El libro del año… ¡en mayo!, de Javier Rodríguez Marcos
Represión antidemocrática, de Vicenç Navarro
What to do about the rich?, by Philosopher’s Beard
La lucha semifinal, de Ramón Cotarelo
Antes de contratar, ya en la primera entrevista para obtener el puesto, el empleador pregunta ineludiblemente a la candidata si tiene hijos o, todavía peor, si piensa tenerlos en el futuro. Es un dato que nadie debería facilitar, mejor no tendría que preguntarse. Se trata de la vida personal. Ninguna conexión con la eficacia. Hace no muchos años los empresarios contratantes se permitían preguntar a la trabajadora si estaba casada; parece que solicitar un trabajo era quitar el puesto a un hombre.
… los hombres trabajadores tienen que asumir su responsabilidad. Un genial humorista recientemente fallecido publicó hace unos años una viñeta en la que la mujer le decía al marido: “En el último sondeo has alcanzado una puntuación de 4,78 como padre de familia así que tendrás que hacer un pequeño esfuerzo…”. Hay que repartir las cargas. Es una crueldad que se cierren las puertas laborales o se evite que obtengan trabajo las mujeres con hijos.