Nuevas sandeces de Antonio Ruiz de Elvira

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Me dice un amigo que solo debería hablar de lo que sé, y me encuentro totalmente perdido. ¿De qué sé? Sé un poquito de física. Conozco algo del problema del clima. Pero lo que realmente sé es que no sé nada, y siguiendo a Sócrates quizá al saber eso ya estoy en el camino de la sabiduría.

Es verdad que Ruiz de Elvira está totalmente perdido y que no sabe nada, pero le da igual. Un amigo le sugiere que no sea tan bocazas hablando de lo que no sabe y él sigue sermoneando sin parar.

El problema es que los expertos no suelen servir de nada. ¿Ejemplo? Revisen los lectores las páginas de El Mundo de los años 2006, 2007, 2008. Ningún “experto” fue capaz de predecir la crisis, ni de señalar caminos alternativos. Y, antes del mayor desarrollo de la ciencia y la tecnología, en 1900, los expertos en física, los catedráticos de Berlín, dijeron a Max Planck que buscase otra profesión: La física se había acabado. ¡Expertos!

Parece que cree que conoce a todos los expertos en economía. O quizás insinúa que los expertos de El Mundo son muy malos…

Pues bien, un no experto, yo mismo, sugiero ahora la solución al problema económico y al problema de clima.

No tiene ni idea de economía pero va a opinar con su contundencia y estulticia habitual.

Pero existe alternativa: Se llama lanzar la tercera revolución energética. La segunda, la única que conocemos bien, la del carbón, tuvo sus tremendos detractores, esencialmente los terratenientes atrincherados que veían con horror la posibilidad de que otros ganasen como ellos, de que otros, los “comerciantes” se convirtieran en señores. Pero la revolución triunfó, (sin guerras, muertes, sin REVOLUCIÓN) y la disponibilidad de energía, que es lo mismo que riqueza, nos trajo el bienestar, trabajo para casi todos, y desarrollo personal.

¿Qué tendrán que ver los comerciantes con el carbón? ¿Desde cuándo energía es lo mismo que riqueza?

Podemos lanzar en cualquier momento la tercera revolución energética. Basta con cerrar los oídos a los que se agarran a sus privilegios.

O sea que los sordos lo tienen más fácil para la tercera revolución energética. Yo haría un esfuerzo y dejaría de escuchar a Antonio Ruiz de Elvira a ver si así también ayudo al progreso: porque él tal vez sea un funcionario agarrado a sus privilegios…

Sobre la incapacidad de aprender, algo que él domina a la perfección

Podemos invertir, en vez de subvencionar. Podemos plantar mil millones de árboles. Podemos montar centrales eléctricas solares. Podemos llenar las fachadas de las casas de celdas solares. Eso es pagar por dar trabajo, no pagar a cambio de nada. Acabo de comprar un Prius de Toyota, híbrido. ¿Por qué? Porque he comprobado que gasta la mitad de gasolina que cualquier otro. He pagado a cambio de un beneficio real. Recuperaré lo pagado en 4 años. Pagaré yo la deuda. No otro. Y emitiré el mínimo posible.

Podemos parar el cambio climático y al tiempo crear empleo. Para ello hay que fajarse y ponerse a trabajar.

Parece que no entiende que subvención e inversión no son contradictorios: muchas subvenciones son fondos dedicados a la inversión. El problema es que las inversiones sean inteligentes, que produzcan beneficios. Él está seguro de que sus inversiones recomendadas son acertadas, y ahí está su error: es imposible asegurar con certeza que una inversión es correcta, y por eso la empresarialidad es difícil e imprescindible.

Al menos se agradece que quiera pagar él su deuda y no pasársela a otros. Lástima que las subvenciones a su energía favorita, la solar, no las paga él, y suponen un coste que sí se carga sobre los contribuyentes sin su consentimiento.

Crear empleo es trivial. Lo difícil es que crear empleos en proyectos empresariales financieramente sostenibles, es decir que den beneficios. Y los empleos que se quieren crear para presuntamente parar el cambio climático no son sostenibles y encima implican mayores destrucciones de empleo (o no creación de más puestos de trabajo) en otros sectores de la economía.

Así trata a los presuntos “Expertos”:

El report de Bjorn Lomborg del ‘Copenhagen Consensus’ sobre gastos en Cambio Climático no puede ser más ignorante. Lo firman 3 premios Nobel y 2 profesores de universidades americanas. Es decir “expertos”, es decir, gente a la que hay que creer.

Siempre se puede ser más ignorante. Ruiz de Elvira se supera en esa tarea cada día sin desfallecer nunca. ¿Quién le obliga a creer a nadie?

Ahora, las ideas vertidas en el mencionado report, no se sostienen. La idea básica es que frenar el cambio climático “cuesta” mucho. En El Mundo tendremos, en noviembre, un seminario en el cual la cuestión del “coste” quedará completamente clara.

De la misma manera que el Informe Calzada de hace unos meses, este informe Lomborg se basa en el concepto antiguo y superado del “coste de oportunidad”, la idea de que si uno gasta en una cosa no puede gastar en otra. Parece que estos dos economistas no son capaces de aprender más que lo que leyeron cuando eran estudiantes.

La realidad es que gastamos en toda clase de cosas simultáneamente.

Todo esto por alguien que no entiende ni de lejos el concepto de coste y quiere dar un seminario al respecto. Yo puedo gastar en una cosa y en otra si tengo recursos para ambas: pero si no es así, tendré que elegir y gastar en una cosa o en la otra. Y los recursos siempre son escasos en relación con los deseos. Gracias a la economía de mercado libre somos bastante ricos y podemos gastar en muchas cosas simultáneamente: qué gran descubrimiento.

El problema del gasto, que no del costo, es para qué se emplea ese gasto. Podemos emplear los dineros que tenemos en hacer más dinero: Inversiones productivas. O podemos emplear esos dineros en consumo suntuario. Un ejemplo lo puede dejar claro. Si yo gasto dinero en un molino de viento, la energía que me da no la tengo que pagar a ninguna compañía eléctrica. Estoy produciendo dinero a partir de un gasto.

Si el mismo dinero que he gastado en comprar o fabricar un molino de viento lo empleo en una serie de comilonas o en un crucero, cuando acabo tendré satisfacción, pero no más dinero. De la misma manera, si gasto el dinero que tengo en subvenciones miserables, mantendré a personas con una vida miserable, pero no generaré puestos de trabajo, es decir, no generaré más dinero. Si doy dinero para el hambre en África, mantendré con una vida miserable a algunas personas, cuando lo que tendría que hacer es comprarles sus productos para generar trabajo, es decir, conseguir que mi gasto genere dinero.

Tanto el informe Calzada, como este de Lomborg, consideran, sin más, que el dinero empleado en frenar el cambio climático es gasto suntuario.

Está muy bien que se dé cuenta de que los recursos pueden consumirse (como seres vivos jamás podremos reducir esto a cero) o pueden utilizarse para producir más recursos (inversión). No todo consumo es suntuario, y ese calificativo lo usa para criticar el consumo que hacen otros y a él no le gusta.

También está muy bien que sustituya las limosnas a África por el comercio con ellos, aunque no lo expresa demasiado bien con eso de que el gasto genera dinero. Ya que quiere comerciar con África no queda claro por qué no quiere comerciar con una compañía eléctrica. Si cada uno se monta su propio molino de viento, ¿por qué no también cultivar la propia comida, construir nuestras propias casas, tejer nuestra propia ropa? No entiende las ganancias de eficiencia que se obtienen con la división del trabajo, la cual implica que siempre tendremos que pagar a otros (gasto).

Ruiz de Elvira no parece entender que no todas las inversiones (eso que él llama a su manera generadores de dinero) merecen la pena: algunas destruyen valor (los productos finales valen menos que lo que ha costado producirlos), generan pérdidas.

Ni Lomborg ni Calzada tratan el gasto en cambio climático como suntuario: simplemente observan que existen mejores alternativas para utilizar esos recursos.

La realidad es la contraria: Para frenar el cambio climático las medidas son no tirar el dinero al mar (aislar las casas, por ejemplo, construir un sistema de transporte eficiente basado en trenes, plantar árboles) y generar energía, es decir, producir dinero.

Ni se molesta en evaluar cuánto cuesta aislar una casa (¿debe hacerse de forma perfecta o qué fugas son aceptables) y da por hecho que el tren es eficiente, lo que no es cierto.

A Antonio Ruiz de Elvira Madrid le da asco, no puede resistirlo y tiene que compartirlo con todos.

…la atmósfera de Madrid es irrespirable, es una masa de aceite de moto y de gasóleo mal quemado que sale de los tubos de escape, y de monóxido de carbono de la combustión de la gasolina.

Para ser irrespirable resulta curioso comprobar cuántos millones de personas la respiran…

Me gustaría, ya que no puedo ir al trabajo en bicicleta en Madrid, al menos poder nadar un kilómetro todos los días, en invierno. ¿Dónde lo puedo hacer? Madrid solo tiene una piscina olímpica cubierta para 5 millones de personas. ¿Cómo poder conseguir una calle para nadar?

Pobrecito que no tiene una calle en piscina de cincuenta metros para él solo… ¡Qué gran oportunidad empresarial que seguramente no va a aprovechar!

Espero que el Comité Olímpico reconozca la realidad de Madrid: Aire contaminado, falta de posibilidad para el deporte, coches que rechazan con ira a los ciclistas, ruido insoportable en las calles, diversión para la cual es preciso hacer oposiciones, museos para entrar en los cuales es preciso hacer cola, música para escuchar la cual es preciso abonarse a la orquesta.

¿Música para escuchar la cual? ¿Mande? Todo lo de las colas y demás lloros, básicamente por una noche anómala, la Noche en blanco, que toma como representativa. Qué gran científico observador de la realidad social.

2 Responses to Nuevas sandeces de Antonio Ruiz de Elvira

  1. ramsés dice:

    Me hace gracia lo de museos con cola. Como si los museos de Madrid estuvieran especialmente llenos, vengo de Florencia y lo de allí si que es esperar colas para todo. Qué ignorancia!

  2. Arturo dice:

    yo de otras cosas no se pero el ultimo video de “Ctrl-alt-del” es una patraña que demuestra que no sabe ni por donde le da el aire. Al principio pense que lo explicaba de una forma poco rigurosa para hacerlo asequible pero luego he visto que no sabe de lo que habla.

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