Sebastián Royo y el capitalismo

23/05/2009

Sebastián Royo, profesor de ciencias políticas, escribe:

La ideología pro mercado dominante de las últimas décadas surgió como una reacción al supuesto fracaso del modelo de economías mixtas que surgieron tras la Segunda Guerra Mundial. La llegada al poder de Ronald Reagan y Margaret Thatcher marcó una línea divisoria e inició una nueva etapa marcada por el llamado laissez faire, caracterizada por la desregularización y la fe ciega en los mercados libres. Esta crisis ha mostrado que este modelo ha fracasado, y al mismo tiempo ha erosionado la credibilidad y legitimidad del mercado y del modelo anglosajón.

O sea que las economías mixtas sólo fracasaron supuestamente: tal vez la estanflación fue parte de su éxito. Luego al parecer dominó la ideología pro mercado: si con este dominio los estados siguen controlando más o menos la mitad de la riqueza producida por la sociedad, qué pasará ahora que parece que este “dominio” va a desaparecer. Lo de utilizar el término “laissez faire” para referirse al liberalismo o al capitalismo me parece a menudo una pedantería propia de ignorantes que aspiran a informarnos de que hablan idiomas (dos palabras, al menos, olvidan el “laissez passer”); pero los hablan mal, y así confunden la desregulación con la desregularización. Y como no saben, tienen fe o no tienen fe: y creen que los que defienden los mercados libres tampoco saben y sólo tienen fe ciega en la libertad. Y como siguen sin saber, culpan de esta crisis al liberalismo: no dan una.

¿Cuántas veces en los últimos años hemos tenido que oír en Europa que nuestras economías están esclerotizadas, que no son suficientemente flexibles, que necesitan más desregularización y mayor competencia; y que los Estados tienen que ser menos intervencionistas? El paradigma dominante se resumía en que “los Gobiernos son malos y los mercados desregulados buenos”, que se sintetizaba en la famosa frase de Reagan: “Las nueve palabras más aterradoras del idioma inglés son: ‘Vengo del Gobierno y estoy aquí para ayudar”.

Dale con la desregularización. Independientemente de cuántas veces Royo haya tenido que sufrir en sus delicados oídos todas estas herejías, ¿se ha parado e pensar si realmente se han llevado a la práctica? ¿Se ha pasado de los dichos a los hechos?

¿Qué cambios cabe esperar? Las lecciones de la crisis parecen cada vez más claras: no se deben de liberalizar los sectores financieros demasiado rápidamente, se debe de ahorrar y de moderar el crédito, hay que centrarse en la economía real e invertir en educación y productividad, y no todas las innovaciones son positivas y útiles.

¿Deber o deber de? ¿Entiende Royo la diferencia entre la necesidad y la posibilidad? ¿Puede extraer y dar lecciones quien demuestra no enterarse de gran cosa?

Por ello es muy probable que como consecuencia de la crisis haya una mayor intervención de los Estados, que haya reformas impositivas que dejen de primar actividades como la construcción, y que tengamos una menor obsesión con el beneficio a todo coste y con generar valor a corto plazo para los accionistas. Por el contrario, sería deseable que las empresas den prioridad a los empleados, los productos y a los clientes.

¿Él en sus empresas, si es que dirige alguna, pasa de los accionistas y da prioridad a empleados, productos y clientes? Los accionistas estarán encantados de saberlo. ¿A todo coste no querrá decir a cualquier coste? ¿Es malo generar valor a corto plazo si no se destruye a largo plazo?

Al mismo tiempo se está discutiendo sobre la posibilidad de separar la banca de inversión y la comercial (como se hizo en Estados Unidos en 1933 para responder a la Gran Depresión con la ahora difunta Glass-Steagall Act). Además se está generando mayor consenso sobre la necesidad de obligar a los bancos a que aumenten sus reservas de capital en periodos de crecimiento (como se hizo en España); de establecer mejores controles y mayor escrutinio de las agencias de valoración; de expandir el marco regulatorio para incluir a todas las instituciones que puedan provocar un riesgo sistémico; de cambiar las políticas de compensación salarial y los incentivos; de establecer un sistema centralizado para regular los derivados, y por ultimo, de que los bancos centrales usen las políticas monetarias y los instrumentos regulatorios para evitar burbujas de activos.

Un profesor de políticas recomienda intervención política para regular el mercado: sorprendente.

Por fortuna ya casi nadie cuestiona la necesidad de mejores regulaciones, o los beneficios que el Estado puede jugar para tratar de equilibrar los abusos y excesos de los mercados. Incluso en Estados Unidos, el paradigma del modelo dominante, el presidente Barack Obama lo plasmó en su discurso de investidura cuando manifestó que “los cínicos no entienden que la tierra se ha movido bajo sus pies… La pregunta que nos hacemos hoy no es si nuestro Gobierno es demasiado grande o demasiado pequeño, sino si funciona”.

“Por fortuna” = a mí me gusta que… ¿De verdad que nadie cuestiona al Estado? No somos nadie… ¿Podría molestarse en explicar los abusos y los excesos de los mercados? Lo de que el gobierno funcione, ¿qué significa? ¿Qué se supone que debe hacer? ¿Y su funcionalidad no tiene relación con su tamaño?

La crisis ha mostrado que la economía de mercado no siempre se estabiliza y regula por sí misma. Ha dejado claro que los Gobiernos tienen la obligación de salvar a los mercados de sus excesos, y al mismo tiempo que tienen que crear las condiciones que permitan a los mercados funcionar de forma efectiva. Esto debería de incluir la regulación de los mercados de activos para asegurar que los inversores no son inducidos a comprar activos potencialmente tóxicos (como hacemos con las medicinas). Además deben de usar las políticas monetarias y fiscales para conseguir el objetivo del pleno empleo, y por último deben de tratar de reducir las crecientes desigualdades y proteger a los que pierden por la globalización.

Cuando no se sabe economía la historia no puede mostrar gran cosa pues se carece del arsenal teórico necesario para interpretarla. Lo de los gobiernos obligados a salvar al mercado es como referirse al violador como guardián de la castidad. De nuevo nos enteramos de que quizás (“debe de”) usemos para los mercados financieros la misma estulticia regulatoria que la existente con el sector farmacéutico: pobrecitos nosotros que nos inducen a comprar tóxicos. Y quizás seamos keynesianos, parece.

Es de esperar que podamos terminar con los dogmas y la polarización que han caracterizado estos debates y que seamos capaces de trabajar juntos pragmáticamente para afrontar los retos que presenta el nuevo milenio. Hace 147 años, el presidente Abraham Lincoln alertaba durante su discurso anual al Congreso de que “los dogmas del pasado son inadecuados para las tormentas del presente”. Esto es tan cierto hoy como lo era entonces. Ojalá lo reconozcamos y actuemos en consecuencia.

Algunos preferiremos no trabajar cerca de Sebastián Royo, porque su ignorancia podría ser contagiosa. Y qué grande fue Lincoln. O tal vez no.


Joan Majó no se lo cree

23/05/2009

Joan Majó, ex ministro de Industria, no se lo cree. ¿Por qué habla de creer o no creer? Porque saber, lo que se dice saber, no sabe. Es normal: es socialista.

La ausencia de regulación impulsada por los gobiernos ultraliberales ha propiciado que los intereses particulares pasaran por delante de los generales.

No habla de desregulación (quitar regulaciones previas) sino de ausencia de regulación: no está claro si se refiere a que no hay nada de regulación (obviamente falso) o a que hay mínimos resquicios de libertad a los cuales la regulación estatal aún no ha llegado. Algo que un ultrasocialista no puede aceptar. La regulación contractual libre y voluntaria ni se plantea.

Nuestro problema es dar respuesta a preguntas como éstas: ¿qué sectores económicos vamos a potenciar para generar actividad y dar ocupación a los dos millones de personas (casi medio millón en Cataluña) que van a quedar fuera del mercado de trabajo como consecuencia del colapso?, ¿qué tipos de iniciativas y de conocimientos vamos a necesitar para impulsar estas nuevas actividades?, ¿cómo vamos a reciclar a las personas para los nuevos trabajos?

¿Nuestro problema? ¿Vamos? ¿Es que todos los españoles tenemos que participar unidos y decidir juntos el futuro de la economía? ¿Entiende Majó que las preguntas que realiza son absurdas? Tal vez le cuesta aceptar la idea del orden espontáneo donde las decisiones se toman localmente y se ajustan mediante los mecanismos de mercado sin necesidad de intervención política. Él sólo acepta respuestas que colectivicen los problemas y sus soluciones: quizás tolera diversas respuestas a sus preguntas, pero no asume respuestas sin el “nosotros”.

Hay que reactivar el consumo con medidas de estímulo. Hay que apoyar el sistema financiero para garantizar los ahorros de las familias y los créditos a las empresas. Hay que atender a aquellos que están más afectados por el paro. Pero además de todo ello, tanto a nivel español como a nivel catalán, hay que diseñar y poner en marcha un plan de reconversión global que marque líneas de futuro, que dé confianza a la gente y que permita coordinar los esfuerzos de todos, porque sin esfuerzo -y de todos- la salida será más difícil y más larga. Esto sí me lo creo.

Hay que, hay que, hay que. Los que no saben, pero creen, dan órdenes, nos dicen qué debemos hacer. Y no son órdenes cualesquiera, suelen ser las más nocivas posibles: reactivar el consumo cuando lo que hace falta es ahorro, apoyar  un sistema sin condiciones para que nadie se haga responsable, intervenir desde el Estado para una vez más engañar a los ciudadanos y conseguir que confíen en un espejismo. Está muy bien que mencione el esfuerzo: sólo le faltan la inteligencia y la libertad. Poca cosa.


Manuel Ollé Sesé y la justicia universal

23/05/2009

Manuel Ollé Sesé, presidente de la Asociación Pro Derechos Humanos de España, profesor de Derecho Penal de la Universidad Antonio de Nebrija y autor de “Justicia universal para crímenes internacionales”, escribe sobre el avance de la justicia universal.

La hoja de ruta para limitar la práctica de la justicia universal en España es una lamentable realidad.

Traducción de “es lamentable”: Manuel Ollé lamenta.

Todos saludábamos con satisfacción que los jueces de la Audiencia Nacional abordaran en aguas internacionales barcos cargados de droga, cuando ni siquiera el destino del cargamento fuera España ni existiera nexo alguno de los hechos, buque o tripulación con nuestro país. Por el contrario, el aplauso a los jueces y fiscales, en la persecución del narcotráfico, se torna injustificadamente en censura cuando se trata de enjuiciar crímenes contra la humanidad que desgarran el corazón de los Derechos Humanos.

¿Todos? ¿Todos quiénes? ¿En nombre de quiénes habla? Lo de desgarrar el corazón de los derechos humanos suena muy bonito, pero más propio de una novela que de un ensayo intelectual.

Desde los países donde se ejecutaron los hechos se despliegan todo tipo de estrategias para garantizar la insoportable impunidad de sus autores y partícipes. En el ámbito interno, dictan leyes de auto impunidad; y, en el externo, orquestan inadmisibles estrategias políticas y diplomáticas…

Buena muestra de ello han sido las actuales presiones de Israel o Estados Unidos al Ejecutivo español para cerrar como fuere los casos que les afectaban, además de permitirse rechazables ataques a los jueces Garzón, Pedraz y Andreu.

Sin embargo, estas premisas de Derecho internacional se soslayan por aquellos Estados que buscan perpetuar una intolerable impunidad.

¿Insoportable? ¿Inadmisible? ¿Rechazable? ¿Intolerable? ¿Tanto le cuesta decir “yo no soporto”, “yo no admito”, “yo rechazo”, “yo no tolero”? ¿O es que quiere camuflar sus valoraciones particulares, acertadas o no, como hechos objetivos irrefutables?

Cada vez que se comete un crimen internacional de primer grado resulta lesionada su víctima, pero también toda la comunidad internacional es ofendida.

Toda la comunidad internacional: miles de millones de personas ofendidas, aunque la inmensa mayoría ni se han enterado. Aunque tal vez se refiere sólo a las altas esferas. Colectivismo desquiciado.

Este déficit no puede ser soportado por las víctimas. Éstas gozan del derecho a la justicia, y la comunidad internacional está obligada a procurarlo. Ante la ausencia de un tribunal penal internacional plenamente efectivo y eficaz, el principio de justicia universal, ejercido en cualquier país, no sólo en España, es hoy el instrumento imprescindible para la persecución de los más graves crímenes internacionales que destrozan la dignidad de las personas.

Pretender que los estados defienden a las víctimas resulta risible porque suelen ser ellos quienes las generan por millones y luego tratan de maquillar sus desaguisados. Los crímenes destrozan la vida o la propiedad de las personas: recurren a la dignidad quienes ignoran lo más obvio, aun siendo presuntos expertos en el ámbito jurídico.


Ana Botella y la prostitución

20/05/2009

Artículo en Libertad Digital.


La Fundación Ideas y el Instituto Juan de Mariana

20/05/2009

La Fundación Ideas es el think tank oficial del Partido Socialista Obrero Español. Son especialmente risibles cuando pretenden ser objetivos e independientes y acusan a los demás de partidistas e interesados. Efectivamente tienen ideas, el problema es que son equivocadas y nocivas, por mucho que se autoproclamen “para el progreso”. Últimamente están tan aterrados y nerviosos por el informe del Instituto Juan de Mariana sobre la destrucción neta de empleo en España por las subvenciones a las energías renovables que no paran de decir tonterías: lo normal, vamos.

Aquí hablan de Gabriel Calzada como “un liberal conservador del Instituto Juan de Mairena”. Lo del Juan de Mairena ya lo usamos algunos de sus miembros en plan jocoso, pero parece que va en serio y que son tan incompetentes que no saben ni nombrar a quienes critican. No sólo etiquetan a Gabriel como conservador (si lo conocieran entenderían que no le pega demasiado) sino que aseguran que “recibe grandes cantidades de dinero de la mayor empresa petrolífera del mundo (Exxon Mobile)”. No especifican ninguna cantidad, deben dejarlo a la imaginación envidiosa de sus lectores. Ojalá fuera verdad, pero a Gabriel le pagan muy modestas cantidades (en general para dar conferencias o presentaciones) ocasionalmente diversas fundaciones e institutos independientes (alguna de las cuales, alguna vez, recibió algún dinero de Exxon, lo cual es pecado mortal para la progresía).

La Fundación Ideas pretende haber señalado los errores de Calzada pero no se molestan mucho en indicar cuáles son. Insisten en lo obvio: que España “es pionera en energías renovables en Europa” y que “el sector ocupa ya a 177 mil personas (un 82% con cotratos estables) y según las previsiones oficiales duplicará su tamaño en la próxima década”. No mencionan los empleos que no se han creado por subvencionar al sector a costa del capital detraído a otros económicamente más eficientes. Como son un poco chapuceros, no saben escribir “contratos”, quizás es un concepto que les es ajeno porque implica propiedad y libertad. Y sus previsiones para el sector son un poco patéticas: doblarse en una década no es ningún milagro, es una birria de crecimiento para tanto apoyo político y gasto público como están causando. Quizás se refieren a tamaño relativo en el sector energético, pero conviene recordar que la inteligencia y la claridad expositiva no es lo suyo.

La transformación de las economías avanzadas en economías sostenibles es una misión en la que sin duda nuestro país trabajará mano a mano con los EE.UU y el Presidente Obama.

A los socialistas españoles les hace mucha ilusión relacionarse con Obama, la nueva divinidad destinada a salvar a la humanidad, pero el socialismo es incompetente para producir una economía avanzada y sostenible. Su variante española no es precisamente la mejor, y por eso a Obama quizás no le haga tanta gracia participar en esta relación.

Más memeces de la carta de Jesús Caldera a varios congresistas estadounidenses:

One of the principle pieces of evidence used by opponents of President Obama’s green recovery program is a deeply flawed report from a little known Spanish research institute funded in part by the oil industry.

Como no dominan el inglés, confunden “principal” o “main” (principal) con “principle” (principio). Tachan al informe de profundamente defectuoso sin entrar en detalles de por qué, mencionan a un instituto de investigación sin decir su nombre, y aseguran que está financiado por la industria petrolera sin ofrecer ningún dato concreto.

Let us at least have a fair discussion based on facts and scientific rigor.

La especialidad de la Fundación Ideas no son los hechos ni el rigor científico, así que se están descartando a sí mismos para este debate.

By any measure Professor Calzada‘s report cited by you and the Heritage Foundation is not reliable or credible. Moreover, Professor Calzada is not an eminent scholar from a renowned Spanish think tank, as the American press has been led to believe, but rather a virtually unknown figure who works for a small research institute with clear links to the energy industry and the extreme right-wing of the Spanish Conservative Party.

Insisten en que el informe no es fiable ni creíble, a ver si cuela repitiéndolo unas cuantas veces sin aclarar por qué. Y efectivamente Gabriel Calzada no es un investigador famoso ni el Instituto Juan de Mariana está en boca de todos: denles tiempo, que ambos son jóvenes y ya van siendo conocidos y reconocidos en ámbitos muy respetables, y todo con muy pocos recursos, y todos procedentes de aportaciones voluntarias y no del saqueo de los presupuestos. El tratar de relacionar a ambos con la extrema derecha del partido conservador refleja la profunda estulticia de Jesús Caldera, que obviamente no sabe nada de ninguno de los dos. Pero igual cuela si los receptores de su misiva tienen su mismo ínfimo nivel intelectual, lo cual es muy posible porque todos son políticos.

Any serious debate should be based on an unbiased assessment of available scientific evidence. The aforementioned report clearly fails this crucial test. Professor Calzada tries to find a long-term trend, but only cites employment data for the last year during Spain’s serious recession. He argues that solar energy has destroyed 15,000 jobs in the last year, but neglects to cite official figures showing an increase in this job sector of about 500% in the preceding three years. The loss he refers to is thus nothing more than a minor downturn in an economy that is troubled by the recent economic crisis.

De nuevo se descalifican a sí mismos para participar en un debate serio. Calzada no intenta encontrar una tendencia a largo plazo, y usa los datos disponibles para mostrar lo que ha pasado ya, lo que no se ve, los empleos que no han podido crearse por no disponer de capital; Caldera insiste en recordar todos los empleos subsidiados que se han creado, lo cual, si el estudio del IJM es correcto (que lo es) significa que todavía más se han destruido o no han llegado a crearse. Y al hablar de la crisis económica del pasado año olvidan mencionar que entonces España oficialmente no estaba en crisis de ninguna manera según la propia versión del gobierno socialista.

Professor Calzada also compares subsidized with non-subsidized sectors and conventional sources of energies with renewable energies. This is a report which fails to meet even the minimum standards of academic integrity. But worst of all, Professor Calzada’s report ignores – or hides – the positive figures in net employment creation of other renewable energy sectors, such as windmills, where Spain has truly become a world leader.

Pretenden que el informe no cumple con la integridad académica por comparar sectores subsidiados con no subsidiados, y energías convencionales con renovables, lo cual al parecer debe estar prohibido en el manual oficial de la integridad académica. Insisten en mencionar cuántos empleos se han creado en el sector eólico, pero pretenden que son netos porque olvidan cuidadosamente lo que es el núcleo del estudio: los que se han destruido o no han podido crearse (lo que se ve y lo que no se ve de los buenos economistas según Bastiat).

While representing only one percent of the country’s labor force, the sector is so productive that it already generates 20% of the electricity consumed by Spanish households and companies.

Así destruyen su propio argumento de lo buenas que son las energías renovables para la creación de empleo: son tan productivas que unos pocos trabajadores (hacen trampa porque el porcentaje se refiere al total de la población activa en lugar de limitarlo al sector energético) producen muchísima energía: así que unos pocos más y ya estarán las necesidades energéticas cubiertas, con lo cual adiós a la ansiada generación de empleo. Y sí, son empleos de calidad, con buenos sueldos: tan buenos, que junto con las subvenciones hacen que la energía producida resulte muy cara, lo cual tal vez no ayude a la productividad y la competitividad de la economía española. Conviene insistir en que son empleos muy buenos: tanto que constituyen un grupo de presión que sistemáticamente defiende sus privilegios para seguir siendo subvencionados indefinidamente.

The new Administration should be commended for its ambition, and we in Spain would be more than happy to support their leadership with our modest experience.

Esto puede interpretarse como “aquí estamos para lo que el señorito tenga a bien mandarnos” o como “a ver si conseguimos engañaros y nos compráis los molinos que si no el sector se va a pique porque ya no hay presupuesto para más subvenciones”.

Constructive debates should be about the future and not about the past.

Eso, ignoremos el pasado, enterrémoslo bajo la alfombra y que nadie mire, y demos las órdenes convenientes para mandar también en el futuro.

A viable carbon-free and nuclear-free economy in Spain is achievable by 2050. Based on 100 per cent renewable energies, this is a goal that is entirely compatible with a highly productive market economy.

Contengan las carcajadas y empicen a hacer apuestas. ¿Lo de viables querrá decir sin subvenciones? Porque a mí si me subvencionan lo suficiente les consigo lo que me pidan.

We are at the dawn of a new era. More jobs can be created and more welfare enjoyed if only we work together to transform the way in which we produce and consume. Progress is about coping with change, creating opportunities and solving the problems of the future. The green recovery strategy provides us with a unique opportunity to solve two problems at the same time. We are living through a third industrial revolution.

Obviedades mezcladas con la tontería de que de la crisis económica vamos a salir gracias a la dirección socialista de la economía y los subsidios a sectores privilegiados. Y de paso resolvemos lo del cambio climático, que da mucho miedo.

Americans should not view this simply as a matter of hope, but as a tested policy response based on evidence of earlier successes from across the globe. If the US rises to this challenge, it can lead the world in the creation of green jobs and renewable energy. It would be a shame for Americans to miss this opportunity.

Una política comprobada y exitosa: es que algunos políticos no tienen vergüenza ni escrúpulos morales. O eso, o son irrecuperablemente imbéciles. O ambas cosas.


Moral animal y humana

20/05/2009

En Overcoming Bias Robin Hanson menciona esta reseña del libro Wild Justice.

Albert Esplugas comenta al respecto:

Una posibilidad es que la moral animal, tal y como es definida en Wild Justice, tenga solo un parecido superficial con la moral humana en tanto las manifestaciones de aquélla tienen un origen puramente instintivo y las nuestras, aunque no sean necesariamente racionales, sí tienen un distintivo componente de conciencia. Respetamos la vida ajena porque entendemos que los demás deben respetar la nuestra, sabemos qué curso de acción hemos tomado y cuál podríamos haber tomado, podemos interrogarnos sobre la moralidad subyacente a ese acto etc.

Según la investigación realizada por Marc Hauser en Moral Minds, el procesamiento cognitivo de la moralidad humana es básicamente inconsciente y está basado en una gramática moral universal instintiva. Este aparato cognitivo produce respuestas emocionales (los sentimientos morales) en situaciones concretas que se ofrecen al procesamiento consciente y a la reflexión, pero estos no son su fundamento, sino básicamente un estadio posterior de su elaboración. La reflexión consciente es como una batalla donde múltiples mecanismos mentales interaccionan con el objetivo de influir sobre la conducta final: la consciencia es más un relato integrador de la lucha que un participante adicional en la misma.

El razonamiento moral a menudo se usa para intentar justificar (ante otros y ante uno mismo) una acción decidida por agentes mentales inconscientes más básicos: la gente no se comporta moralmente porque razone al respecto, sino que una vez ha decidido qué le parece bien busca razones que apoyen su decisión. La experiencia empírica demuestra que los seres humanos son bastante malos en la tarea de explicitar su decisiones morales: su lógica no es consistente o se basa en arbitrariedades.

Es posible reflexionar acerca de la moralidad, pero en general se hace bastante mal, y la filosofía moral (o ética) resulta difícil. En la argumentación moral el lenguaje a menudo se usa para su función primordial, que no es describir objetivamente la realidad sino ejercer influencia sobre los demás, manipularlos. Cada persona intenta controlar la conducta ajena mediante la implantación en los otros de ideas que participen activamente en el control de su comportamiento en la dirección deseada (“el aborto está mal, así que no abortes”). El debate moral suele parecerse más a una pelea entre abogados con intereses de parte que a una crítica racional científica. Y es normal que sea así, porque la principal función de la moralidad es la coordinación social, la motivación de conductas de cooperación y el castigo a los tramposos: la complejidad de la moralidad se despliega no sólo en la mente de cada individuo sino también en sus interacciones con los demás.

La moral tiene también una componente cultural importante, que calibra los mecanismos instintivos más básicos, los altera o rellena con contenidos concretos, o incluso produce eventualmente mecanismos nuevos. Un racionalista extremo e ingenuo podría pensar que la conducta moral se razona, pero eso no es lo esencial. Algunas personas se dedican a la investigación (observacional y racional) sobre la moral, pero no parecen ser imprescindibles para sus semejantes. Suelen triunfar en este ámbito quienes conectan con las emociones de la gente, quienes por su carisma u otras habilidades sociales logran persuadirlos y transmitirles sus ideas o memes. En general la moral no se aprende mediante axiomatización y deducción sino mediante la imitación, con historias que el receptor (en su etapa infantil o tras una crisis existencial que lo sensibiliza) hace propias.

No respetamos la vida ajena porque entendamos que los demás deben respetar la nuestra. En general nuestros mecanismos morales inconscientes tienen una fuerte componente impersonal (es algo instintivo, universal, compartido), de modo que si yo hago algo espero que los demás también lo hagan (ayudar al necesitado) y si yo no lo hago espero que los demás tampoco lo hagan (asesinar, robar, violar). Pero esta componente impersonal no es exactamente igual para todos (la evolución implica diversidad) y no está sola en la sociedad de la mente: algunas personas pueden añadir mecanismos egoístas que hacen que exijan a los demás lo que ellos no practican.


Lo impensable para el sector inmobiliario

19/05/2009

Según el presidente de la patronal de promotores y constructores de España (APCE), José Manuel Galindo, “Es absolutamente impensable que existiendo un ‘stock’ que rondará las 800.000 viviendas a final de año no se haga un esfuerzo desde la administración pública para crear o fomentar un parque de alquiler”. O sea, que  es imposible pensar que el Estado no eche una manita a los promotores y constructores. Yo debo ser muy raro, porque no me resulta nada difícil imaginarlo. Aunque dadas las relaciones de amiguismo que hay entre muchos presuntos empresarios y el poder político, no resulta nada raro contemplar estas ayudas como algo difícil de evitar.

Sigue con sus problemas con el pensamiento: “Lo que es impensable es que para poder vender tengamos que poner caja, cuando además no la hay porque el sector viene muy mal desde año y medio”. Parece que no quieren asumir pérdidas, así que intentan convencerse a sí mismos de que pensar en ello debe ser imposible.

Manda un recado al sector financiero: “Si (bancos y cajas) quiere continuar su negocio, somos sus mejores clientes y les podemos hacer un agujero muy importante como entre todos no podamos estabilizar este proceso correctivo. No debemos dejar caer al sector inmobiliario”.

Efectivamente no es obligatorio dejar caer al sector inmobiliario. Es perfectamente posible dejar caer a las empresas menos competentes del mismo, porque conviene no olvidar que el sector inmobiliario no es un ente indivisible que vive o muere unido.