La ética de la libertad y el cambio climático (2): Efectos, mitigación o adaptación

Artículo en Instituto Juan de Mariana.

La ética concierne solamente a los seres humanos: no hay ningún deber natural de preservar el medio ambiente, el cual no tiene valor intrínseco porque las valoraciones son producto de la actividad mental de agentes cognitivos emocionales.

La contaminación por encima de ciertos niveles es considerada normalmente una agresión ilegítima porque los contaminantes dañan directamente a los seres humanos y no tienen efectos beneficiosos. El cambio climático está relacionado con el medio ambiente pero es muy diferente de la contaminación.

El cambio climático antropogénico puede ocurrir debido a cambios de uso del terreno y a la emisión de gases de efecto invernadero. Los cambios de uso del terreno pueden alterar la reflectividad o albedo de la superficie del planeta, y parece difícil considerarlos una acción ilegítima. El dióxido de carbono es un gas de efecto invernadero que procede de la respiración y de la quema de combustibles fósiles; etiquetarlo como contaminante es un abuso del lenguaje, ya que es necesario para la fotosíntesis y no es tóxico. Algunas actividades humanas, como plantar árboles, retiran dióxido de carbono de la atmósfera. Es extremadamente difícil probar relaciones específicas entre emisiones humanas de dióxido de carbono, cambios climáticos locales y sus efectos particulares.

El cambio climático, sea calentamiento o enfriamiento global, tiene múltiples posibles causas y efectos, y la valoración de los efectos puede ser diferente en diferentes partes del planeta. Las regiones frías pueden beneficiarse del calentamiento y lamentar más enfriamiento, mientras que las regiones cálidas pueden beneficiarse del enfriamiento y lamentar más calentamiento. Los alarmistas del cambio climático parecen ser reaccionarios climáticos que no aceptan ningún cambio. No hay ningún clima óptimo, y puede haber conflictos sobre su determinación si los seres humanos consiguen controlarlo. Aunque los seres humanos estén adaptados a sus climas actuales, esto no implica que sería difícil adaptarse a diferentes climas si los cambios no son excesivos.

El cambio climático podría suceder rápidamente a escala geológica, pero es lento para la escala temporal humana, permitiendo una adaptación informada con planificación para el futuro. Las políticas públicas de mitigación del cambio climático tienen costes seguros inmensos en el presente y proporcionarían escasos e inciertos beneficios en el futuro. Los relativamente pobres de hoy se sacrificarían para presuntamente ayudar a los relativamente ricos del mañana.

La temperatura no es el único fenómeno asociado con el cambio climático y seguramente no es el más relevante para el bienestar humano, ya que los seres humanos viven en amplios rangos térmicos. El nivel del mar, las precipitaciones y los fenómenos meteorológicos extremos pueden ser mucho más importantes.

El nivel del mar puede elevarse lentamente debido al calentamiento global, pero el proceso es muy lento, de modo que es posible preparar protecciones y amortizar capital si es necesario; la libertad de migración puede ayudar a la relocalización de personas cuyas tierras se vuelvan inhabitables. Las precipitaciones deberían en general incrementarse con el calentamiento global, aunque su distribución podría variar. Y la dependencia de los eventos meteorológicos extremos de la temperatura es compleja y poco conocida.

Para casi todos los problemas humanos asociados al calentamiento global, la influencia en ellos del clima es normalmente pequeña en comparación con otros factores más importantes que pueden tratados de forma más fácil y eficiente. Los alarmistas del cambio climático parecen ignorar soluciones relativamente simples para los problemas que mencionan. Los seres humanos son proactivos, no se someten de forma pasiva a las influencias naturales, y la evitación del cambio climático no es necesariamente la mejor opción.

El agua potable es un problema donde no hay derechos de propiedad, mercados y precios del agua. Las enfermedades tropicales dependen fuertemente de condiciones socioeconómicas. Las naciones subdesarrolladas son pobres principalmente por sus instituciones sociales inadecuadas. Es posible protegerse de las olas de calor mediante el acondicionamiento térmico adecuado (y el calentamiento global reduciría las olas de frío y sus muertes asociadas). La extinción de especies se debe mayoritariamente a destrucción de hábitats naturales o invasión humana (o a matanzas directas, como con la caza y la pesca).

Los catastrofistas del calentamiento global parecen olvidar otras realidades más importantes y urgentes que compiten por la asignación de los recursos escasos exigidos para la mitigación del cambio climático. Es demencial declarar al cambio climático el peor problema de la humanidad cuando hay guerras, hambre, enfermedades, pobreza.

Para algunos ecologistas radicales y muchos políticos, el cambio climático es el problema más importante para la civilización humana, y pretenden hablar en nombre de toda la humanidad. Pero para ellos todos los problemas parecen ser extremos, carecen de la noción de costes de oportunidad relativos. Su lenguaje moral impone deberes a los ciudadanos que parecen estar recibiendo órdenes acerca de lo que deben hacer y lo que deben evitar sin importar el coste.

Los gobiernos se suponen necesarios para proteger a sus ciudadanos contra agresiones, pero son muy incompetentes en esta tarea y a menudo son responsables de sus propias agresiones institucionales al prohibir actividades perfectamente pacíficas y voluntarias; ahora con el cambio climático parecen considerar el calentamiento global antropogénico una acción indeseable ilegítima. Algunos radicales incluso intentan censurar y criminalizar el disenso de los escépticos, negacionistas o minimizadores. Pero el pensamiento y la palabra, aunque estén equivocados o sean falsos, no son nunca auténticos crímenes. Puede haber grupos de intereses especiales a ambos lados del debate luchando por sus políticas públicas favoritas: no solamente compañías del carbón, el petróleo o la energía nuclear, sino también las fuertemente subsidiadas energías renovables.

Aunque la ciencia del clima más oficial y mayoritaria pueda estar en lo correcto, la ignorancia respecto a la economía, la filosofía política y la ética es abismal. Las entidades más importantes para un ser humano son otros seres humanos (para lo bueno y para lo malo), no el medio ambiente. Los humanos pueden ser especialmente nocivos cuando están organizados políticamente e inspirados por el colectivismo. Los posibles daños del cambio climático deberían ser comparados con los posibles daños de la intervención burocrática gubernamental y la opresión política. Tal vez toda la histeria respecto al cambio climático sea una excusa para incrementar la extensión del poder político o una distracción de otros problemas más graves. Las instituciones sociales son lo más importante, y actualmente son profundamente defectuosas: es posible una mejora inmensa, y la libertad es la solución.

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