Basura selecta

Viñeta de Ramón

The right reform for the Fed, by Ben Bernanke

Muchos vagones no hacen un tren, de Jordi Sevilla

Tiene que salir bien. En beneficio de todos, la apuesta del Gobierno en favor de un cambio del modelo productivo desde la cantidad y el precio, hacia la calidad y el valor añadido, tiene que salir bien. Cuando escribo este artículo no conozco el contenido de la Ley de Economía Sostenible. Y, la verdad, da un poco lo mismo, porque la literalidad se puede corregir mediante ese «empuje colectivo» que reclamaba Zapatero.

Como nadie puede declarase a favor de una economía «insostenible», hay que compartir los objetivos.

La búsqueda de una economía sostenible viene impuesta por las dos leyes de la termodinámica. Así lo han entendido, al menos, todos aquellos que han desarrollado la llamada bioeconomía. La primera ley establece la conservación de la energía, que ni se crea, ni se destruye. Si no se crea, es un recurso escaso. Por tanto, hay que tratarlo como tal mediante mejoras tecnológicas que reduzcan la cantidad de energía incorporada en cada producto o servicio.

La segunda ley habla de la degradación de la energía, la entropía, que, en este contexto quiere decir dos cosas: los procesos que utilizan energía son irreversibles y dos, la transformación de la energía es imperfecta, no toda ella se convierte en trabajo, porque una parte creciente se disipa en forma de calor haciendo que cada vez haya menos en forma utilizable, incrementando el desorden en el sistema.

Sobre estas dos leyes físicas se construyó en los años 70 la teoría de los límites al crecimiento fundamentada en la limitación de recursos naturales no reproducibles. Y, de acuerdo con ellas, se fundamenta ahora el cambio climático como consecuencia del calor desprendido por la transformación de las energías fósiles con elevado carbono.

Pasar de vivir sólo del patrimonio acumulado (energías fósiles) y empezar a hacerlo más de las rentas (energías renovables) es un proceso largo, complejo y parcial -la energía procedente del carbono seguirá siendo mayoritaria dentro de tres décadas- que no encuentra respuesta adecuada mediante el mecanismo de los precios. Este «fallo del mercado» justifica la intervención pública.

El objetivo será conseguir que los sectores tradicionales absorban mano de obra, incorporando la filosofía de competir por hacerlo mejor y no por hacerlo más barato ya que la economía es sostenible por una cuestión de vectores y no de sectores de producción.

Hacia una verdadera Unión Europea, de Carmen Alcaide, analista y expresidenta del INE

Es importante acercar las instituciones a los ciudadanos para que estos comprendan la importancia que tiene para la supervivencia de Europa en un mundo cada vez más globalizado que con colosos como China acompañando a los ya poderosos Estados Unidos, hace más necesaria una Unión no sólo para competir en el terreno económico y social sino también en lo referente a su presencia política en el mundo. La llamada “iniciativa ciudadana” contenida en el Tratado puede ser una buena vía si se implementa adecuadamente.

Indudablemente el mayor avance ha sido la Unión Monetaria con el nacimiento del euro y el establecimiento de una política monetaria común, aunque todavía queden muchos países de la UE por unirse a ella. El euro ha conseguido ser valorado como una divisa importante en el mundo económico y financiero, pero la crisis actual ha puesto de manifiesto la debilidad de alguno de los principios de estabilidad que se exigen para pertenecer a este club.

Pero incluso la política energética, que debería de ser uno de los pilares más importantes de la economía sostenible de la Unión Europea, no termina de perfilarse con una estrategia común y esto a pesar de estar en el origen mismo de la UE con los famosos acuerdos sobre el mercado del carbón y del acero. Hay que reducir la dependencia energética actualmente excesiva en Europa al mismo tiempo acordar y establecer una política común para preservar el medio ambiente.

La única forma de defender los intereses de una Europa y mantener principios y valores diferentes de los de otras áreas del mundo, es construir una Unión Europea fuerte y eficaz que sepa enfrentarse a los retos económicos, sociales y políticos ya definidos en el mundo actual. La otra opción es pasar a la historia como otra civilización más que fue importante durante siglos y sucumbió.

Entrevista con Elena Salgado, vicepresidenta y ministra de Economía y Hacienda

P. ¿Se puede cambiar el modelo económico de un país con una ley?

R. Todos los modelos económicos, en tiempos democráticos, se cambian gracias a las leyes. También estamos aquí, en el modelo al que hemos llegado, por algunas leyes, como la Ley del Suelo.

P. ¿No supone pecar de dirigismo o planificación? El PP dice que la Ley de Economía Sostenible es una medida franquista.

R. Ellos deben saber bastante de franquismo. Pero, insisto, las energías renovables no se hubieran desarrollado si no hubieran tenido los estímulos que les dan las leyes. Ni nuestro urbanismo salvaje se hubiera desarrollado sin leyes como la Ley del Suelo o sin la deducción por adquisición de vivienda. Nosotros lo que hacemos es crear un marco.

Somos conscientes de que tenemos que hacer una reforma de las pensiones, pero también de que tenemos tiempo por delante. Nuestro sistema de pensiones hasta el año 2025 como poco no tiene ningún problema encima de la mesa.

Todo el mundo tiene que llegar al convencimiento de que las cajas tienen que reforzarse y, por tanto, esperamos que los políticos no interfieran en ese proceso de reestructuración.

P. Da la impresión de que sólo se abordan reformas que no molesten a nadie, que no suponga conflicto llevarlas a cabo.

R. Yo no diría tanto. Reformamos los órganos reguladores, donde cambiará la composición. Exigimos que las remuneraciones de los consejeros de las empresas cotizadas sean públicas. Exigimos que los incentivos del sector financiero, las retribuciones, atiendan a determinados requisitos. Exigimos que las facturas se paguen en un plazo de tiempo muy corto, y eso afecta a las Administraciones y a las empresas privadas. Hay muchas reformas importantes y no estaría yo tan segura de que todo el mundo esté feliz con ellas.

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