Francisco Rubio Llorente vs. Sheldon Adelson

Francisco Rubio Llorente, catedrático jubilado de la Universidad Complutense y director del Departamento de Estudios Europeos del Instituto Universitario Ortega y Gasset, nos instruye, o al menos lo intenta y él cree que lo consigue:

Por si alguien aún lo ignora o lo ha olvidado: Sheldon Adelson es un riquísimo magnate norteamericano cuya inmensa fortuna viene de la explotación de casinos de juego, hoteles y lugares de lo que púdicamente se llama a veces “vida nocturna”, una denominación no del todo exacta porque muchos prostíbulos abren también de día. Es, en definitiva, un empresario destacado, tal vez el mayor del mundo, de lo que en tiempos más serios, o puritanos, o mojigatos, o hipócritas (ponga el lector el adjetivo que mejor le cuadre) se llamaba en España la industria del vicio.

De forma bastante torpe insinúa que Sheldon Adelson se dedica al proxenetismo y al negocio de la prostitución, o sea a la industria del vicio. Y el vicio, naturalmente, es algo malo y rechazable. ¿O acaso está usted a favor del vicio? Entonces es usted malo. Quizás tan malvado como Newt Gingrich, que recibió donaciones de Adelson, y que para Rubio Llorente es “el más siniestro de los en general poco atractivos candidatos republicanos”: no se le notan nada sus preferencias y prejuicios políticos, escribe desde la más absoluta imparcialidad.

Este ex-catedrático no parece entender muy bien el problema del uso del término “liberal”, que en español se refiere a un liberal clásico pero que en inglés norteamericano se refiere a un socialdemócrata:

Su postura política se identifica con lo que en la Europa de hoy se suele llamar liberalismo: una doctrina que propugna la reducción del Estado al mínimo posible y considera perversa su intervención en la sociedad y, sobre todo, en el mercado, pues tanto la una como la otra funcionan mejor cuando menos trabas se pongan a la libertad de sus miembros, aunque con eso queden los débiles a merced de los fuertes: el reino animal del espíritu, que dijo el otro. Algo bien distinto y aun opuesto a lo que los americanos entienden por liberalismo, pues los liberales son allí quienes, como los socialdemócratas (y no solo ellos) en Europa, creen que es misión del Estado intervenir en la sociedad para proteger la libertad de todos, al débil frente al fuerte, las minorías frente a la mayoría, y junto a ello, reducir las diferencias en cuanto sea posible hacerlo sin incrementar la pobreza.

Los americanos entienden lo mismo que los europeos por liberalismo: pero “liberalism” en inglés no se traduce como “liberalismo” en español, sino como “socialdemocracia”. Y el socialdemócrata, por mucho que pretenda proteger la libertad de todos, en realidad la viola sistemáticamente; no protege al débil frente al fuerte ni a las minorías frente a las mayorías; fomenta la envidia y dificulta la generación y distribución de riqueza. Es el liberal de verdad, algo que Rubio Llorente no es en absoluto, quien insiste en la propiedad privada y el principio de no agresión como defensas de los débiles frente a los fuertes.

Sheldon Adelson se ha fijado en España para la expansión de su negocio:

Para nuestra vergüenza y nuestra desgracia, creemos algunos.

Para vergüenza de Rubio Llorente y otros no identificados no hace falta que Adelson se instale aquí: basta con que siga escribiendo artículos tan lamentables, en los que se refiere a la pugna entre comunidades autónomas como “cateta y desvergonzada”. Si es que son tontos con boina carentes de escrúpulos, y necesitan a un personaje dotado de superioridad moral para juzgarlos.

Con todas sus pegas, protestas y acusaciones, sorprende su afirmación de que:

Si el negocio fuera exclusivamente privado, nada habría que objetar.

Pero es que al parecer no es un negocio exclusivamente privado. Hay que fijarse en “el significado que cabe atribuirle en la cacareada búsqueda de un nuevo modelo productivo”. Vamos, que la economía española se va a volcar toda ella al juego y las orgías de pago. Si con ello al menos se eliminaran los subsidios a todos los demás sectores protegidos…

… nadie hasta ahora había considerado que estas actividades ocupasen un lugar mínimamente significativo en nuestro modelo productivo y, menos aún, se había confiado en ellas para salir de nuestros males.

… con su presencia entre nosotros, el turismo, que durante mucho tiempo seguirá siendo parte de nuestro modelo productivo, ya no ofrecerá sobre todo sol y playas, sino casinos y burdeles.

A partir de ahora el turismo en España se asociará sobre todo a casinos y burdeles, y el sol y la playa serán algo marginal. Qué vergüenza. Y qué pesadez con lo de los burdeles, que no parecen figurar, al menos explícitamente, en el negocio de Adelson. Pero quizás acusarle de fomentar la ludopatía no sea suficiente para escandalizar al personal.

Todo esto, según Rubio Llorente, es “incompatible me parece con la moral pública. O más precisamente con el ideal público de la moral”. Ideal que naturalmente él decide y amablemente nos comunica su parecer. Si es que hay mucha gente públicamente inmoral, o que les va más lo real que lo ideal, o que tienen sus propios ideales. Y no puede ser.

Exte excelente pensador también se permite analizar las causas profundas de la actual crisis: “la codicia de muchos empresarios, la incapacidad de no pocos políticos y la mala cabeza de todos”. La mala cabeza de todos, fíjese. Que él la tiene bastante mal está claro, pero no entiendo cómo es capaz de saber que todos los demás están igual de perjudicados…

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