S. McCoy (Alberto Artero, director de Cotizalia) escribe aquí.
Un par de errores recientes:
Uno
… la globalidad económica requiere de una regulación transnacional, entre otras cosas para evitar la dispersión normativa que condujo a la crisis financiera actual.
La globalización requiere normas universales como el derecho de propiedad y la libertad contractual (y referencias estables no manipulables como el dinero oro), pero la regulación de alto nivel suele implicar la imposición coactiva de normas que impide la competencia institucional entre regulaciones alternativas propuestas desde abajo. La crisis actual no se debe a la dispersión normativa sino al debilitamiento de los sistemas de alerta de los agentes económicos debido a las presuntas garantías estatales (si se cumple la ley todo irá bien, porque nuestras reglas son las acertadas).
Dos
La banca es en esencia insolvente. De hecho está en la naturaleza de su propio negocio el serlo. Su margen de intermediación lo obtiene pidiendo dinero prestado a corto, cuentas corrientes o depósitos, financiación ajena aparte, y prestándolo a largo. Es la desconexión entre la exigibilidad inmediata de lo depositado y la falta de ejecutividad automática de lo prestado lo que determina que sea insolvente en el sentido de no poder hacer frente a sus pagos si todos sus clientes exigen su dinero a la vez. La insolvencia-liquidez es consustancial al sistema financiero. Hay que ponerla en contraste con la solvencia-recursos propios. Pues bien, merece la pena vigilar dónde tenemos depositado nuestro dinero porque cuesta tanto ganarlo que tiene que ser nuestra última fuente de preocupación. La rentabilidad tiene una premisa básica que es la seguridad. Nunca lo olviden.
La banca no es esencialmente insolvente. La banca actual lo es porque recibe prestado a corto y presta a largo, por lo cual su fondo de maniobra es negativo. Pero esta no es la única fuente de intermediación posible de la banca, es perfectamente posible una banca que ajuste plazos y no sea insolvente, cobrando a sus clientes por los servicios prestados sin realizar arbitraje de tipos.
La mayoría de los economistas (que conocen al menos el tema) aceptan que la banca descalce plazos y les parece natural, no ven ningún problema. Lo cual explica que no entiendan lo que está pasando.