Disparates de Pedro Casaldáliga

Respecto a la ecología, afirma Pedro Casaldáliga, obispo emérito:

El tema es nuevo, pues, y desesperadamente urgente. Acabamos de descubrir la Tierra, nuestro Planeta, como la casa común, la única que tenemos, y estamos descubriendo que somos una unidad indisoluble de relaciones y de futuro.

Alarmismo y colectivismo: repetición acrítica de tópicos sobre el cambio climático y misticismo unificador colectivista.

La última gran crisis, hija del capitalismo neoliberal, embrutecido en la usura y en el despilfarro, que ha ignorado cínicamente tanto el sufrimiento de los pobres como las limitaciones reales de la Tierra, nos está ayudando a abrir los ojos y esperamos que también el corazón.

Absoluta estulticia económica y crítica moralista tontorrona contra la usura y el despilfarro. Crisis económica y financiera confundida con limitaciones físicas ambientales.

“Durante miles de años, dice Lovelock, la Humanidad ha explotado la Tierra sin tener en cuenta las consecuencias. Ahora que el calentamiento global y el cambio climático son evidentes para cualquier observador imparcial, la Tierra comienza a vengarse”.

Lovelock dice alguna estupidez que otra, sí. El cambio climático no es ninguna venganza, sino un cambio en las condiciones ambientales que puede tener aspectos positivos o negativos y que puede merecer la pena mitigar o no.

Estamos tratando la Tierra como un asunto apenas económico y le exigimos a la Tierra muchos deberes e ignoramos los derechos de la Tierra.

Es difícil asignar derechos a una entidad que no tiene inteligencia normativa, que no entiende de legitimidad, que no capta la abstracción de lo que es un derecho.

Ciertos especialistas y ciertas instituciones internacionales nos han ido mintiendo. La mano invisible del mercado no resolvía el desastre mundial. Cuanto más libre era el comercio, más real era el hambre.

Lo anterior es falso: ¿Casaldáliga lo sabe y miente o es profundamente ignorante pero moralmente altanero?

Según la FAO, en 2007 había 860 millones de hambrientos; en enero de 2009 ciento nueve millones más.

En medio de una gran crisis económica es normal que los pobres se resientan. Pero conviene mirar a más largo plazo y sobre todo saber algo de teoría económica sobre las causas de la riqueza y la pobreza.

Una decena de empresas multinacionales controlan el mercado de semillas en todo el mundo.

¿Acaso obligan a alguien a comprar sus productos? Quizás diez es un número suficiente para que haya competencia.

Esa ecología profunda, integral, debe incluir todos los aspectos de nuestra vida personal, familiar, social, política, cultural, religiosa… Y todas las instituciones políticas y sociales, a nivel local, nacional e internacional, han de hacer programa suyo fundamental “la salvación del Planeta”.

Se impone una globalización de signo positivo, trabajando por la mundialización de la ecología. Rechazando y superando la actual democracia de baja intensidad, urge implantar una democracia de intensidad máxima y, más explícitamente, una “biocracia cósmica”.

A sus órdenes, visionario enloquecido perpetrador de ilimitados disparates.

El ecofeminismo sale al encuentro de un desafío fundamental, Gaia es femenina.

La hipótesis científica de Gaia se transforma en charlatanería feminista.

Lo mejor que tiene la Tierra es la Humanidad, a pesar de todas las locuras que hemos cometido y seguimos cometiendo, verdaderos genocidios y verdaderos suicidios colectivos.

Y sin embardo la población humana y su riqueza no dejan de crecer.

Propiciando ese cambio radical que se postula y proclamando que es posible otra ecología en otra sociedad humana, hacemos nuestros estos dos puntos del Manifiesto de la Ecología Profunda:

“El cambio ideológico consiste principalmente en valorizar la calidad de la vida -de vivir en situaciones de valor intrínsecas- más que en tratar sin cesar de conseguir un nivel de vida más elevado. Tendrá que producirse una toma de conciencia profunda de la diferencia que hay entre crecimiento material y el crecimiento personal independiente de la acumulación de bienes tangibles”.

Nos van a decir qué tenemos que preferir.

Militantes e intelectuales comprometidos con las grandes causas están preparando una Declaración Universal del Bien Común Planetario.

Sólo los individuos valoran y lo hacen de forma subjetiva. Si el bien común suele ser un concepto problemático del que se abusa a conciencia, el bien común planetario será un disparate de proporciones planetarias.

One Response to Disparates de Pedro Casaldáliga

  1. Héctor M dice:

    ¿Qué narices es una “biocracia cósmica”?

    Es increíble la cantidad de cantosos cantamañanas que está aparaciendo al calor de la crisis.

    No es trivial lo de “biocracia cósmica” porque precisamente lo reseñable de estos articulistas que citas es que, fuera de vanas frases pomposas, nadie -del bando socialista- está aportando una solución tangible y de eficacia científicamente comprobable.

    Señal inequívoca de que están errando en la identificació de las causas.

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