Sindicalismo indecente

Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CCOO, y Cándido Méndez secretario general de UGT, son claros representantes del trogloditismo sindical. Reclaman “trabajo decente para todos los trabajadores del mundo”, como si hablaran legítimamente en nombre de todos ellos y supieran lo que es la decencia. Si los presuntos trabajadores reclaman trabajo decente, ¿pueden los empresarios reclamar empresas decentes? Quizás se conformarían con tener que cargar con menos trabajadores indecentes, también conocidos como parásitos sindicales.

Estos grandes intelectuales hablan de “décadas de desregularización” como todos los tontos que no saben decir “desregulación”.

El recurso más valorado de la humanidad debe ser el capital humano.

A sus órdenes: gracias por decirnos qué es lo que tenemos que valorar todos y cada uno de nosotros. Aunque por otro lado tienen parte de razón sobre la importancia que tiene el capital humano: es una lástima que ellos personalmente carezcan completamente de él; no son un activo sino un pasivo, una carga, un lastre del que es mejor deshacerse. Quizás les convendría disimular y no insistir tanto en valorar la inteligencia, la empresarialidad, las ganas de trabajar… todo aquello de lo que no pueden honestamente presumir.

La economía de mercado no garantiza el crecimiento ni la justicia social y, como se ha demostrado, ni siquiera la eficiencia económica.

¿Dónde han visto una economía de mercado, por favor, que se nos ha extraviado y andamos muy preocupados? Lo sorprendente es el crecimiento que se consigue a pesar de la cantidad de obstáculos que ponen los vagos y necios de distintos pelajes que reclaman esa falaz entelequia de la “justicia social”.

Exigimos medidas para la creación de empleo, que aumenten la estabilidad, garanticen la negociación de los expedientes de regulación de empleo en las empresas con dificultades e incentiven la igualdad entre hombres y mujeres, la formación, la seguridad y la salud laboral.

Por exigir que no quede: no saben hacer otra cosa, no han creado un empleo productivo en su vida.

Es inaceptable que desde esos mismos centros de poder económico y empresarial se den las recetas para salir de la crisis, proclamando reformas laborales que precaricen aún más el empleo y la protección social de los trabajadores, olvidándose que las reformas que deben llevarse a cabo deben comenzar por la regulación financiera internacional, la gobernanza global de Naciones Unidas y la reforma del tejido productivo.

No se puede aceptar y además nosotros, los más incompetentes entre los necios irrecuperables, nos vamos a encargar de “regularizar” (lo opuesto a desregularizar, claro) las finanzas y de reformar la estructura de la producción, que es cosa trivial; y ya de paso nos encargaremos de Naciones Unidas y gobernaremos el mundo en nuestros ratos libres. De nada.

2 Responses to Sindicalismo indecente

  1. Jorge Valín dice:

    ¿Trogloditas? Creo que te quedas corto a raíz de las palabras que le han dedicado a MAFO: http://fonoteca.esradio.fm/c.php?op=player&id=1220

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