03/2014

Según Mario Vargas Llosa:

[…] el liberalismo de Revel no incurría en la perversión economicista de ciertos economistas supuestamente liberales, malos aprendices de Hayek, logaritmos vivientes, para quienes el libre mercado es la panacea que resuelve todos los problemas sociales. Revel fue, en esto, contundente: para un liberal la libertad política y la libertad económica son indivisibles, la una garantiza la coexistencia pacífica y los derechos humanos, y la otra trae desarrollo económico, crea empleo y respeta la soberanía individual. Al mismo tiempo, una sociedad no alcanza nunca la plena libertad sin una rica vida cultural, en la que se puedan manifestar sin presiones ni dirigismos oficiales la creatividad artística e intelectual y el espíritu crítico. Para ello es indispensable una educación de alto nivel, privada y pública, pues ella crea la igualdad de oportunidades, esencial para que una sociedad libre sea también una sociedad equitativa, digna y genuinamente democrática.

¿Quiénes son estos economistas que cometen esta presunta perversión? ¿No es posible dar algún nombre, alguna referencia, alguna cita? ¿Cuesta tanto hacerlo y mojarse un poco? ¿Es Mario Vargas Llosa un especialista en Hayek que sabe quiénes son malos aprendices de Hayek? ¿Quién, cuándo y dónde ha pensado, dicho o escrito que “el libre mercado es la panacea que resuelve todos los problemas sociales”? ¿No será simplemente que el libre mercado es mejor que las alternativas?

Lo de logaritmos vivientes quizás pretenda ser una ingeniosa ocurrencia, pero… ¿qué significa? ¿Es simplemente una mala caricatura y una muestra de desprecio?

Afirma Vargas Llosa que “para un liberal la libertad política y la libertad económica son indivisibles”. ¿Conoce Vargas Llosa a todos los liberales y sabe que todos piensan así o se trata de una definición axiomática de lo que es el liberalismo? La libertad política y la económica son obviamente separables en el sentido de que es posible separarlas: como evidencia, obsérvese la realidad. Si lo que quiere decir es que no desea que se separen, tal vez conviene expresarse con más claridad y precisión.

Los derechos humanos de los que habla… ¿cuáles son?

La igualdad de oportunidades suena muy bien, pero… ¿no quita oportunidades a unos para dárselas a otros? ¿No va en contra del deseo y del esfuerzo de padres y madres de ofrecer lo mejor a sus hijos? ¿Es eso liberal?

¿Qué es una sociedad equitativa? ¿Se trata de igualdad ante la ley o mediante la ley?

¿Qué es una sociedad digna? ¿La que le gusta a Mario Vargas Llosa? ¿Significa algo la palabra “dignidad” o simplemente queda uno muy bien al usarla?


Tonterías selectas

23/03/2014

La trampa de la timidez, de Paul Krugman

… si han seguido los debates económicos de estos últimos años, sabrán que tanto Estados Unidos como Europa tienen poderosos defensores del sufrimiento, grupos influyentes que se oponen ferozmente a cualquier política que haga que los parados vuelvan a tener trabajo. Hay diferencias importantes entre los defensores de EE UU y de Europa, pero ambos poseen ahora un impresionante historial que demuestra que siempre se han equivocado y nunca han dudado.

Uno podría preguntarse por qué los buenos son tan tímidos y los malos tienen tanta confianza en sí mismos. Sospecho que la respuesta tiene mucho que ver con los intereses de clase.

El éxito de la ‘Abenoconomía’, de Ángel Ubide

¿El fin del saqueo?, de Nicolás Sartorius

“Estamos en un momento de Frente Popular. Lo necesitamos contra la barbarie capitalista que nos mata”, según Luis Méndez Ferrín

Entrevista a Byung-Chul Han, filósofo

… la violencia, que es inmanente al sistema neoliberal, ya no destruye desde fuera del propio individuo. Lo hace desde dentro y provoca depresión o cáncer.

El sistema neoliberal obliga al hombre a actuar como si fuera un empresario, un competidor del otro, al que solo le une la relación de competencia.

En el neoliberalismo desaparece la coerción externa, la explotación ajena. En el neoliberalismo, trabajo significa realización personal u optimización personal. Uno se ve en libertad. Por lo tanto, no llega la alienación, sino el agotamiento. Uno se explota a sí mismo, hasta el colapso. En lugar de la alienación aparece una autoexplotación voluntaria.

… el eros es la condición previa del pensamiento. Sin el deseo hacia un ser amado que es el otro, no hay posibilidad de filosofía.

El pensamiento en sentido enfático comienza bajo el impulso de eros. Es necesario haber sido amigo, amante para poder pensar. Sin eros, el pensamiento pierde la vitalidad y se hace represivo.

Creo que no solo Grecia, también España, se encuentran en un estado de shock tras la crisis financiera. En Corea ocurrió lo mismo, tras la crisis de Asia. El régimen neoliberal instrumentaliza radicalmente este estado de shock. Y ahí viene el diablo, que se llama liberalismo o Fondo Monetario Internacional, y da dinero o crédito a cambio de almas humanas. Mientras uno se encuentra aún en estado de shock, se produce una neoliberalización más dura de la sociedad caracterizada por la flexibilización laboral, la competencia descarnada, la desregularización, los despidos.


Tonterías selectas

22/03/2014

La dignidad imprescindible, de Esther Vivas

22M: Luchar para recuperar la dignidad, de Carlos Huerga

‘I have a dream’… no al racismo cromosómico, de Katerina Bartolomé Tocino

Los ‘shopping centers’, la utopía neoliberal, de Emir Sader

Entrevista a Miren Etxezarreta