Es curioso observar a un necio en economía pretender dar lecciones sobre el tema:
El presidente Obama por fin ha comprendido algo de la realidad económica.
La resistencia numantina de Bush a aceptar medidas de eficiencia energética ha acabado como Numancia: En el desastre absoluto de la industria de Detroit.
Ruiz de Elvira parece creer que los coches hasta ahora no eran más eficientes respecto al consumo de combustible por un capricho de alguien, y que se puede conseguir de forma mágica mediante un mandato legislativo. Como todos los que insisten en fijarse sólo en ese aspecto de un vehículo, se permite ignorar otros como la seguridad, la comodidad y el precio: tal vez a él no le importan.
Además falta a la verdad respecto a Bush: no incrementó las exigencias legales respecto a la eficiencia energética, pero tampoco las eliminó. El desastre absoluto de la industria de Detroit se debe a que estaba capturada por el sindicato de los trabajadores del automóvil (UAW) que la hacían muy poco productiva.
Las centrales de carbón deben desaparecer, lo mismo que las centrales nucleares. Lo dice ya hasta el dinosaurio (una ideología de mediados del siglo XIX) que es el PSOE.
A sus órdenes, señor Ruiz de Elvira: ¿para cuándo las quiere desaparecidas? ¿Ha tenido en cuenta que la energía que producen desaparecería con ellas? ¿Que la sustituiríamos por la producida con molinos de viento y placas solares? Siga soñando, y cuando despierte dentro de unos años quizás sean ya económicamente competitivas.
Es de agradecer que este gran intelectual se dé cuenta de que el socialismo es una ideología anticuada (aunque pretender que está extinta es algo prematuro). Pero parece que no entiende lo esencial, por qué es errónea: porque es imposible planificar una economía compleja de forma centralizada. Ruiz de Elvira no lo sabe pero él comete el mismo grave error al insistir en imponer mediante mandatos coactivos cómo debe ser el mercado de producción y distribución de energía.
Las empresas pueden invertir en nuevas tecnologías sin más que dejar de pagar primas a sus ejecutivos.
Ruiz de Elvira, empresario y directivo en tantos proyectos empresariales, nos aconseja olvidar las primas a los ejecutivos. Tal vez entonces no tengamos a los mejores o no estén motivados por los resultados, pero seguro que eso no importa. Y los mercados de capitales no deben de ser necesarios para captar recursos, porque con lo que vamos a ahorrar en salarios tendremos suficiente para el desarrollo de nuevas tecnologías. Palabra de Ruiz de Elvira, que conoce a tantos ejecutivos “más preocupados por el avión privado y el yate en Mallorca que en crear riqueza”.
Los signos externos de riqueza son una reliquia del dominio de los genes. Los genes utilizan los cuerpos que ellos mismos crean para garantizar su propagación. Su evolución se basa en utilizar todos los recursos para sobrevivir. Uno de estos es que los cuerpos, sus vehículos, lleven, por ejemplo, plumas de pavo real. El ser humano, un producto genético, puede, sin embargo, pasar por encima de las órdenes genéticas. La exhibición genética de riqueza, que no sirve a nuestra parte humana, puede ser superada por la razón. No necesitamos lanzar señales. Hoy día podemos comunicar directamente sin conducir Roll-Royces o Ferraris.
Es un dolor leer a este hombre por lo mal que escribe y argumenta, hay que corregirle algo en cada frase. El éxito evolutivo se basa en utilizar recursos de forma eficiente y adaptativa. No tenemos una parte no humana. La razón no es omnipotente. Necesitamos comunicar mediante señales. La señalización es un fenómeno esencial en evolución muy relacionado con la cooperación y la selección sexual (que no se molesta en mencionar). Los seres humanos no pueden simplemente ignorar las órdenes genéticas: pueden complementarlas con instrucciones procedentes de otros replicantes: los memes y la cultura. Ruiz de Elvira simplemente usa un discurso chapucero presuntamente científico para disfrazar su fobia a ciertas señales de riqueza de crítica científica. Es algo que practica a menudo en sus artículos: odia las carreras de coches, a los deportistas de élite muy ricos, las viviendas junto al mar, especialmente si tienen piscina…
La economía, la riqueza, el progreso, es utilizar hoy portátiles, memorias flash y WiFi. ¿Quién haría dinero hoy vendiendo ordenadores de 20 kg de peso, 1 mega de memoria y más lentos que los perezosos de la América tropical? De la misma manera no se puede crear riqueza manteniendo una economía basada en el ladrillo, la construcción naval de baja tecnología, o las minas y centrales de carbón. O basada, como quiere el dinosaurio PSOE de Extremadura, en las refinerías.
Ya saben, agentes económicos: Ruiz de Elvira les ha dicho lo que deben producir y lo que no. Háganle caso, que si no igual le da una rabieta.
Sobre la libertad:
La libertad jamás se compra. La libertad se tiene, la tiene cualquiera que rechace la esclavitud, sin necesidad de comprarla. La tiene, esencialmente, el que respeta a los demás.
Algunos esclavos compraban su libertad. No es libre el que rechaza la esclavitud, sino el que no está esclavizado. No es libre el que respeta a los demás, sino el que no es agredido por los demás. Hay gente que rechaza la esclavitud y sin embargo no son libres: los esclavos; y ya puestos, los súbditos del Estado.
La ciencia se diferencia de otras muchas formas de ver el mundo, de religiones y filosofías, simplemente en que lo que dice lo puede comprobar cualquiera. No por consenso. Simplemente mirando.
No es tan fácil. No todo el mundo tiene la capacidad intelectual como para comprobar las afirmaciones científicas, y muchas son ambiguas, discutibles, la evidencia empírica no es concluyente.
Para saber si hay o no cambio climático basta con subir al Pirineo, o acercarse al Ártico en cualquier momento del año. ¿Cómo están los glaciares? Si han disminuido notablemente es que hay cambio climático.
Un fenómeno local no es necesariamente señal de algo global. Además podría ser algo pasajero.
Empecé hace años pidiendo a los fumadores, en el tren que me llevaba a Alcalá, que apagasen los cigarrillos. ¿Es esto una “imposición” de modo de vida? Los que fuman, fuman ellos y hacen fumar a los demás. Pedir que apaguen los cigarrillos es eliminar la imposición de algo que no quiero respirar. De la misma manera, pedir que los coches dejen de emitir humo es exigir que me obliguen a respirar algo que no quiero tragar. Y exigir que me dejen seguir viviendo con glaciares y con lluvia.
Supongo que lo que quiere es que no le obliguen a respirar humo, no que le obliguen a respirar humo que es lo que realmente ha escrito. Pero él no pide que los coches no emitan humo, sino que no se emita dióxido de carbono, que no es tóxico y cuyos efectos sobre otras personas son muy indirectos y variados. Pretender que se tiene derecho a los glaciares y a la lluvia es algo problemático; la lluvia, de todos modos, no va a desaparecer con el cambio climático, más bien al revés.
El mundo es un conjunto de individuos, personas, plantas y animales. La libertad individual tiene muchísimos límites. El primero, la libertad de los demás. El segundo, el derecho del resto de seres vivos a seguir su vida. La libertad de una persona para hacer ruido acaba donde empieza la libertad de otra de no tener que oírlo. Una persona tiene libertad individual sólo, y exclusivamente sólo, mientras no perturbe la libertad de los demás.
¿Lo entendemos?
Obviamente él no lo entiende aunque por partes de su retórica parezca que sí. Es bastante problemático asignar derechos a todos los seres vivos a seguir con su vida: ¿qué vamos a comer? Uno es libre cuando su ámbito de decisión (su propiedad) no es perturbado por los demás. Los ladrones no dejan de estar libres cuando roban, sino cuando los meten en la cárcel. Tal vez lo que le cuesta decir bien es que no tenemos derecho a perturbar la libertad de los demás, y que si lo hacemos los poderes públicos nos quitarán la libertad.
¿Lo entiendes?