Margarita Rivière delira

Margarita Rivière, periodista y escritora, delira:

Hoy las transacciones financieras equivalen a 70 veces la economía real (datos de Le Monde Diplomatique, Francia, febrero 2012). La globalización de lo real se diluía en la vorágine del dinero futurible. El cuento de la lechera se hacía realidad. Era el triunfo de la cultura del beneficio económico sin fin: las novísimas tecnologías, pura magia, multiplicaban el dinero virtual y lo transformaban en poder real. Desde hacía 30 años crecía imparable una cultura hegemónica y contagiosa: ¿cómo no querer ser rico? ¿No lo dejó claro Margaret Thatcher al señalar, con su capitalismo popular, que “sólo son pobres los que quieren serlo”?

¿Y qué si las transacciones financieras tienen un volumen mayor que las de bienes y servicios finales? ¿Supone eso algún problema? ¿O es un dato que sólo pretende espantar al incauto que no comprende los mercados financieros?

¿Qué tontería es esa de que lo real se diluye en la vorágine del dinero futurible?

¿Es mejor que el beneficio económico tenga fin?

¿Las nuevas tecnologías son magia, o sea falsas, trucos engañosos?

¿Alguna referencia para la cita de Thatcher?

Con la excusa de la democracia y del crecimiento (el progreso se medía cuantitativamente, en negocios financieros) esta cultura de fantasía transformó (realmente) la realidad y la vida de todos. El dinero que otorgaba pizcas de libertad pasó a ser pura obligación: quiero más, cada día más. Tan brillante idea acaparó la creatividad contemporánea, conformando un pensamiento hegemónico: el verdadero artista era un genio de los negocios, veía negocios en todas partes, los individuos eran, en sí mismos, oportunidades de negocio. El business ¿no estaba claro? es tan neutral como Dios.

¿Desde cuándo el progreso se mide en negocios financieros?

¿Cultura de fantasía?

¿El dinero es pura obligación? ¿Es malo querer más cada día?

¿Los negocios son neutrales? ¿Queda gracioso o pedante llamarlos business? ¿Dios es neutral?

¿Arte? no lo era si no producía rentas. ¿Libros? su valor estaba en cuántos se vendían. El arte se expresaba en audiencias, mercados, beneficios, cifras, derroche. Los grandes creadores se dedicaban al marketing, a estrategias para venderse y ganar. ¿Relaciones humanas? puro comercio, como cualquier mafia. Fabulosas escuelas se dedicaron a producir artistas de los negocios, enseñando lo útil que es “ser fuerte con los débiles y débil con los fuertes”. ¿Era compatible este pensamiento homogéneo con la pluralidad de la sociedad? Naturalmente, decían los maestros: ahí estaban las oportunidades, cualquier cosa podía ser negocio. Crear riqueza era una obra social: la gente ha nacido para consumir.

¿Quién ha establecido que algo sólo es arte si produce rentas? ¿No puedes valorar un libro si ha vendido pocos ejemplares? ¿A qué viene mencionar el derroche al lado de audiencias, mercados, beneficios y cifras?

¿Todas las relaciones humanas con puro comercio, como cualquier mafia? ¿Qué relaciones humanas tiene Margarita Rivière, periodista, escritora, pero obviamente no pensadora? ¿Todas las mafias se dedican al puro comercio?

¿Podría dar alguna referencia de alguna escuela que haya enseñado la utilidad de “ser fuerte con los débiles y débil con los fuertes”? ¿Por qué lo menciona entre comillas? ¿Está citando a alguien?

Era una pirueta fabulosa, cultura de fantasía, un proceso delirante: donde esté el business y su eficacia que se quite todo lo demás. De vocación homogénea y fortaleza imbatible, se logró que la economía controlara la democracia, la política, y se declaró la guerra al pensamiento crítico allá donde todavía existiera, para que el exotismo de lo público (sanidad y educación, el mismo Estado) se rindiera a la cultura del business global.

¿Vocación homogénea? ¿Mande? ¿Fortaleza imbatible?

¿La economía controla la democracia? ¿Cómo lo hace? ¿No será que la democracia es una niña malcriada que lo quiere todo, ya, y además gratis total?

El pensamiento crítico ¿quién lo practica y en qué consiste? ¿Sabe la autora lo que es pensar?

¿Desde cuándo lo público es exótico? Algo omnipresente, que controla más o menos la mitad de la riqueza de la sociedad ¿es exótico?

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