Cómo responder a las críticas más frecuentes a la economía de libre mercado
Podcast con Luis Alberto Iglesias (Luigi), en lo que espero sea un fructífero proyecto por su parte.
Cómo responder a las críticas más frecuentes a la economía de libre mercado
Podcast con Luis Alberto Iglesias (Luigi), en lo que espero sea un fructífero proyecto por su parte.
Quico Pi de la Serra, músico:
Este mundo está gobernado por unos psicópatas que están triturando el planeta; estos psicópatas son lo que se llama los mercados.
Seguro, Quico, lo que tú digas. Ser músico garantiza una gran solidez intelectual, como se ve.
Nos tenemos que fiar los unos de los otros.
Faltaría más. Incluso de los no fiables. No hay que distinguir entre unos y otros.
Sé que es utópico pero esta crisis nos debería enseñar a consumir menos.
Por ejemplo, consumir menos música de Quico Pi de la Serra ¿no? A ver si aprendemos a hacerlo, aunque sea utópico… A ver, no, ya está hecho: resulta que en realidad es facilísimo.
Lo mínimo que puede hacer la gente es quejarse, me gusta que se manifiesten sin permiso gubernamental, se tendrían que manifestar cada día, y tendríamos que llevarles flores.
O sea que no quejarse y no manifestarse cada día, y no llevar flores a los manifestantes, debería estar prohibido. Qué majo.
Abel Veiga, profesor de Derecho Mercantil de Icade:
Mercados voraces, insaciables, sin rostro ni regulación estricta. Pero las personas y los ciudadanos están, deberían estarlo, antes que las estructuras y el hambre especulativo (sic) de entes y entelequias que arrodillan a Gobiernos y hunden en la miseria a los ciudadanos a causa del mal gobierno.
Qué bien queda uno, con los demás y consigo mismo, al denunciar entidades abstractas, sin rostro, que no pueden sentirse ofendidas y agredidas, y defender a las personas, a los seres humanos, o sea a ti y a mí. Qué gran maniobra de relaciones públicas, qué baño de multitudes.
Los monstruos nos quieren devorar. Esos mercados voraces e insaciables ¿de qué están hechos?; no será de… no, no puede ser… ¿personas?
El hambre, por cierto, es especulativa, porque es femenina, como el águila.
Lo que no se entiende muy bien es que si se afirma que es el mal gobierno lo que ha causado la miseria, por qué se denuncia a los mercados… ¿O es que los mercados castigan a los ciudadanos porque los gobiernos lo han hecho mal? Pero al menos los ciudadanos eligieron democráticamente a sus gobernantes ¿no?
Al menos no dice que los mercados están desregulados, sólo que no tienen regulación estricta. Vamos avanzando.
Artículo en Instituto Juan de Mariana
Joan Coscubiela, abogado y profesor de Derecho del Trabajo, se pregunta:
¿Está sometida la empresa privada a límites en su comportamiento? ¿O por el hecho de ser privada su libertad es total y solo debe dar cuentas ante Dios, o sea, el mercado?
Quizás no ha oído aquello de que la libertad de uno termina donde comienza la de los demás. Por eso se hace unas preguntas, aparentando inteligencia, que en realidad no sabe contestar. Su confusión de Dios con el mercado muestra que su claridad conceptual no es precisamente encomiable, pero tal vez se crea ocurrente y gracioso.
¿Por qué no tiramos mano de los clásicos, empezando por Platón, Voltaire o Marx, para afrontar la crisis, la económica y la de la legitimidad social de todo lo que nos rodea?
¿Y por qué hay que empezar precisamente por esos, por favor? ¿Quizás por alguna afinidad de ideas comunistas? ¿Todos los clásicos han dicho lo mismo? ¿Podemos elegir a Aristóteles, Locke y Hume? ¿No aprenderán nunca los necios a dejar de intentar resucitar ineptos nocivos como Marx? Tal vez resulte difícil para alguien que reconoce sentirse emocionalmente cercano a Lenin.